El laberinto
Debía de tener entre ocho y diez años, debía hablar mucho en la escuela de fantasmas para esa fecha y mi hermano menor de sus peleas con mi primo que casualmente estudiaba con el. No se por que razón la mayoría de los sueños extraños los he llegado a tener en la mañana, pues este llego a ocurrir un día sábado. Este fue el sueño en el que me dí cuenta por primera vez que estaba soñando por esa sensación de irrealidad que solo se halla en los sueños.
El laberinto.
Como no es de extrañar, "desperté" cerca de las nueve de la mañana, me bajo de la cama, mis hermanos aún están dormidos, salgo enseguida del cuarto y bajo las escaleras y me dirijo a la sala con las intenciones de ver TV, la sala estaba oscura. Fue inmediato que me detuve pues, la ventana de la sala, que da en dirección al mar caribe y en la que esta justo al ras del techo de la casa de mi tía, ha sufrido un cambio. La ventana está ahí, pero ahora es la entrada de una cueva que baja y una luz roja se cuela por ella.
Doy una mirada rápida a la cocina y vuelvo a mirar hacia la ventana, con curiosidad y algo de miedo. Me acerco poco a poco a ella a mirar hacia la cueva. Pensé que vería alguna parte de la casa de mi tía, pero no fue así. A dos metros se podía ver un pipote volteado que podría servirme para bajar y reducir en parte la distancia al piso. No parecía precisamente una cueva, sino una especia de pasillo con bloques de cemento. Veo asomarse a mi hermano menor y a mi primo.
-¡Baja y mira esto! - Me dice mi hermano viendo excitado algo que no alcanzaba a ver mi vista.
-Esto esta genial - dice mi primo - ¡Baja! ¿no me digas que tienes miedo? - me dice medio en burla y al mismo tiempo retándome. Nada extraño en él. Me estire hacia la ventana sosteniéndome con las manos y salto hacia el pipote.
Había varios de mis compañeros de clase mas adelante en un espacio que parecía una plaza, volteo y me doy cuenta de que es imposible volver, la entrada a la ventana esta demasiado alto. Camino hasta ellos, el lugar parece antiguo, habían estatuas de piedra adornando el lugar y unas fuentes pequeñas ademas de varías entradas a zonas un poco mas oscuras. Muchos lugares para jugar pensamos, empezaron a jugar a las escondidas y vi como algunos entraron en algunos de los pasillos oscuros, yo decidí no ir tan lejos. Solo notaba que no había salidas de ese lugar, no paso demasiado cuando paso lo que temí.
De uno de los pasillos empiezo a escuchar gritos, es cuando noto que todas las paredes tienen espejos que van desde el suelo hasta los dos metros de altura. Pero estos no estaba reflejando nada. Todos los presentes están dirigiendo su mirada a una de los pasillos oscuros de los que salieron los gritos, veo a una de mis compañeras aparecer en el umbral de la puerta con cara de terror, pega otro grito cuando le halan el cabello y vemos que fue. Ella misma estaba justo detrás, pero vestida completamente de negro y la lleva a la sombras.
Veo a mi hermano y mi primo salir de uno de los pasillos corriendo se paran en justo en el umbral voltean y dan parecen entablar una pelea juntos contra alguien. Se escuchan un par de golpes y se ve a alguien vestido de negro caer. Todos estábamos reunidos en el centro de la habitación. - ¡wow! - mi primo - eso estuvo de lujo. - Estábamos frente a un espejo y de pronto nuestro reflejo nos ataco dijo mi hermano, pero no pelean también como nosotros - se ven y sonríen.
- Si, que bien - les digo - pero aquí hay muchos mas espejos - les digo señalándolos.
Uno de mis compañeros grita - las niñas quédense en el centro - justo en ese momento, de los pasillos y los espejos se ven salir niños vestidos de negro. Todos eran el perfecto reflejo de los que ahí estábamos, sin mediar palabras se arrojan sobre nosotros.
Algunos de mis compañeros sabía pelear muy bien y no parecía la típica pelea de niños y las sombras no peleaban mal, en menos de un minuto la mitad de mis compañeros ya estaba en el piso y estaba siendo arrastrados hasta los espejos mientras los otros aun peleaban.
Mi primo se me acerca, - hey vayámonos de aquí.
-Pero, ¿por donde? - dice mi hermano.
-El pasillo por el que ustedes salieron - contesto, corrimos hasta él y los compañeros que habían ganado su pelea nos ven. - ¿A donde van?
- Hay que salir de aquí - dice mi primo. - Algunas de las niñas que estaban en el centro ya habían sido haladas y de ellas solo quedaban tres. Todos nos adentramos en el pasillo y corrimos hasta mas no poder. Cruzando de izquierda a derecha y viceversa. Era literalmente un pasillo a pesar de tener vueltas, no se cruzaba con ningún otro pasillo, no tenia puertas ni ventanas adicionales. Llegamos por fin a una especie de salida. Había que saltar entre varias enormes piedras para llegar a un camino que se encontraba más abajo, a dos metros.
Había una reja cerrada enfrente y un pasillo que continuaba al parecer justo bajo el pasillo que ya habíamos recorrido y por el cual ya estaban saliendo los reflejos. Yo era el único que aún no había bajado, al salir el primero esquive su golpe y sin pensar lo arroje los dos metros abajo y salte. Me levante y note que todos se encontraban peleando con los reflejos, corrí hacia el pasillo seguido de mi hermano y mi primo. Veo una pequeña salida y la cruzo de inmediato. Estoy en una sala, con escaleras de cemento a la izquierda y una puerta de madera abierta y una salida cerrada con rejas. Corro hasta ella y abro la puerta. No veo salir a mi primo y mi hermano. Pero se donde estoy, una calle que se encuentra a varios kilómetros de mi casa.
Espero un momento pero no aparece nadie más. Así que camino hacia mi casa, subiendo la montaña que separa el Cuartel del barrio donde vivo. Pasando una casa mi hermano y primo aparecen detrás de unas rejas y se ven cansados.
- ¡Hey! ¿Como saliste?
- Por una casa que esta más abajo - les contesto.
-En esta casa no hay nadie que abra esta puerta.
-Sera esperar a que lleguen -les digo - y me siento ahí.
Despierto. Estoy en la cama. Ese sueño ha sido bastante raro, me digo. Veo las camas y soy el único que no se ha levantado. Así que bajo hasta la sala y veo a mis hermanos viendo TV y la ventana sin novedad. Un sueño pensé. - no, aun estoy soñando, Ericka, ¿Estoy soñando? - No se por qué hice esa pregunta. - ¿Y como quieres que lo sepa? - me responde. -Pelliscame - Le digo. - Hazlo tu mismo me responde.
Eso hice y vaya que me dolió. - Estoy despierto. <No, estoy dormido> - Escucho dentro de mi. <Ya quiero despertar, despierta.>
Empiezo a repetirme esa palabra en voz alta - Despierta, despierta, despierta - mientras que al mismo tiempo aplicaba gran fuerza en mis ojos para abrirlos.
Les parecerá una locura, pero podía ver el cuarto y el sueño al mismo tiempo - <Lo sabía, estoy dormido> -Despierta, despierta - Me costo mucho terminar de abrir los y forzar mi mente para que me dejara despertar.
Fin. El laberinto.
Desde entonces, cuando los sueños se volven demasiado turbios uso el mismo método para obligarme a despertar.
El laberinto.
Como no es de extrañar, "desperté" cerca de las nueve de la mañana, me bajo de la cama, mis hermanos aún están dormidos, salgo enseguida del cuarto y bajo las escaleras y me dirijo a la sala con las intenciones de ver TV, la sala estaba oscura. Fue inmediato que me detuve pues, la ventana de la sala, que da en dirección al mar caribe y en la que esta justo al ras del techo de la casa de mi tía, ha sufrido un cambio. La ventana está ahí, pero ahora es la entrada de una cueva que baja y una luz roja se cuela por ella.
Doy una mirada rápida a la cocina y vuelvo a mirar hacia la ventana, con curiosidad y algo de miedo. Me acerco poco a poco a ella a mirar hacia la cueva. Pensé que vería alguna parte de la casa de mi tía, pero no fue así. A dos metros se podía ver un pipote volteado que podría servirme para bajar y reducir en parte la distancia al piso. No parecía precisamente una cueva, sino una especia de pasillo con bloques de cemento. Veo asomarse a mi hermano menor y a mi primo.
-¡Baja y mira esto! - Me dice mi hermano viendo excitado algo que no alcanzaba a ver mi vista.
-Esto esta genial - dice mi primo - ¡Baja! ¿no me digas que tienes miedo? - me dice medio en burla y al mismo tiempo retándome. Nada extraño en él. Me estire hacia la ventana sosteniéndome con las manos y salto hacia el pipote.
Había varios de mis compañeros de clase mas adelante en un espacio que parecía una plaza, volteo y me doy cuenta de que es imposible volver, la entrada a la ventana esta demasiado alto. Camino hasta ellos, el lugar parece antiguo, habían estatuas de piedra adornando el lugar y unas fuentes pequeñas ademas de varías entradas a zonas un poco mas oscuras. Muchos lugares para jugar pensamos, empezaron a jugar a las escondidas y vi como algunos entraron en algunos de los pasillos oscuros, yo decidí no ir tan lejos. Solo notaba que no había salidas de ese lugar, no paso demasiado cuando paso lo que temí.
De uno de los pasillos empiezo a escuchar gritos, es cuando noto que todas las paredes tienen espejos que van desde el suelo hasta los dos metros de altura. Pero estos no estaba reflejando nada. Todos los presentes están dirigiendo su mirada a una de los pasillos oscuros de los que salieron los gritos, veo a una de mis compañeras aparecer en el umbral de la puerta con cara de terror, pega otro grito cuando le halan el cabello y vemos que fue. Ella misma estaba justo detrás, pero vestida completamente de negro y la lleva a la sombras.
Veo a mi hermano y mi primo salir de uno de los pasillos corriendo se paran en justo en el umbral voltean y dan parecen entablar una pelea juntos contra alguien. Se escuchan un par de golpes y se ve a alguien vestido de negro caer. Todos estábamos reunidos en el centro de la habitación. - ¡wow! - mi primo - eso estuvo de lujo. - Estábamos frente a un espejo y de pronto nuestro reflejo nos ataco dijo mi hermano, pero no pelean también como nosotros - se ven y sonríen.
- Si, que bien - les digo - pero aquí hay muchos mas espejos - les digo señalándolos.
Uno de mis compañeros grita - las niñas quédense en el centro - justo en ese momento, de los pasillos y los espejos se ven salir niños vestidos de negro. Todos eran el perfecto reflejo de los que ahí estábamos, sin mediar palabras se arrojan sobre nosotros.
Algunos de mis compañeros sabía pelear muy bien y no parecía la típica pelea de niños y las sombras no peleaban mal, en menos de un minuto la mitad de mis compañeros ya estaba en el piso y estaba siendo arrastrados hasta los espejos mientras los otros aun peleaban.
Mi primo se me acerca, - hey vayámonos de aquí.
-Pero, ¿por donde? - dice mi hermano.
-El pasillo por el que ustedes salieron - contesto, corrimos hasta él y los compañeros que habían ganado su pelea nos ven. - ¿A donde van?
- Hay que salir de aquí - dice mi primo. - Algunas de las niñas que estaban en el centro ya habían sido haladas y de ellas solo quedaban tres. Todos nos adentramos en el pasillo y corrimos hasta mas no poder. Cruzando de izquierda a derecha y viceversa. Era literalmente un pasillo a pesar de tener vueltas, no se cruzaba con ningún otro pasillo, no tenia puertas ni ventanas adicionales. Llegamos por fin a una especie de salida. Había que saltar entre varias enormes piedras para llegar a un camino que se encontraba más abajo, a dos metros.
Había una reja cerrada enfrente y un pasillo que continuaba al parecer justo bajo el pasillo que ya habíamos recorrido y por el cual ya estaban saliendo los reflejos. Yo era el único que aún no había bajado, al salir el primero esquive su golpe y sin pensar lo arroje los dos metros abajo y salte. Me levante y note que todos se encontraban peleando con los reflejos, corrí hacia el pasillo seguido de mi hermano y mi primo. Veo una pequeña salida y la cruzo de inmediato. Estoy en una sala, con escaleras de cemento a la izquierda y una puerta de madera abierta y una salida cerrada con rejas. Corro hasta ella y abro la puerta. No veo salir a mi primo y mi hermano. Pero se donde estoy, una calle que se encuentra a varios kilómetros de mi casa.
Espero un momento pero no aparece nadie más. Así que camino hacia mi casa, subiendo la montaña que separa el Cuartel del barrio donde vivo. Pasando una casa mi hermano y primo aparecen detrás de unas rejas y se ven cansados.
- ¡Hey! ¿Como saliste?
- Por una casa que esta más abajo - les contesto.
-En esta casa no hay nadie que abra esta puerta.
-Sera esperar a que lleguen -les digo - y me siento ahí.
Despierto. Estoy en la cama. Ese sueño ha sido bastante raro, me digo. Veo las camas y soy el único que no se ha levantado. Así que bajo hasta la sala y veo a mis hermanos viendo TV y la ventana sin novedad. Un sueño pensé. - no, aun estoy soñando, Ericka, ¿Estoy soñando? - No se por qué hice esa pregunta. - ¿Y como quieres que lo sepa? - me responde. -Pelliscame - Le digo. - Hazlo tu mismo me responde.
Eso hice y vaya que me dolió. - Estoy despierto. <No, estoy dormido> - Escucho dentro de mi. <Ya quiero despertar, despierta.>
Empiezo a repetirme esa palabra en voz alta - Despierta, despierta, despierta - mientras que al mismo tiempo aplicaba gran fuerza en mis ojos para abrirlos.
Les parecerá una locura, pero podía ver el cuarto y el sueño al mismo tiempo - <Lo sabía, estoy dormido> -Despierta, despierta - Me costo mucho terminar de abrir los y forzar mi mente para que me dejara despertar.
Fin. El laberinto.
Desde entonces, cuando los sueños se volven demasiado turbios uso el mismo método para obligarme a despertar.
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