Un objetivo difuso.

Es muy posible que los juegos afecten nuestra mente y no tengo duda de que muchos de ellos se meten en nuestros sueños. Soy gamer y pasado una gran cantidad de juegos en poco tiempo siendo mi especialidad los juegos de rol o estrategia. Sumado a esto, las películas de guerras y las apocalípticas pueden terminan siendo una mezcla interesante algo que mi mente no desperdicio en lo absoluto. En el sueño que tuve, mantuve control sobre mi, use habilidades que en sueños anteriores había dominado y perdí amigos de toda la vida sin tan siquiera botar una lágrima.

No sabía que estaba soñando, solo seguí la linea del sueño como comúnmente hacemos, pero este se clavo en mi mente por ser especialmente inquietante en toda su extensión.

Un objetivo difuso.

Estábamos en un cuarto o más bien una especie de sótano en algún callejón de la esa desconocida ciudad, los ladrillos con los que estaba hecha no eran comunes de mi país y se podía ver una pequeña ventana por la que entraban destellos de luz de diferente intensidad. Alguien acomodo una mesa en el centro y puso sobre ella un mapa. Eramos ocho personas en la habitación, dos de ellos los conocía desde mi infancia, a los otros nunca les había visto.

"Debemos llegar hasta este punto" - dijo señalando el mapa - "y debemos ser rápidos, no podemos quedarnos aquí mucho tiempo".

Edgar, uno de los conocidos  el hermano mayor, aunque más bajo que su hermano Robert quien también estaba presente intervino. "Todos esos caminos los vi bloqueados, habrá que atravesar por los edificios que aun estén en pie."

Robert se acerco a la puerta y la entre abrió. "No se ve nadie". La curiosidad me hizo caminar hasta la puerta para ver a la calle. Justo en ese momento, la pared del fondo estalla cuando un vehículo la embiste. No vi a nadie caer, pero si acercarse a mi a Edgar y otro sujeto, mientras Robert me jalaba hasta el callejón, una lluvia de balas se desata mientras nosotros escapábamos. De los presentes, solo cuatro quedamos.

Corrimos a través de los callejones en medio de la noche, se veían algunos incendios y el cielo estaba rojizo. Cruzamos a pase de trote algunos edificios, dejándome guiar por Edgar y aquel sujeto desconocido y teniendo a mis espaldas a Robert. "Aquí es", escuche decir al sujeto. Estábamos en lo que parecía ser el jardín central de un edificio en forma de cubo. No había nada en ella, ni bancos, ni arboles, solo una grama verde rodeada de paredes negras, pero había iluminación, no de lamparas, pues no se veía ninguna y sin embargo incluso todo el contorno del edificio hasta la parte más elevada estaba iluminada. En todas las ventanas solo se veía la oscuridad. "Vean aquí" Dice Robert.

Muy cerca de la única entrada a aquel patio, habían unas rejas que bloqueaban el paso a unas escaleras que llevaban a un espacio bajo el patio. Abrimos las puertas sin dificulta y bajamos. Allí había una estatua de bronce que a pesar de no haber luz alguna, reflejaba algunos destellos de luz. Estaba sobre una especie de pedestal, no muy elevado, medio metro y en forma circular. La estatua era la de una mujer desnuda. No parecía haber paredes en aquel lugar, solo una oscuridad infinita que yo no estaba dispuesto a comprobar. La estatua parecía haberse movido para observarnos.

"La encontramos" dijo el sujeto. La estatua le dirige su atención y le habla en voz femenina "debemos cambiar posiciones, yo les llevo hasta el siguiente punto, ven". El sujeto camina hasta donde esta el pedestal y mientras el se sube la estatua baja, el piso retumba con su peso, al quitar el segundo pie del pedestal el sujeto que en el estaba se volvió piedra mientras giraba para observarla. La estatua no voltea sino que empieza a subir los escalones y el resto la seguimos.

Casi, con pasos estruendosos salimos a la calle y la perseguimos, entra en un parque y se adentra en el hasta llegar a una plaza donde había una fuente rodeada de varias figuras extrañas que la bañaban en agua vi entonces a otra estatua con forma de mujer, esta de plata. Sin mediar palabras, la estatua de bronce entra en la fuente, toca a la estatua y la remplaza. La estatua de plata cobra vida y sale de la fuente. Igual de pesada o tal vez más que su predecesora emprende la marcha para salir del parque por otra salida. Nos adentramos en la ciudad, algunos edificios parecían estar cayendo mientras el paso de la estatua retumbaba en el suelo.

Cuando al fin llego a su destino, vi la tercera estatua. Una estatua de oro, también una mujer, pero esta detrás de unas rejas gruesas en la esquina de uno de los edificios que estaban frente a una plaza, la estatua de plata estaba frente a ella y voltea a vernos. Nos dispusimos a ayudarle a pasar al otro lado entre los tres, su peso era soberbio y nos costo mucho poder levantarla pero al final lo logramos. Al pasar al otro lado cambia de lugar con la estatua de oro, estábamos casi tirados en el piso por el cansancio, no solo de levantar a la estatua sino de tanto correr y ahora debíamos sacar a la estatua de oro.

Cuando logramos sacarla esta empezó a correr casi de inmediato, tuvimos que hacer un gran esfuerzo para saltar la verja y seguirla. Cruzamos hasta el centro de la ciudad y nos encontramos cruzando un puente sobre una autopista. Desde allí se podía ver gran parte de la ciudad, el cielo rojizo y oscuro y el amanecer de fondo, entre las montañas, los edificios destruidos, el humo y las llamas. Llamas que cruzaban el cielo y golpeaban la ciudad acabando con todo a su paso, todas viniendo desde el mismo lugar donde se veía el amanecer. Dos de esas bolas de fuego pasaron rozando el puente justo cuando iba en medio y veía hacia el horizonte. Una por la derecha y otra por la izquierda. Volteo a ver si veía a los hermanos pero ninguno de los dos estaban ahí. Gire a ver a la estatua de oro y ya había cruzado el puente, girando hacia la izquierda en una curva que parecía perderse tras un edificio.

Corrí para alcanzarle, al girar veo que la curva continua hasta pasar bajo una parte del puente donde continua una calle oscura y edificios con verjas de hierro destruidas. No hay restos de la estatua, pero había una niña pequeña en medio de la calle llorando. Pelo negro y risado con una bata blanca pero sucia. Pensé acercarme poco a poco a ella para saber que le pasaba pero me detuve casi de inmediato, había algo justo detrás de ella. Algo que no había visto antes o no había notado. Parecía una capa con capucha de un negro profundo, flotaba en el aire y no se veía nada dentro de ella. Esta capa no tenia mangas, pero salio un brazo desde dentro de ella, un brazo calaverico que agarro por el pelo a la niña y la levanto en el aire, mientras la niña pegaba gritos y lloraba más fuerte intentando soltarse, podía ver el otro brazo calaverico reposando al costado. Di apenas dos pasos para enfrentarme a aquella cosa, pero nuevamente me detuve, como si eso no fuera ya lo bastante grotesco y escalofriante aquella cosa empezó a hablarme en un idioma que no podía entender, palabras gruesas pero que salían lentamente de ese ser, levanto más a la niña hasta ponerla casi a su altura.

Dos brazos más salieron de aquella capa oscura, estos estaban desenvainando dos espadas curvas, con extraños símbolos negros grabados que decapitaron a la niña. Esa cosa se mantuvo sosteniendo la cabeza de la niña y continuaba hablando en su extraño lenguaje, sin querer di dos pasos al frente pues no estaba seguro de que estaba pasando. En el piso lo que debía ser el cuerpo de la niña se había vuelto cenizas y las telas se veían mucho mas desgastadas que antes, vi hacia la cabeza y solo era una calavera con unos pocos cabellos, la criatura la suelta y al tocar el suelo esta se vuelve cenizas también.

Mientras la sombra hablaba y ocultaba sus brazos en su capa oscura, fui despertando poco a poco, como si algo me hubiera jalado hacia los cielos. No pude ver la ciudad, solo aquella criatura en medio de la calle y todo rodeado de una inmensa oscuridad.

Sin dudas, este sería un sueño difícil de olvidar.

Fin. Un objetivo difuso.

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