El ángel de la muerte.
En muchos sueños en los que he tenido control los he aprovechado para experimentar sobre algunas habilidades. No en todos los casos los resultados han sido como los esperaba, pero después de un tiempo logre un control tal sobre mis sueños que podía hacer casi cualquier cosa. Desgraciadamente, mientras más compleja y fuera del orden natural es la actividad más cansado despierto, a menos que en el sueño haya terminado por devorar a algún espiritu.
El ángel de la muerte.
"Desperté" en mi cuarto sabiendo que me encontraba soñando. Esa noche me acosté y me mantuve despierto mientras me arrastraba el sueño. Es como caer por un agujero, caes delicadamente en la oscuridad antes de que todo comience a agarrar forma. Al dormir eran las diez de la noche, pero en el sueño había luz, un día nublado y una pesadez clara de un sueño. No perdí tiempo, los visitantes indeseados de mis sueños normalmente los podía sentir venir de una dirección en particular, la misma en la que se encontraría la ciudad donde estaba la plaza de la muerte, pero mucho mas lejana, así que en esta oportunidad seria yo quien les hiciera una visita.
Subo la baranda del balcón y emprendo el vuelo, me sentí bastante animado y además iba acompañado. Sentí su presencia cuando hice clara mis intenciones. El cielo gris parecía dibujar su imagen y se sentía satisfecha y emocionada.
Llegue a una ciudad de un país al norte. Aun era de noche y las calles se encontraban prácticamente vacías. Veo pasar una patrulla policial mientras floto por la ciudad, me detengo en una azotea y observo la ciudad en busca de algún rastro de energía espiritual. Una pequeña presión que delatara su presencia. Sentí algunas, así que me dirigí a la más cercana en un callejón. Era un espíritu vagando que al verme se arrojo sobre mi, lo devore enseguida.
Busque la siguiente presencia, estaba cerca de un grupo de apartamentos. También se arrojo sobre mi al verme, si más le devore. Es como diluir una pequeña porción de un liquido en un contenedor de agua. Al menos esa es la sensación, no implicaba ningún esfuerzo. Devore un par de almas más antes de notar que el número de presencias cercanas se estaba incrementando cada vez más.
- Sígueme - escucho en mi cabeza y aunque no veo a nadie sigo algo. Sabía que era la muerte, nuevamente hacia presencia y era solo el vació lo que me indicaba donde estaba. Me lleva hasta un cruce y se para frente a la tapa circular del sistema de alcantarillado. - Iremos por aquí - Bajamos al sistema de alcantarillas y recorremos un corto camino hasta llegar aun punto que sabía daba a un cruce de cuatro vías en las calles de la ciudad. Sin embargo, ahí abajo solo había un camino, o salir subiendo las escaleras del alcantarillado o retroceder por el acueducto.
- Devorar a todas esas almas una por una llevará demasiado tiempo - me dice - te mostraré una manera mas sencilla de hacerlo, haremos que todas vengan hasta aquí.
- ¿No es mucho riesgo? si vigilo el frente pueden llegar por arriba.
- Soy consciente de eso, por eso te traje hasta esta esquina. Bloquearemos la entrada superior, así que no tendrán mas remedio que venir directo por el acueducto. Crearemos un hechizo que los hará sentirse atraídos a este lugar y una vez entren no podrán salir así todos los espíritus de esta ciudad serán devorados. Repite conmigo.
Ya había escuchado antes palabras similares, era un idioma inteligible. Seguí palabra por palabra hasta completar las frases que decía la muerte, entonces el agua que estaba bajo nuestros pies empezó a cubrir las escaleras de hierro que conducían a la salida hasta alcanzar la tapa que la sellaba, en ese momento se congelo junto con las escaleras. Frente a mi, una pared de agua se fue levantando al mismo tiempo que se congelaba. En la ciudad sentí la agitación de todas las almas al unisono, como siendo llamadas se elevaron al cielo y cayeron de golpe sobre la tapa que sellaba el acueducto, al no poder entrar buscaron otras entradas. Las tapas saltaron al aire con la estampida de espíritus entrando al drenaje.
- Ya están adentro. ¡Devoralos!
Justo cuando sentí el choque contra el hielo, me siento tomo una gran bocanada del aire que no era aire. Sentí la sorpresa de la muerte pues casi enseguida las alcantarillas quedaron vacías. Las almas aun se abarrotaban sobre la tapa que estaba sobre mi, la muerte la remueve y tomo una segunda bocanada. Es como ver irse el agua estancada a través de un pequeño orificio, dando vueltas en circulo y traspasando el agujero hasta la nada.
Fin. El ángel de la muerte.
El ángel de la muerte.
"Desperté" en mi cuarto sabiendo que me encontraba soñando. Esa noche me acosté y me mantuve despierto mientras me arrastraba el sueño. Es como caer por un agujero, caes delicadamente en la oscuridad antes de que todo comience a agarrar forma. Al dormir eran las diez de la noche, pero en el sueño había luz, un día nublado y una pesadez clara de un sueño. No perdí tiempo, los visitantes indeseados de mis sueños normalmente los podía sentir venir de una dirección en particular, la misma en la que se encontraría la ciudad donde estaba la plaza de la muerte, pero mucho mas lejana, así que en esta oportunidad seria yo quien les hiciera una visita.
Subo la baranda del balcón y emprendo el vuelo, me sentí bastante animado y además iba acompañado. Sentí su presencia cuando hice clara mis intenciones. El cielo gris parecía dibujar su imagen y se sentía satisfecha y emocionada.
Llegue a una ciudad de un país al norte. Aun era de noche y las calles se encontraban prácticamente vacías. Veo pasar una patrulla policial mientras floto por la ciudad, me detengo en una azotea y observo la ciudad en busca de algún rastro de energía espiritual. Una pequeña presión que delatara su presencia. Sentí algunas, así que me dirigí a la más cercana en un callejón. Era un espíritu vagando que al verme se arrojo sobre mi, lo devore enseguida.
Busque la siguiente presencia, estaba cerca de un grupo de apartamentos. También se arrojo sobre mi al verme, si más le devore. Es como diluir una pequeña porción de un liquido en un contenedor de agua. Al menos esa es la sensación, no implicaba ningún esfuerzo. Devore un par de almas más antes de notar que el número de presencias cercanas se estaba incrementando cada vez más.
- Sígueme - escucho en mi cabeza y aunque no veo a nadie sigo algo. Sabía que era la muerte, nuevamente hacia presencia y era solo el vació lo que me indicaba donde estaba. Me lleva hasta un cruce y se para frente a la tapa circular del sistema de alcantarillado. - Iremos por aquí - Bajamos al sistema de alcantarillas y recorremos un corto camino hasta llegar aun punto que sabía daba a un cruce de cuatro vías en las calles de la ciudad. Sin embargo, ahí abajo solo había un camino, o salir subiendo las escaleras del alcantarillado o retroceder por el acueducto.
- Devorar a todas esas almas una por una llevará demasiado tiempo - me dice - te mostraré una manera mas sencilla de hacerlo, haremos que todas vengan hasta aquí.
- ¿No es mucho riesgo? si vigilo el frente pueden llegar por arriba.
- Soy consciente de eso, por eso te traje hasta esta esquina. Bloquearemos la entrada superior, así que no tendrán mas remedio que venir directo por el acueducto. Crearemos un hechizo que los hará sentirse atraídos a este lugar y una vez entren no podrán salir así todos los espíritus de esta ciudad serán devorados. Repite conmigo.
Ya había escuchado antes palabras similares, era un idioma inteligible. Seguí palabra por palabra hasta completar las frases que decía la muerte, entonces el agua que estaba bajo nuestros pies empezó a cubrir las escaleras de hierro que conducían a la salida hasta alcanzar la tapa que la sellaba, en ese momento se congelo junto con las escaleras. Frente a mi, una pared de agua se fue levantando al mismo tiempo que se congelaba. En la ciudad sentí la agitación de todas las almas al unisono, como siendo llamadas se elevaron al cielo y cayeron de golpe sobre la tapa que sellaba el acueducto, al no poder entrar buscaron otras entradas. Las tapas saltaron al aire con la estampida de espíritus entrando al drenaje.
- Ya están adentro. ¡Devoralos!
Justo cuando sentí el choque contra el hielo, me siento tomo una gran bocanada del aire que no era aire. Sentí la sorpresa de la muerte pues casi enseguida las alcantarillas quedaron vacías. Las almas aun se abarrotaban sobre la tapa que estaba sobre mi, la muerte la remueve y tomo una segunda bocanada. Es como ver irse el agua estancada a través de un pequeño orificio, dando vueltas en circulo y traspasando el agujero hasta la nada.
Fin. El ángel de la muerte.
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