La síntesis del miedo.
Fui criado en una religión que habla de un apocalipsis y una serie de eventos previos y tal vez todas las religiones tengan su versión de esto. Ciertamente, hay una diferencia muy grande entre leer de ello, verlo en una película y vivirlo siendo la diferencia crucial el nivel de imaginación que puedan tener y que tanto su subconsciente este dispuesto a destruir sus horas de sueño. Ya estaría de más decir que tengo de sobra ambas así que me remontaré a la época en la que aun creía un poco en estas cosas y en la que me preocupaba pues esa fue la fuente de varios sueños donde la frase "podrás correr pero no esconderte" aplica en su máxima extensión.
La síntesis del miedo.
En el lugar de reunión de mi grupo religioso se coordina cada semana la limpieza del salón de reuniones. Es allí donde me encontraba con un grupo de personas, todos conocidos, realizando las labores de mantenimiento. Tres pisos incluyendo el sótano, todos tenían ventanales grandes que daban en dirección al mar caribe. Construido en la cima de una montaña no es de extrañar que el sótano tenga ventanas, así es e barrio donde vivía en Caracas.
La reunión acababa de terminar y ya quedaba poca gente, así que estábamos recogiendo las sillas, bajo al sótano para buscar los materiales y noto algunas diferencias importantes en su arquitectura, incluso una puerta pequeña, que no debería existir, bajo las escaleras. Afuera estaba cayendo la noche o parecía un día muy nublado. Tomo los implementos y vuelvo a las escaleras y mientras subo escucho un grito ahogado. Subo a pasos alargados me dirijo al salón, noto algo raro en el ambiente, todos están mirando hacia la ventana mientras parece se hace de noche rápidamente y cae la oscuridad, pero se ve que hay luz del sol y otra vez la noche. Suelto los implementos y corro a la ventana.
La luna se oculta en el horizonte a una velocidad impresionante y veo el sol hacer lo mismo, día y noche pasando en cuestión de segundos, uno tras el otro de manera continua. La gente en la calle esta muy agitada, pegan gritos y lloran. El salón lo cierran pues, hay gente que quiere entrar. Pasamos un rato en el salón, pero nos dimos cuenta que la situación no paraba "esa debía ser una señal de que el fin estaba cerca". Los cielos se llenan de nubes negras y agitadas y empieza a llover a cantaros mientras los relámpagos y truenos llenan el cielo. Yo quería salir y llegar a casa, pero los encargados se negaban a abrir la puerta, entonces recordé la puerta que había visto en el sótano. Mientras ellos estaban concentrados arriba, baje y vi la manera de abrir la puerta. Al hacerlo note que esta daba a un callejón, pero estaba al menos a dos metros. Hice lo que pude para reducir la distancia al piso y saltar, luego corrí por las escaleras y los callejones, desconocidos hasta llegar hasta una calle conocida.
Desde ahí no me tomo mucho correr hasta llegar a casa. No se veía gente en las calles y la noche y el día se seguían alternando. Me costo abrir la puerta de la casa, pero al llegar note que del cuarto más grande tenían la ventana que daba al oriente abierta, cosa que no era muy común y supuse todos estaban en el segundo piso, así que entre y subí corriendo. Ahí les vi viendo en mar caribe, todos asustados y yo no era la excepción. Supuse que la tierra se estaba moviendo muy rápido y que aquello iba a tener graves consecuencias y no paso mucho antes de que la tierra se sacudiera como nunca antes.
Un temblor nos sacudió, me dio la impresión de que la casa se caería, pero no podíamos movernos, las calles estaban inundadas, ríos de agua pasaban con gran fuerza y el barrio que se veía enfrente de mi casa, al otro lado de la montaña, justo enfrente, pero separado por casi dos o tres kilómetros se derrumbo, la montaña entera se deslizo hasta abajo. Note que una cantidad incalculable de agua estaba entrando a lo lejos, desde el mar caribe. La guaira, había desaparecido y el nivel del mar no hacía mas que crecer y crecer.
Supuse que incluso la ciudad había desaparecido pues, mi casa se encuentra alto en la montaña y esta casi la alcanzaba. Bajamos para intentar salir de la casa y correr hasta la parte más elevada de la montaña, pero al llegar al primer piso el agua subía con demasiada rapidez. Nos toco devolvernos al segundo piso y ya el agua nos complico subir las escaleras. Uno de mis hermanos quedo atrapado abajo, no daba tiempo de voltear o detenerse. Mientras todos lloraban yo ya me había resignado. Veía el agua subir hasta alcanzar el segundo piso y vi la ventana del oriente abierta. Podía llegar a la calle si saltaba desde ahí. Corrí hasta ella y mientras me subía mi hermana intenta detenerme, diciendo que no había nada que hacer, gritando y llorando. Yo no iba a quedarme ahí, si iba a morir ahogado al menos intentaría salir. Le empuje y salte, no había mucho que caer, el agua ya había cubierto la mitad del segundo piso. Me hundí como una piedra, no se nadar y las profundidades del agua creo que son una de las cosas a las que más le temo.
Sentía el agua presionándome, hice lo que pude por nadar hasta la calle, una subida que si la alcanzada podría caminar por ella hasta llegar a un punto donde el agua no hubiera llegado aún. Aguante la respiración lo más que pude, trague algo de agua pero llegue. Volteó y vi, la casa cubierta de agua, el barrio completamente sumergido. Subo un poco más y alcanzo la mitad del camino entre mi casa y el punto más alto de la montaña y noto que el agua no sube más, de hecho, empieza a bajar.
No se ve mucha gente, pero la que se ve, reflejan el dolor y el miedo en sus rostros. Empiezo a bajar la montaña, quería volver a casa. El agua bajo rápidamente, sin embargo, alcanzó a extender su territorio hasta solo pasos de mi hogar el cual apenas estaba de pie. Algunos muertos podían verse, pero solo algunos, la mayoría parecían haber desaparecido. Recuerdo haber caminado hasta casi la ciudad costera de la Guaira, y esta estaba completamente sumergida bajo el agua y una capa de fango la cubría como a la ciudad hasta alcanzar la mitad o una cuarta parte de la altura del Waraira Repano. En una piedra gigante me quede sentado observando aquella gran destrucción, aquel inmenso mar y aquel cielo gris sin tener ya a donde ir.
Fin. La síntesis del miedo.
Despertar y ver que todo fue solo un sueño fue un gran alivió. También entendí una cosa en esta pesadilla. Si un apocalipsis ocurriera, no sería algo que quisiera presenciar, dudo que los sobrevivientes sientan alivió de una intervención divina y habría que estar muy mal de la cabeza para presenciar tanta muerte sin que te afecte y creer que algo así sería una muestra de amor por parte de algún Dios. Desearía que ese hubiera sido el último sueño de ese estilo, pero para mi desgracia, no lo fue.
La síntesis del miedo.
En el lugar de reunión de mi grupo religioso se coordina cada semana la limpieza del salón de reuniones. Es allí donde me encontraba con un grupo de personas, todos conocidos, realizando las labores de mantenimiento. Tres pisos incluyendo el sótano, todos tenían ventanales grandes que daban en dirección al mar caribe. Construido en la cima de una montaña no es de extrañar que el sótano tenga ventanas, así es e barrio donde vivía en Caracas.
La reunión acababa de terminar y ya quedaba poca gente, así que estábamos recogiendo las sillas, bajo al sótano para buscar los materiales y noto algunas diferencias importantes en su arquitectura, incluso una puerta pequeña, que no debería existir, bajo las escaleras. Afuera estaba cayendo la noche o parecía un día muy nublado. Tomo los implementos y vuelvo a las escaleras y mientras subo escucho un grito ahogado. Subo a pasos alargados me dirijo al salón, noto algo raro en el ambiente, todos están mirando hacia la ventana mientras parece se hace de noche rápidamente y cae la oscuridad, pero se ve que hay luz del sol y otra vez la noche. Suelto los implementos y corro a la ventana.
La luna se oculta en el horizonte a una velocidad impresionante y veo el sol hacer lo mismo, día y noche pasando en cuestión de segundos, uno tras el otro de manera continua. La gente en la calle esta muy agitada, pegan gritos y lloran. El salón lo cierran pues, hay gente que quiere entrar. Pasamos un rato en el salón, pero nos dimos cuenta que la situación no paraba "esa debía ser una señal de que el fin estaba cerca". Los cielos se llenan de nubes negras y agitadas y empieza a llover a cantaros mientras los relámpagos y truenos llenan el cielo. Yo quería salir y llegar a casa, pero los encargados se negaban a abrir la puerta, entonces recordé la puerta que había visto en el sótano. Mientras ellos estaban concentrados arriba, baje y vi la manera de abrir la puerta. Al hacerlo note que esta daba a un callejón, pero estaba al menos a dos metros. Hice lo que pude para reducir la distancia al piso y saltar, luego corrí por las escaleras y los callejones, desconocidos hasta llegar hasta una calle conocida.
Desde ahí no me tomo mucho correr hasta llegar a casa. No se veía gente en las calles y la noche y el día se seguían alternando. Me costo abrir la puerta de la casa, pero al llegar note que del cuarto más grande tenían la ventana que daba al oriente abierta, cosa que no era muy común y supuse todos estaban en el segundo piso, así que entre y subí corriendo. Ahí les vi viendo en mar caribe, todos asustados y yo no era la excepción. Supuse que la tierra se estaba moviendo muy rápido y que aquello iba a tener graves consecuencias y no paso mucho antes de que la tierra se sacudiera como nunca antes.
Un temblor nos sacudió, me dio la impresión de que la casa se caería, pero no podíamos movernos, las calles estaban inundadas, ríos de agua pasaban con gran fuerza y el barrio que se veía enfrente de mi casa, al otro lado de la montaña, justo enfrente, pero separado por casi dos o tres kilómetros se derrumbo, la montaña entera se deslizo hasta abajo. Note que una cantidad incalculable de agua estaba entrando a lo lejos, desde el mar caribe. La guaira, había desaparecido y el nivel del mar no hacía mas que crecer y crecer.
Supuse que incluso la ciudad había desaparecido pues, mi casa se encuentra alto en la montaña y esta casi la alcanzaba. Bajamos para intentar salir de la casa y correr hasta la parte más elevada de la montaña, pero al llegar al primer piso el agua subía con demasiada rapidez. Nos toco devolvernos al segundo piso y ya el agua nos complico subir las escaleras. Uno de mis hermanos quedo atrapado abajo, no daba tiempo de voltear o detenerse. Mientras todos lloraban yo ya me había resignado. Veía el agua subir hasta alcanzar el segundo piso y vi la ventana del oriente abierta. Podía llegar a la calle si saltaba desde ahí. Corrí hasta ella y mientras me subía mi hermana intenta detenerme, diciendo que no había nada que hacer, gritando y llorando. Yo no iba a quedarme ahí, si iba a morir ahogado al menos intentaría salir. Le empuje y salte, no había mucho que caer, el agua ya había cubierto la mitad del segundo piso. Me hundí como una piedra, no se nadar y las profundidades del agua creo que son una de las cosas a las que más le temo.
Sentía el agua presionándome, hice lo que pude por nadar hasta la calle, una subida que si la alcanzada podría caminar por ella hasta llegar a un punto donde el agua no hubiera llegado aún. Aguante la respiración lo más que pude, trague algo de agua pero llegue. Volteó y vi, la casa cubierta de agua, el barrio completamente sumergido. Subo un poco más y alcanzo la mitad del camino entre mi casa y el punto más alto de la montaña y noto que el agua no sube más, de hecho, empieza a bajar.
No se ve mucha gente, pero la que se ve, reflejan el dolor y el miedo en sus rostros. Empiezo a bajar la montaña, quería volver a casa. El agua bajo rápidamente, sin embargo, alcanzó a extender su territorio hasta solo pasos de mi hogar el cual apenas estaba de pie. Algunos muertos podían verse, pero solo algunos, la mayoría parecían haber desaparecido. Recuerdo haber caminado hasta casi la ciudad costera de la Guaira, y esta estaba completamente sumergida bajo el agua y una capa de fango la cubría como a la ciudad hasta alcanzar la mitad o una cuarta parte de la altura del Waraira Repano. En una piedra gigante me quede sentado observando aquella gran destrucción, aquel inmenso mar y aquel cielo gris sin tener ya a donde ir.
Fin. La síntesis del miedo.
Despertar y ver que todo fue solo un sueño fue un gran alivió. También entendí una cosa en esta pesadilla. Si un apocalipsis ocurriera, no sería algo que quisiera presenciar, dudo que los sobrevivientes sientan alivió de una intervención divina y habría que estar muy mal de la cabeza para presenciar tanta muerte sin que te afecte y creer que algo así sería una muestra de amor por parte de algún Dios. Desearía que ese hubiera sido el último sueño de ese estilo, pero para mi desgracia, no lo fue.
Comentarios
Publicar un comentario