Un inmenso vació.

Hay sueños que superan con mucho a otros y no precisamente por lo fantástico del mismo. En muchos sueños me sorprende ver como el cerebro recrea tan bien todas las leyes físicas y lo difícil que resulta romper algunas de ellas. Volar fue sumamente sencillo comparado a otras cosas, pero el punto de esta entrada no va en eso sino en la capacidad de reproducir que tiene nuestra mente estas leyes, realmente sera difícil ver unicornios rosas, pero si algo es posible y esta dentro de la realidad crean que será posible en un sueño. Por más fantásticos que sean en un principio, algunos filósofos y astro-físicos dieron en el clavo a partir de sus propios sueños. Ah pero mi subconsciente tiende a exagerar.

Un inmenso vació.

En nuestra mente rondan muchas preguntas y algunas de ellas a veces nos obligan a buscar respuestas. Desperté con esa sensación de no haber despertado, salí al balcón y note que el aire no era aire y que las cosas, por nítidas que se vieran carecían de algo en la realidad. Dos saltos - ligero como una pluma - salte por el balcón y caí ligeramente rosando el techo de mi tía, la casa que esta justo frente a la nuestra, pero por ser un cerro, esta unos metros mas abajo. Camino sobre el techo mientras mi tía grita que me baje -ligero como una pluma - me repito mientras que al mismo tiempo me pregunto hasta donde quiero ir esta vez.

Empiezo a flotar en el aire, ya he dominado bastante bien volar, pero aun así cansa. Por extraño que parezca y a pesar de que no se hace ningún movimiento físico cansa. Bajo a tierra, mientras pienso que quiero ver, si viajar a algún país en especifico. Miro al cielo y subo volando inmediatamente, esquivando por muy poco unos cables de alta tensión y luego volando con mayor rapidez. Ya se a donde quiero ir.

Subo a una velocidad impresionante más allá de la estratosfera hasta salir del planeta, entonces me detengo y observo la tierra. La gema azul se ve preciosa desde arriba, la luz del sol esta oculta tras el planeta, pero muy pronto es posible verle en el horizonte, brillando fuertemente. Me tapo de la luz y veo la luna. Me acerco hasta ella a una velocidad que esta cercana a la luz, freno a voluntad. Me poso sobre la luna, quiero ver que hay detrás de ella, así que vuelo para observarla.

Recorro un poco la superficie de la luna pero no veo nada interesante en ella. Nada hermoso que llame la atención. Hay muchas más cosas que quiero ver. Enfoco mi vista a la inmensa oscuridad, veo una estrella muy brillante, se que se trata de uno de los planetas gigantes de nuestro sistema solar así que enseguida salgo disparado hasta él. Es imposible que algo se mueva así de rápido y con tanta precisión. Enfoco mi vista al planeta mientras las estrellas se mueven un poco y alcanzo el planeta en un instante, la luz tarda horas en llegar aquí - pensé. Me mantuve lejos del planeta, solo observando a Saturno y veo la luz azul de Urano.

En seguida llego hasta Urano. Nada se puede comparar a verlos en persona a volar con tanta libertad. Miro hacia el sol, es una estrella muy brillante en el horizonte, pero ya no se ve tan grande ni enceguece. - ¿Que más puedo ver? - dirijo mi vista hacia las estrellas en el universo y vuelvo a mirar al sol. - ¿Es posible alejarme sin perderme? Tal vez si viajo en linea recta pueda saber exactamente donde queda el sol a mis espaldas. - Selecciono una estrella en la lejanía y me coloco justo de espaldas al sol.

No creo que realmente estuviera volando en este sueño, sentía más bien que halaba las cosas hacía mi y esto era mas efectivo y más rápido que moverme hacia ellas. En segundos llego a una estrella azul, no gigante, no me acerque a la estrella tanto, la mantuve a la misma distancia que el sol esta de nuestro planeta, sentí su calor y calcule que estaba a buena distancia. Busque a los alrededores. Vi un planeta, me acerque a el. Era rojo, muy rojo y tenía atmósfera, por alguna razón estaba seguro de que estaba habitado. Entre al planeta y vi una torre alta en la que me pose, medio flotando, para contemplar todo.

Las edificaciones aun resuenan en mi mente, pero son difíciles de explicar, no es que su forma sea extraña, sino lo carente de color. Un cielo rojo, rascacielos se veían a la distancia, por debajo de mi, había elegido el mas alto y era por mucho el mas grande de ellos. Al menos eso parecía desde ahí. Hasta el horizonte solo se veían diferentes edificaciones entre puntiagudas y algunas mas redondas. Había variedad, pero todas se veían grises o negras. No se veía nada más. Ningún vehículo aéreo aunque no alcanzaba a ver la tierra para saber si habían terrestres. De hecho, no podía ver espacio entre los edificios, ni ventanas en ellos.

Algo me dice, mi propio instinto, que esos edificios puntiagudos son antenas. Todos los puntiagudos son la antenas y están distribuidos uniformemente además, ya saben que estoy ahí y han enviado algo a investigar. Es hora de irme. Salgo del planeta inmediatamente y me decido regresar a la tierra, busco la estrella en el cielo y vuelo inmediatamente hasta ella. Alcanzo enseguida la estrella y veo los planetas.

He olvidado un principio básico respecto a la luz, viaja lento. Así que lo que veía en el espacio donde estaba el sol, ya no estaba ahí así que llegue hasta otra estrella. Lo se, por que los planetas que veo no pertenecen al sistema solar. Re calibro, calculo donde podría estar el sol en ese momento, pero ya he cometido dos errores. Me he movido del punto inicial de referencia, las estrellas no estás en posición para guiarse y no se si pase de largo la dirección del sol o me faltaba recorrer alguna distancia.

El temor empieza a inundarme, intento mantener la calma. - Si despierto tal vez este en mi cama, pero y si estoy demasiado lejos para que mi esencia alma llegue a mi cuerpo. - Se que es una tontería pero por mas que intentaba despertar no lo lograba, no había ni el mas mínimo rastro de la luz que me indicaba que estaba en el cuarto. Intente llegar al planeta rojo nuevamente, tal vez desde ahí podría calcular como llegar a la tierra, pero no recuerdo bien la dirección. Me muevo instantáneamente la distancia en la que debía estar y en el punto de cielo que seguí, pero me hallo en medio de la nada.

No puedo saber cuanto tiempo dure atrapado en este sueño, pero créanme cuando les digo que me pareció una eternidad. Si Dios existiera y creo el universo, ahora se la razón, el inmenso vació puede volverte loco. Vague intentando dar con la tierra o algún indicio de vida, pero no tuve suerte. Sabía que me había alejado mucho, pude ver una galaxia a la distancia y ya mi cuerpo se movía sin que yo le diera instrucciones. Estaba volando hacia la nada, hacia - ¡Un agujero negro! - el pensamiento me sobresalto y no es para menos, todo en mi visión se estiro al infinito y la luz desapareció justo al momento que despertaba.

Fin. Un inmenso vació.

Este ha sido uno de los sueños que no podré olvidar nunca por obvias razones.

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