La desesperación de una mente agotada.
Cada vez que logro superar una barrera aparece otra, una mas difícil que la anterior. Ya desde hace unos años me he topado con una que no he podido romper. He tenido varias muertes y muchas de ellas nada agradables, sin embargo las acepte aunque en esos momentos no sabia que estaba durmiendo. Me he enfrentado a criaturas de diferentes tipos y aunque no en todos los casos he vencido, siempre he buscado la manera de hacerles frente. De todos, estos sueños que he tenido han sido los que mas molestias me han causado, después de tenerlos he amanecido más cansado que cuando me acosté y hasta el momento no he visto forma de superarlos.
La desesperación de una mente agotada.
Recuerdo el primero de estos sueños, estaba en una escuela segundaría aunque ya hacia tiempo me había graduado en la universidad. La ubicación de esta escuela parecía remota y estaba en el centro de un barrio. Era la primera vez que iba aunque no sabía exactamente que iba a hacer. De toda la ruta solo conocía el primer tramo, el resto de la hora de viaje era todo un lugar desconocido. Cruzando una colina llena de altos edificios residenciales llegamos la escuela de segundaría.
Un gran muro se extiende a su alrededor y se ve la entrada junto a la entrada del estacionamiento. Deduzco por la longitud de los muros que debe ser una estructura grande. Al ingresar lo corroboro, me sorprende ver que solo tiene un piso, un patio central, uno lateral y un patio al fondo. El patio que recorre el lado derecho es extenso, compensa la falta de pisos con lo largo de la estructura.
Nos encontramos ahí para una reunión de bienvenida a los nuevos estudiantes. Después de la charla de una hora, cercana ya a las cinco de la tarde, todos comienzan a retirarse. Decido ir al baño antes de hacer lo mismo. La estructura se divide en cuatro pasillos verticales y cerca de ocho horizontales que los atraviesan. No será la primera vez que sueñe con ese lugar. Llego al baño en uno de los extremos mas cercanos al patio lateral derecho, el pasillo y el patio están separados por una pared con ventanas amplias en lo alto.
Noto que el pasillo esta quedando vació. Hay tres personas en el baño, son grandes, cuatro urinarios al lado de ocho cubículos con inodoros, frente a ellos varios lavamanos y un gran espejo. Mientras orino, escucho un grito en el ultimo cubículo, subo el cierre y me asomo a ver que ocurre. Pasa corriendo el hombre que estaba en el cubículo y los dos restantes que se lavaban las manos gritan despavoridos y corren tras él. Los tres se quedan afuera del baño.
- ¡Sal de ahí! - gritan horrorizados. - ¡Por dios, sal ya! - Se llevan las manos a la cabeza mientras ven hacia los lados. Uno sale corriendo por el pasillo.
Soy una persona precavida, de haber podido hubiera corrido. No pongo la curiosidad por encima de mi seguridad. Pero simplemente no podía moverme, no como yo hubiera querido. Di un pequeño paso, con mucho esfuerzo mientras escucho que una de las puertas de los baños se abre en un chirrido, el aire se ha vuelto pesado, frío en extremo, siento temblar mi cuerpo. No se si es el miedo el que me paraliza, jamas había sentido algo así en mi vida. Tiemblo mientras intento levantar las manos para pedir ayuda. <No puedo moverme> digo con dificulta en mi mente. Las palabras no salen, intento girar mi cabeza, no logro hacerlo por completo, pero si logro ver a través del espejo.
Alguien esta saliendo del ultimo cubículo muy lentamente, se para justo al frente de este y luego empieza a girar poco a poco. Viste de jeans y una camisa blanca desgastada, sus ojos están inyectados en sangre, ven sin ver. Esta muerto, su palidez extrema lo delata y el frió que emite también. Empieza a caminar en mi dirección y cada paso lento que da hiela el aire. El espejo se congela junto a los grifos de agua, el metal de los cubículos y mi cuerpo. Volteo hacía la puerta intentado correr y pedir ayuda. Apenas logro llegar a la puerta y el cadáver esta a escasos pasos de mi. Cuando los sujetos lo ven corren, uno de ellos me dice que lo siente, lo repite dos veces mas antes de correr.
Logro llegar a la pared que separa el pasillo del patio y caigo al piso, intento arrastrarte cuando siento las manos heladas que me tocan. Giro aterrado, veo su cara mu y cerca de la mía. - Aléjate - le digo una y otra vez con esfuerzo absoluto. Me arrastro para intentar llegar al patio trasero, que es el mas cercano, siento que si llego a la luz podre calentarme un poco, el frío me esta matando. No vuelvo a voltear mientras me arrastro hasta la luz, se que lo tengo cerca de mi pero no quiero verlo, mientras me arrastro siento que mi conciencia se desvanece. Los ojos se me cierran y pierdo fuerzas. La oscuridad lo abarca todo a pocos centímetros de alcanzar el patio.
Fin. La desesperación de una mente agotada.
Reaccione despertándome de un brinco. Desperté con el frió helandome hasta los huesos. La cobija parecía no servir de nada esa noche. Ahora evito los baños en cada sueño y parece que en cada vuelta termino observando uno y siento una presencia en ellos que me hace retroceder. Es esa habilidad para dormir mi mente la que me aterra y la que me persigue ya que el cansancio extremo que me embarga es tal que no puedo pensar y moverme es demasiado agotador.
La desesperación de una mente agotada.
Recuerdo el primero de estos sueños, estaba en una escuela segundaría aunque ya hacia tiempo me había graduado en la universidad. La ubicación de esta escuela parecía remota y estaba en el centro de un barrio. Era la primera vez que iba aunque no sabía exactamente que iba a hacer. De toda la ruta solo conocía el primer tramo, el resto de la hora de viaje era todo un lugar desconocido. Cruzando una colina llena de altos edificios residenciales llegamos la escuela de segundaría.
Un gran muro se extiende a su alrededor y se ve la entrada junto a la entrada del estacionamiento. Deduzco por la longitud de los muros que debe ser una estructura grande. Al ingresar lo corroboro, me sorprende ver que solo tiene un piso, un patio central, uno lateral y un patio al fondo. El patio que recorre el lado derecho es extenso, compensa la falta de pisos con lo largo de la estructura.
Nos encontramos ahí para una reunión de bienvenida a los nuevos estudiantes. Después de la charla de una hora, cercana ya a las cinco de la tarde, todos comienzan a retirarse. Decido ir al baño antes de hacer lo mismo. La estructura se divide en cuatro pasillos verticales y cerca de ocho horizontales que los atraviesan. No será la primera vez que sueñe con ese lugar. Llego al baño en uno de los extremos mas cercanos al patio lateral derecho, el pasillo y el patio están separados por una pared con ventanas amplias en lo alto.
Noto que el pasillo esta quedando vació. Hay tres personas en el baño, son grandes, cuatro urinarios al lado de ocho cubículos con inodoros, frente a ellos varios lavamanos y un gran espejo. Mientras orino, escucho un grito en el ultimo cubículo, subo el cierre y me asomo a ver que ocurre. Pasa corriendo el hombre que estaba en el cubículo y los dos restantes que se lavaban las manos gritan despavoridos y corren tras él. Los tres se quedan afuera del baño.
- ¡Sal de ahí! - gritan horrorizados. - ¡Por dios, sal ya! - Se llevan las manos a la cabeza mientras ven hacia los lados. Uno sale corriendo por el pasillo.
Soy una persona precavida, de haber podido hubiera corrido. No pongo la curiosidad por encima de mi seguridad. Pero simplemente no podía moverme, no como yo hubiera querido. Di un pequeño paso, con mucho esfuerzo mientras escucho que una de las puertas de los baños se abre en un chirrido, el aire se ha vuelto pesado, frío en extremo, siento temblar mi cuerpo. No se si es el miedo el que me paraliza, jamas había sentido algo así en mi vida. Tiemblo mientras intento levantar las manos para pedir ayuda. <No puedo moverme> digo con dificulta en mi mente. Las palabras no salen, intento girar mi cabeza, no logro hacerlo por completo, pero si logro ver a través del espejo.
Alguien esta saliendo del ultimo cubículo muy lentamente, se para justo al frente de este y luego empieza a girar poco a poco. Viste de jeans y una camisa blanca desgastada, sus ojos están inyectados en sangre, ven sin ver. Esta muerto, su palidez extrema lo delata y el frió que emite también. Empieza a caminar en mi dirección y cada paso lento que da hiela el aire. El espejo se congela junto a los grifos de agua, el metal de los cubículos y mi cuerpo. Volteo hacía la puerta intentado correr y pedir ayuda. Apenas logro llegar a la puerta y el cadáver esta a escasos pasos de mi. Cuando los sujetos lo ven corren, uno de ellos me dice que lo siente, lo repite dos veces mas antes de correr.
Logro llegar a la pared que separa el pasillo del patio y caigo al piso, intento arrastrarte cuando siento las manos heladas que me tocan. Giro aterrado, veo su cara mu y cerca de la mía. - Aléjate - le digo una y otra vez con esfuerzo absoluto. Me arrastro para intentar llegar al patio trasero, que es el mas cercano, siento que si llego a la luz podre calentarme un poco, el frío me esta matando. No vuelvo a voltear mientras me arrastro hasta la luz, se que lo tengo cerca de mi pero no quiero verlo, mientras me arrastro siento que mi conciencia se desvanece. Los ojos se me cierran y pierdo fuerzas. La oscuridad lo abarca todo a pocos centímetros de alcanzar el patio.
Fin. La desesperación de una mente agotada.
Reaccione despertándome de un brinco. Desperté con el frió helandome hasta los huesos. La cobija parecía no servir de nada esa noche. Ahora evito los baños en cada sueño y parece que en cada vuelta termino observando uno y siento una presencia en ellos que me hace retroceder. Es esa habilidad para dormir mi mente la que me aterra y la que me persigue ya que el cansancio extremo que me embarga es tal que no puedo pensar y moverme es demasiado agotador.
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