De aliados a enemigos. Segunda parte.
Tal vez algunos sueños nos parezcan tonto cuando ya entramos en la adultes, pero cuando solo somos unos niños que poco conocemos del mundo son otras cosas las que nos atemorizan. Tal vez es de nuestra infancia de donde han nacido los demonios que persiguen a muchos durante toda su vida. Muñecos asesinos, un closet que encierra un monstruo, fantasmas y demás. Pero que lo que te persiga sea algo que mantenías junto a ti todo el tiempo deja una marca de desconfianza y aunque fue en la vida real donde termine por aprender la lección, fueron estos sueños los que colocaron un precedente. De aliados a enemigos. Desperté una mañana, el cuarto aun estaba a oscuras pero se podía ver ya la luz del día (Si algo ha caracterizado la gran mayoría de mis sueños es que inician como si fuera un día cualquiera). Había dejado mi oso de peluche en una cesta donde estaba doblada mi ropa. No me sentía muy bien, me sentía cansado y veía las cosas un poco lento. Me levante, para ir a la puerta del cuarto y...