Una propuesta que no se podía rechazar.

Algunos dicen que huir es de cobardes, pero también es parte de una estrategia y otras veces es simplemente la única opción. Si ciertamente he llegado a alcanzar algo de fuerza en mis sueños y he logrado controlarlos hasta cierto punto, han habido algunos en los que no me han dejado muchas opciones. El siguiente es uno de esos en los que a pesar de ya haber conseguido algunas victorias y haber desarrollado ciertas habilidades que aplicaba casi regularmente, no sirvieron en lo absoluto.

Una propuesta que no se podía rechazar.

Como no es de extrañar ya "desperté" en mi habitación, en ese entonces el último cuarto, era un fin de semana tranquilo. Me estiro y me levanto pausadamente y me dirijo a la puerta por la que se filtraban los rayos de luz del día. Abrí la puerta y la luz me encegueció, espere un momento a que mis ojos se adaptaran, camine por el balcón hacia el pasillo central del segundo piso y baje hasta la cocina. No había nadie pero escucho a mi hermano menor en la sala jugando con consola de vídeo juegos, voy al baño como normalmente uno haría en las mañanas, luego reviso la cocina pero no veo nada de comer. Me da flojera cocinar algo así que voy hasta la sala, me siento en el mueble y veo jugar a mi hermano un rato.

Hola - le saludo - que juegas.

El juego era un juego de rol conocido, me dice el nombre mientras termina de pelear con ju jefe del juego. Lo observo un rato más y me fastidio de lo mal que le veo usar las tácticas, me extraña no lo hayan hecho papilla, me levanto y decido irme a mi cuarto a jugar en mi propia consola. Llego al segundo piso, veo por el balcón y se ve un día precioso, así que prosigo mi camino al ultimo cuarto.

Abro la puerta del cuarto y veo mi cama junto a la pared del frente nada anormal. Justo al lado de la puerta, al abrirla queda detrás, estaba el televisor y los controles de la consola de juego así que me giro para buscarles, tomo el control y me volteo para dirigirme a mi cama y enseguida me detengo.

El ultimo cuarto tiene forma de una forma particular y tendré que ser algo gráfico para que comprendan lo que veía y lo fuera de contexto que quedaba pero aun así no menos impresionante. No solo se encuentra en el segundo piso, sino que frente al cuarto esta el balcón que da vista al mar caribe y la casa más cercana en ese punto es la de mi abuela y estaba por debajo del balcón a un metro y medio. ahora, imagina que justo del lado derecho de la doble puerta de la entrada hay una cavidad grande como para un closet empotrado, no hay closet solo el espacio y una ventana, así es el cuarto. Ahora, justo entre la ventana y la puerta, había otra puerta enrejada con unas escaleras que bajan de frente hacía lo que podría ser un sótano oscuro. Las escaleras doblan más adelante en  ele "L" por lo que no se ve bien que hay abajo.

Esto fue lo que me impresiono, salí al balcón y no pude ver como esas escaleras bajaban a algún lugar pues arquitectónicamente era imposible. Pese que eran imaginaciones mías, así que en un grito llamo a mi hermano. No obtengo respuesta, así que me dispongo a ver a donde llevaban esas escaleras. Una cadena oxidada cierra la puerta enrrollandose entre ella y la pared. Cuando toco el candado este se suelta, quito la cadena y abro la puerta que produce un chirrido. Espero un segundo, no siento nada, ninguna presencia maligna cerca. Si era de ahí de donde salían las cosas que a veces me atormentaban, tal vez podría ver de donde venían y en ese momento parecían estar lejos así que empece a bajar las escaleras.

Llegue a un sótano oscuro, algo de la luz del día parecía llegar hasta allí y observe una caja en el centro. Tome la caja y subí hasta mi cuarto nuevamente, cerré las rejas y me asegure de que el candado estuviera casi a cierre por si acaso. La caja era de 60 x 60 centímetros, levanto la tapa y la caja se desarma. Su contenido me erizo la piel, una calavera amarillenta, como encogida y acurrucada.

La voz que escuche a continuación es difícil de explicar, como proveniente de una cueva profunda, hueca pero fuerte y que no venía de ningún lugar en particular, sino de todas las direcciones, como envolviéndome - "Yo te he escogido, toma mi poder y se mi caballero" - mientras sonaba esa voz en mi cabeza la calavera se levanto se puso detrás de mi y me empezó a envolver con su cuerpo. Sus manos huesudas se posaron sobre mis manos, calzando a la perfección con ellas, sentí sus costillas extenderse hacia las mías y sus pies cubrir mis muslos, doblar en las rodillas y cubrir mis piernas, su cráneo posarse en mi hombro.

Sentí una sensación de poder "llenar" mi alma, la capacidad de hacer lo que me placiera, un éxtasis casi absoluto. Un poder literalmente frío y "lleno de vacío", aquello era la mismísima muerte. Pensé inmediatamente, por eso no podía sentir su presencia, no tenía un alma que pudiera adsorber, era simplemente nada. Yo ya había visto el poder de la muerte, el frío y sensación igual a perder a todos los que amas, algo me decía que el precio por ese poder sería precisamente eso, solo muerte y destrucción.

De un manotazo quite la calavera de mi hombro, agarre los brazos huesudos que se pegaban a mi y tire de ellos con toda la fuerza que ella misma me daba, pero no cedía, se volvía a pegar a mi. - !No¡ - Grite con fuerza - ¡yo no seré tu esclavo! - Volví a tirar y al mismo tiempo, mentalmente, dibujaba una barrera alrededor de mi cuerpo, parecía funcionar, al despegar la calavera esta no podía volver a unirse a mi, me separe de ella y envolví a su alrededor la barrera que había puesto sobre mi y la calavera callo inerte al suelo. Estaba cansado físicamente, respirando agitado, entonces escuche su voz, como en un grito prolongado - !No! A mi nadie puede rechazarme.

Escucho que mi hermano sube las escaleras así que me dirijo al pasillo, siento que su atención se ha volcado en él. Salgo al balcón, me mira y me pregunta para que lo llame. Le agarro la mano salto por el balcón y vuelo hacia el mar caribe trayéndole conmigo mientras el me grita que hago. Ese no era el grito que me importaba, en mi cabeza razonaba ahora el grito de la muerte, un grito de rabia, de una ira amenazante.

El cielo se lleno de nubes negras que aparecieron de la nada, el viento empezó a arreciar con fuerza. Intente volar para sobrepasar la cerro que separaba el mar del barrio, tal vez detrás de el no podría alcanzarme ni succionarme, pero apenas pude llegar al cerro antes de que los vientos que me succionaban fueran tan fuertes que e impidieran avanzar más. El en cerro, vi una especie de ciudad, la montaña ya había sido habitada, baje hasta ella para ocultarme entre las casas y edificios trayendo conmigo a mi hermano, pero la corriente que jalaba era cada vez más y más fuerte.

¿Qué pasa? - me pregunta mi hermano.
Agárrate de mi fuerte - le digo en gritos - no dejes que te hale.

Parecíamos estar rodeados de una tormenta, pero eramos los únicos afectados. Las personas caminaban con tranquilidad por las calles, sin percibirnos, la corriente nos hala varios metros antes de que logre agarrarme de una saliente en una plaza, la corriente hala de mi con una fuerza monstruosa y no creo poder aguantar más. La corriente de aire que nos succionaba desapareció inmediatamente y caí al piso.

Agitado me levante y observe a mi alrededor. Enseguida me di cuenta de que esa ciudad, no existía en el mundo real, estaba soñando. Dirijo mi mirada a la plaza de la que me sujetaba, y en el centro estaba una estatua en representación de la muerte. Capucha negra que no dejaba ver su rostro y una larga hoz en sus manos calavericas. Mi miraba era de ira por haber sido derrotado, había sido reclutado, pero de aquello algo había sacado, ahora podía sentirla.

Despierta - me dije a mi mismo volviendo - despierta.

Fin. Una propuesta que no se podía rechazar.

Casi diez años después la ciudad con la que soñé llego a existir, llamada Ciudad Caribía, en medio de un barrio peligroso, la muerte se ha hecho allí una estatua simbólica.

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