¿El tercer ojo?
En ya varías oportunidades he mencionado que he sentido en mis sueños cuando el ambiente cambia y esta por convertirse en una pesadilla, incluso he llegado a sentir esa maldad que acompaña a estas criaturas que crea mi mente y por extraño que parezca he identificado esa misma sensación en el mundo real ya que por desgracia me topado con demasiada frecuencia a personas que no solo han sido amigas de lo ajeno sino también asesinos. Pero no fue por estas experiencias que aprendí a sentirlos, sino por un sueño que se clavo en mi memoria no solo por lo que aprendí, sino también por un detalle que me lleno de intriga.
¿El tercer ojo?
No recuerdo bien que edad tenía para entonces, pero si que estábamos predicando un fin de semana, era un sector pobre del barrio, las casas eran de zinc y todo estaba lleno de tierra, era un cerro empinado así que había escaleras improvisadas con piedras y vi pasar una procesión fúnebre subiendo las escaleras. Yo me concentre en lo que hacia, tocar aquellas casas en las que nadie me atendiera, no me salio muy bien pues me atendieron en una de ellas y me invitaron a pasar. Me toco hablar de la biblia un rato hasta que por fin salí, al hacerlo note que el grupo con el que iba ya no estaba cerca.
Empece a bajar las escaleras para intentar encontrarlos, incluso llegue a cruzar entre las casas mientras les buscaba. Mientras mas bajaba menos se parecía al barrio que conocía, más arboles, menos casas y más abajo se veía la autopista Caracas - La Güaira, pero algo diferente. Sabía que mi casa quedaba en el mismo cerro y que todo lo que conocía estaba subiendo, así que solo debía conseguir unas escaleras que me llevaran hasta arriba. Camine por una calle que estaba diagonal a la autopista hasta que di con una calle que empezaba a subir.
La calle terminaba en unas escaleras, que parecían un laberinto, yo solo tenía que subir, sabía que aunque me tocara devolverme unas cuantas veces, solo debía buscar las escaleras que subían hasta que una de las escaleras llevo a una calle conocida. Subí por la calle principal de san pedro hasta unas escaleras que conectaban con la calle punta de piedra. Al llegar a ella vi que había una procesión fúnebre subiendo por una diagonal a casa blanca, un sector del barrio. Lo ignore y entre en una casa, justo a frente de las escaleras que pertenecía a unos amigos de la familia, en especial de mi hermano mayo, iba a pedir un poco de agua ya que la subida me había dejado seco.
Subo al ultimo piso de la casa de tres plantas y me siento en un mueble a descansar, veo salir a Javier y su hermano Eulises hablando sobre visitar a la hermana Josefina (mi madre), me sorprendo y me pongo de pie para aprovechar la compañía y subir con ellos. Veo la entrada a una habitación cubierta por una cortina y me acerco a ella con curiosidad, por que no había visto antes esa habitación, dentro esta oscuro y algo me acelera el corazón, no es buena idea entrar ahí, me digo. Retrocedo un poco y volteo para descubrir que Javier y Eulises ya se han ido.
Bajo las escaleras rápidamente para alcanzarles y para alejarme de la casa, la sensación de incomodidad aumentaba poco a poco. Justo al llegar a la entrada, veo el cortejo fúnebre venir por la misma calle ya bastante cerca, veo a pocas personas cargar el féretro y unas cuantas acompañándolos, me pareció poca gente para los que normalmente veía. Note que el féretro estaba cubierto por una bandera de Venezuela así que me día curiosidad y pregunte quien era el muerto. "Es el presidente" me responde alguien. ¿Caldera? Le pregunto, pero no recibí mayor respuesta veo que los hermanos ya están a una cuadra, por cruzar la calle, así que camino para alcanzarlos.
Logró llegar a ellos ya cuando están a mitad de las cien escaleras que suben hasta mi casa, hablando y riendo sobre una broma que le han hecho a mi hermano. Justo al llegar a la puerta de la casa, en el segundo piso siento algo que me llama, en ese momento uno de ellos toca el timbre que escucho a lo lejos. Cuando lo tocan por segunda vez, el sonido del timbre me despierta.
Fin. ¿El tercer ojo?
Esta parte me es extraña, al levantarme, siento curiosidad de quien será a las nueve de la mañana, pero claro que se quienes son, yo los acompañe casi todo el camino desde su casa, igual preferí bajar de la litera y asegurarme ya que después de todo, los sueños son sueños ¿no? Al bajar a la cocina le pregunto a mi mama quien había llegado. Cuando me dice, me sorprendo un poco así que camino a la sala y veo a Javier y Eulises riendo y hablando con David, mi hermano mayor.
Desde ese entonces se me ha hecho más fácil sentir algunas cosas, como que caminos tomar y cuales evitar, donde se encuentra una persona, entre otras, con el tiempo ha mejorado la percepción y no me queda más que maravillarme de la mente humana y preguntarme si aún no estaré soñando.
¿El tercer ojo?
No recuerdo bien que edad tenía para entonces, pero si que estábamos predicando un fin de semana, era un sector pobre del barrio, las casas eran de zinc y todo estaba lleno de tierra, era un cerro empinado así que había escaleras improvisadas con piedras y vi pasar una procesión fúnebre subiendo las escaleras. Yo me concentre en lo que hacia, tocar aquellas casas en las que nadie me atendiera, no me salio muy bien pues me atendieron en una de ellas y me invitaron a pasar. Me toco hablar de la biblia un rato hasta que por fin salí, al hacerlo note que el grupo con el que iba ya no estaba cerca.
Empece a bajar las escaleras para intentar encontrarlos, incluso llegue a cruzar entre las casas mientras les buscaba. Mientras mas bajaba menos se parecía al barrio que conocía, más arboles, menos casas y más abajo se veía la autopista Caracas - La Güaira, pero algo diferente. Sabía que mi casa quedaba en el mismo cerro y que todo lo que conocía estaba subiendo, así que solo debía conseguir unas escaleras que me llevaran hasta arriba. Camine por una calle que estaba diagonal a la autopista hasta que di con una calle que empezaba a subir.
La calle terminaba en unas escaleras, que parecían un laberinto, yo solo tenía que subir, sabía que aunque me tocara devolverme unas cuantas veces, solo debía buscar las escaleras que subían hasta que una de las escaleras llevo a una calle conocida. Subí por la calle principal de san pedro hasta unas escaleras que conectaban con la calle punta de piedra. Al llegar a ella vi que había una procesión fúnebre subiendo por una diagonal a casa blanca, un sector del barrio. Lo ignore y entre en una casa, justo a frente de las escaleras que pertenecía a unos amigos de la familia, en especial de mi hermano mayo, iba a pedir un poco de agua ya que la subida me había dejado seco.
Subo al ultimo piso de la casa de tres plantas y me siento en un mueble a descansar, veo salir a Javier y su hermano Eulises hablando sobre visitar a la hermana Josefina (mi madre), me sorprendo y me pongo de pie para aprovechar la compañía y subir con ellos. Veo la entrada a una habitación cubierta por una cortina y me acerco a ella con curiosidad, por que no había visto antes esa habitación, dentro esta oscuro y algo me acelera el corazón, no es buena idea entrar ahí, me digo. Retrocedo un poco y volteo para descubrir que Javier y Eulises ya se han ido.
Bajo las escaleras rápidamente para alcanzarles y para alejarme de la casa, la sensación de incomodidad aumentaba poco a poco. Justo al llegar a la entrada, veo el cortejo fúnebre venir por la misma calle ya bastante cerca, veo a pocas personas cargar el féretro y unas cuantas acompañándolos, me pareció poca gente para los que normalmente veía. Note que el féretro estaba cubierto por una bandera de Venezuela así que me día curiosidad y pregunte quien era el muerto. "Es el presidente" me responde alguien. ¿Caldera? Le pregunto, pero no recibí mayor respuesta veo que los hermanos ya están a una cuadra, por cruzar la calle, así que camino para alcanzarlos.
Logró llegar a ellos ya cuando están a mitad de las cien escaleras que suben hasta mi casa, hablando y riendo sobre una broma que le han hecho a mi hermano. Justo al llegar a la puerta de la casa, en el segundo piso siento algo que me llama, en ese momento uno de ellos toca el timbre que escucho a lo lejos. Cuando lo tocan por segunda vez, el sonido del timbre me despierta.
Fin. ¿El tercer ojo?
Esta parte me es extraña, al levantarme, siento curiosidad de quien será a las nueve de la mañana, pero claro que se quienes son, yo los acompañe casi todo el camino desde su casa, igual preferí bajar de la litera y asegurarme ya que después de todo, los sueños son sueños ¿no? Al bajar a la cocina le pregunto a mi mama quien había llegado. Cuando me dice, me sorprendo un poco así que camino a la sala y veo a Javier y Eulises riendo y hablando con David, mi hermano mayor.
Desde ese entonces se me ha hecho más fácil sentir algunas cosas, como que caminos tomar y cuales evitar, donde se encuentra una persona, entre otras, con el tiempo ha mejorado la percepción y no me queda más que maravillarme de la mente humana y preguntarme si aún no estaré soñando.
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