Un mar de lagrimas: Una terrible pesadilla y una autentica realidad.

Los dos anteriores sueños parecían ya haber sido bastante malos, pero el acoso de estos aun no había terminado. No había pasado el mes cuando me abordo el tercero de ellos y "por suerte" el último.

Un mar de lagrimas: Una terrible pesadilla y una autentica realidad.

Mi madre, Daniel y Ericka se encontraba en el lugar de reunión de su iglesia, mi hermano David, en la universidad y yo acababa de llegar del trabajo. Me encuentro en la sala viendo televisión hasta que llega mi hermano varias horas más tarde. Ya son casi las nueve de la noche y también llega mi madre y Daniel. Ericka ha ido a casa de una amiga.

Ya mas entrada la noche, me dirijo a mi habitación a dormir mientras escucho la molestia de mi madre por la tardanza de mi hermana y por haber decidido ir tan tarde a donde su amiga. Ignoro el hecho y me adentro en mi habitación.

En la mañana veo a mi madre preparándose para ir al trabajo al igual que mis hermanos. Yo hago lo propio y salimos. Pasa el día con normalidad y llego a casa y consigo a mi hermano mayor exaltado y molesto conmigo. - Por qué no contestas el teléfono llevo rato llamándote?
- Esta sin batería.
-Encontraron a Ericka muerta - me dice sin más - están haciéndole la autopsia, mueve y vamos de una vez para allá.
Suelto mi bolso enseguida y salgo con él. Afuera, frente a la casa dos sujetos nos saludan, nunca les he visto en mi vida pero noto su malicia tanto en la mirada como en el saludo. - Hey! que paso? se murió alguien? - Dice uno de ellos, moreno con el cabello malo, largo en trenzas como normalmente lo llevan los amantes del reggae. Los ignoramos pero me guardo su cara ya que note se estaba riendo para si.
Una terrible pesadilla y una autentica realidad.
Llego a casa nuevamente por que me había cansado de esperar la noticias de la autopsia, ando caminando entre la sala y la cocina cuando suena el teléfono. Es mi hermano David, ya tienen los resultados y me explica como murió. - La asesinaron, la han violado y la ahorcaron - comenta entre lo que me parecen un llanto amargo. <Hijos de ...> recuerdo inmediatamente a los sujetos que nos conseguimos en la entrada, sabía que eran ellos, tome un cuchillo de la cocina, lo escondí entre mis ropas y salí a buscarlos.

Salí para recorrer los callejones y las calles cercanas, donde creía que podían estar los sujetos. Camine cerca de una hora los alrededores intentando dar con ellos pero fue inútil, no había rastro de ninguno de los dos. Retome el camino a casa, había dado la vuelta subiendo la colina hasta bajar por otro extremo, ahora me tocaría subir las cien escaleras que dan a la casa.

Justo antes de empezar a subir escucho que alguien me llama. Volteo y veo a un sujeto acercarse a mi - Qué llevas ahí tan escondidito? - Me dice en tono amenazante, cree que llevo algo de valor, tal vez por que estuve mirando en cada dirección mientras caminaba. Le he visto antes, este sujeto estaba con el de cabello malo.
- Donde esta tu amigo? - Le pregunto, desde el otro lado de la calle, desde un amplio callejón veo al sujeto interrumpir una conversación que tenia con alguien y cruzar la calle para acercarse a su amigo y ver que había encontrado.
- Hey! te vas a hacer el valiente hoy. Los valientes se mueren rápido - dice sonriendo.
- Tu violaste y mataste a mi hermana.
- Y que hay con eso? - Dice mientras junto a su compañero buscan cerrarme el paso.
Siento la amenaza y la adrenalina empezar a recorrer el cuerpo. Me pregunto quien de los dos tendrá el arma, se que uno de ellos tiene una y es a ese al que debo eliminar. El de pelo malo retrocede un paso y su compañero saca una navaja improvisada y arremete. Me preparo para recibirlo...

Fin. Un mar de lagrimas: Una terrible pesadilla y una autentica realidad.

Algunos choques de adrenalina son demasiado fuertes y uno termina por despertarse de manera abrupta, esto fue lo que me paso. El estado de alerta fue tal que termine por despertarme. Ya después de estos malos sueños estaba todos los día en alerta, creí que estos sueños me habían endurecido y ojala los sueños se hubieran quedado en eso. Dos meses después, mataron a mi hermano menor frente a mi madrastra justo donde hice frente a los asesinos de mi sueño. El único que no vi morir en sueños fue el que murió en esta cruda realidad. Un robo lleno de malicia que le quito la vida a un niño de diecisiete años y que me hizo temer mis propios sueños.

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