Es así como se hace

No pretendo que estas entradas tengan algún orden cronológico, en parte porque no soy capaz de recordar cada uno de mis sueños o pesadillas en el momento de escribirlas y quiero escribir aquellos que recuerdo tanto que los influencio como el por que me afectaron tanto. En este caso iré a hasta cuando tenia aproximadamente 10 años, ya a esta edad había tenido suficientes malos sueños como tener miedo a dormir solo, dormir incluso así fuera de día. De hecho, dormir de día me ha sido mucho peor pues por alguna razón mis sueños todavía peores.

En este tiempo, estaba con algunos vecinos hablando precisamente de sueños, de esas pesadillas que algunos tenían cada tanto y salio un tema interesante, cosas que podemos hacer en sueños si tomamos conciencia de ellos. Un adolescente de ya casi 16 años inicio este punto, dijo que durante sus sueños el podía sacar de su espalda una espada y con ella enfrentar a aquellos que lo perseguían, tomaba valor para pelear con ellos y así sus pesadillas se volvían más una aventura que en aquellos tiempos ni en vídeo juegos se podía vivir. Todos estaban sorprendidos mientras yo tomaba notas mentales. "Pero, deben evitar voltear para poder sacar la espada" dijo, "Si volteas y no la ves no podrán hacerlo, no pueden agarrar algo que no esta ahí, deben hacerlo sin voltear y confiando en que la espada esta justo en su espalda". Parecía una buena estrategia y claro que la pondría a prueba.

Ahora tenia algo que podría usar contra mi subconsciente, después de mucho tiempo iba a poder hacerle frente a esos perseguidores incansables. Tal vez, podría dejar ya de correr. El primer paso era ya para mi sencillo, debía saber que estaba soñando y el segundo, tener confianza en mi mismo.

Es así como se hace.

Cada vuelta me llevaba a un lugar diferente de la ciudad, entre una ciudad que no conocía y un barrio que si. Estaba cansado, pero ellos no conocían el cansancio y no descansarían hasta atraparme. "¡Ahí!" grita un hombre, enseguida otro aparece junto a el al lado del callejón. Empezaron a correr hacia mi, tomo aire y corro hacia la calle más cercana y logro llegar a una avenida.

Corro por ella, como un fantasma, pues la gente no parecía importarle que dos sujetos estuvieran persiguiéndome. Salto por la baranda que separa las dos vías de la avenida, escucho un auto frenar y entro a una peluquería la atravieso hasta salir por una puerta trasera que de alguna manera sabía que estaba ahí. Al pasar por ella llego al callejón donde había empezado inicialmente, no dude en correr en la dirección donde habían aparecido los sujetos, si estaban detrás de mi era poco probable que aparecieran al frente. Antes de llegar al final del pasillo veo un callejón lateral fuera de la vista del pasillo y al final unas escaleras de emergencia.

Todo al estilo de las películas, corro directo a ellas y las empiezo a subir. Una ventana a mitad de camino, de madera pero con un espacio para que con mi tamaño y delgadez pudiera atravesarla, cosa que hago sin dudar. Sin saber como, se que mis perseguidores saben donde estoy y cada paso que doy. No se ve nada en aquella habitación, solo una puerta al final, una puerta con un agujero sobre ella que servia a los maestros para ver quienes estaban en el salón. Un salón de clases. Corrí hacia la puerta y la abrí de golpe. Estaba en el colegio donde estudiaba. Cuando entre en esa habitación era de noche, pero ahora era pleno día. Corro hacía las escaleras principales, dispuestas en forma de cuadrado y bajo por ellas dos pisos hasta la planta baja, esas escaleras están justo frente a la entrada principal y corro hasta ella.

No se cuanto corrí desde ese punto, solo supe que bajaba por una pendiente que daba hasta mi casa. Ya muy cansado y con mis perseguidores ya casi alcanzándome recordé algo que se me había pasado por alto, ¿Cómo llegue a aquel callejón y como por una ventana en medio de una ciudad desconocida había llegado a la escuela? Eso no era posible. "¡Aja! ¿ya no puedes correr más de nosotros?".

Estaba soñando. No conocía esos sujetos y muchas cosas me decían que nada de aquello era real, no podían hacerme daño y si era un sueño, era mi mente la que lo creaba, por lo que yo debería poder ganar aquella contienda. Sin mirar, intento tomar la espada en mi espalda, ella debe estar ahí por que ese era mi sueño y yo ya estaba cansado de que me persiguieran, mi mano agarra el aire. En ese momento escucho las carcajadas de aquellos dos sujetos, estaban casi cayendo de rodillas.

"¡Pero que muchacho más tonto!" dice el más cercano a mi. "Mira, ¡es así como se hace!" Dice casi gritando. Cada uno mueve su mano derecha a su espalda y ahí estaban, aquellas espadas de doble filo. "Muere niño". Se me acerca rápidamente y caigo al piso levantando mis manos. "¡Corre! escucho decir a dos señores que suben por la pendiente, con el mismo movimiento que vi antes sacan espadas para enfrentarse a mis perseguidores quienes pierden el interés en mi y se enfrentan a ellos.

Rápido me pongo de pie y bajo la pendiente. Logró llegar a mi casa y abrir la puerta tan rápido como puedo y cierro tras de mi. Respiro agitado y maldecía mi debilidad. De acuerdo, no era un guerrero, no era con espadas que vencería a mis enemigos así que debía conseguir otra forma. Estoy soñando, estoy soñando, estoy soñando.

Fin. Es así como se hace.

Desperté en mi cama, ya había aprendido dos cosas esa noche. No debía dejar que se me acercaran tanto y que si tenia conciencia de que estaba soñando y mantenía esa conciencia despertaría.


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