Nair, un cazador implacable.
Sin duda alguna, si dejo de escribir por un tiempo no es precisamente por falta de material sino por falta de tiempo. Si multiplicamos el hecho de que normalmente tengo dos sueños extraños por semana al año serían cerca de ciento cuatro entradas sin contar aquellas que me despiertan en la madrugada y termino olvidando. Sin embargo, hay sueños que parecen creados para clavarse en la memoria y jamas ser olvidados, sueños recurrentes de una misma noche en el que despierto y al volver a dormir este continua desenvolviéndose. Sueños en los que termina por presentarse alguien que no esperaba conocer y que demuestra sin duda alguna que es quien dice ser.
Nair, un cazador implacable.
El sueño inicio siendo algo normal, caminando y hablando con personas como si les conociera de toda la vida. Estaba subiendo una calle empinada y arriba se encontraba una plaza y una entrada a una especie de parque que descendía en una pendiente rodeada de casas y algunos kioscos al centro, al acercarme a la entrada noto que todo el camino esta techado, no es zinc sino más bien cemento. La iluminación nuevamente es extraña, verdosa y clara. Me acerco a una de las casas que noto abierta.
Hay un pasillo largo con varias puertas laterales que supongo dan hacia la sala, cocina y otros lugares de la casa. Entro en ella y abro la primera puerta a la derecha. Lo que hay tras ella no me lo esperaba.
- Vamos - me dice una voz tras de mi.
Un sujeto pasa por mi lado y entra en la "habitación"- vamos - insiste mirándome.
Parecía la entrada abandonada de un castillo o una fortaleza. ¿Como describirlo bien? Era una estructura de piedras llenas de moho e hierba. El espacio era como de cuatro metros al cuadrado y tenia otra puerta al final a la izquierda. Grabados en la puerta de un verde fluorescente y de una madera que se veía bastante solida.
- ¡Maldición, ya esta muy cerca! - dice el sujeto.
- ¿Quién esta cerca? - le pregunto intrigado.
- Nair, debemos irnos.
- ¿Quién es Nair?
- Tu subconsciente - me responde con total normalidad y algo me dice que esta haciendo todo lo posible para aparentarla. Me da la espalda y se queda mirando una de las paredes de piedra.
- Así que aquí andabas. - Escucho decir a un sujeto que recién entra por donde ya nosotros lo habíamos hecho. - Puedo sentirlo, anda cerca. ¿Sabes donde está? - se para justo a su derecha recostándose de la pared que sobre sale un poco, bueno, bastante.
- ¿Saber donde esta quién? - le responde.
La mirada de Nair cambia de forma amenazante así como su tono de voz que resultaba cordial al principio - Sabes de quien hablo.
Casi al mismo tiempo, una ave amarilla y plumas que parecían mas los pelos de un perro que no se ha bañado en un buen tiempo, similar a un pato pero con un pico mas cercano al de los cuervos sale de un agujero en la pared caminando lentamente se le monta en la cabeza a Nair a quien no parece molestarle y le da picotazos leves en la cabeza como buscando algo.
Mi acompañante mira al ave y luego a Nair - Si supiera donde está ya estaría tras su pista.
- ¿Tras su pista? ¡Si te enteras donde esta debes decírmelo inmediatamente! - Dice Nair alterado.
El ave se baja de su cabeza y guía a dos de sus crías para que se monten sobre él. Apenas una lo hace Nair lanza un manotazo y la baja de un golpe.
- ¿Crees que no se que están confabulándose entre ustedes? ¿Es que necesitan que les aclare el poder que poseo? - Nair estaba por dar un paso hacia el otro sujeto y en sus ojos se podía entrever sus malas intenciones.
El ave nuevamente se monta sobre su cabeza, pero esta vez parecía molesta por el golpe que le dio Nair a su cría, con sus patas le tapa parte de los ojos y se afianza a su cabeza y luego comienza a picarlo en los ojos. Nair no parecía estar sufriendo pero si se encolerizo bastante.
- ¡Bájate de mi cabeza maldito animal! ¡Deja de hacer eso! - gritaba furioso.
Mi acompañante no perdió tiempo. - Sígueme rápido. - me dice en voz baja mientras corre hacia la puerta con runas. Movió una perilla y desato un pequeño seguro y esta abrió sin mas. Cruzamos y nos encontramos en unas escaleras de un piso medio. No sabría decir que piso. Podíamos subir o bajar, o tomar alguno de los pasillos de ese piso, todos iluminados con esa luz verde y cubiertos de hierva y moho pero que aun así parecían conservarse perfectamente. Las escaleras son de piedra y cada una sube seis o siente escalones y se separan por un pequeño tramo con el cual forman un cuadrado.
Mientras mi compañero sube noto que ha dejado la puerta abierta. La estupidez no forma parte de mi ser, así que me devuelvo y la cierro colocando el seguro.
- ¿Qué haces? El puede abrir esas puertas.
- Aun así esto debe retrasarlo un poco.
- ¡Apúrate!
Subo con el dos pisos y noto que pretende subir mas - Espera - le digo.
Voltea un poco alterado y bastante asustado - ¿Que pasa? - dice en un susurro y aun así intentado gritar.
- Voy a crear una distracción. - Me acerco a una de las puertas de ese pasillo y abro la puerta. La dejo entreabierta de forma que parezca que pasamos por ahí y no la cerramos bien permitiendo el paso de la luz externa. Es de noche tras esa puerta.
Alcanzo rápidamente a mi compañero y subimos solo un piso antes de abrir una puerta que estaba ubicada prácticamente en la misma posición que en aquella por la que llegamos a ese lugar y salimos del laberinto cerrando la puerta tras nosotros.
- Bien, creo que le hemos perdido. - Me dice.
Yo siento como Nair a mordido el anzuelo. - Si, lo perdimos. - le respondo. - ¿Por qué me anda buscando?
- Quiere ocupar tu lugar. Ven hay unas personas que quiero presentarte.
<¿Ocupar mi lugar? ¿Y como demonios pretende hacer eso?> La pregunta rondo mi mente pero no la planteé. Me percate de que estábamos en pleno día y en un barrio llano.
- ¿Qué son esas escaleras? - le pregunto al sujeto.
- Son atajos en este mundo, hay entes como yo que podemos recorrerlos sin perdernos. No entres sin un guía a ellos.
De alguna forma llegamos a un restaurante ya caída la noche, con solo verlo desde afuera sabía que ese lugar era de lujo. Puertas automáticas, un cielo raso elevado desde el cual colgaban lamparas hermosas. Los cuadros en las paredes y los adornos en las mesas. En una de las mesas centrales, estaban dos mujeres sentadas junto a dos caballeros, muy elegantes. Nos acercamos a ella.
Cuando lo hacemos todos se levantan de la mesa y mi acompañante me los presenta uno a uno. Las mujeres son delgadas, una de pelo bastante corto y rulo, casi como lo llevaría un hombre, de pelo gris a pesar de verse bastante joven. Por el color supuse se había pintado el cabello. La otra chica tenia el pelo liso un poco mas abajo de los hombros. El sujeto que las acompañaba vestía de gala y se hallaba bien acicalado, pelo negro, joven y con un parecido impresionante a mi compañero. Supuse eran hermanos.
Estuvimos hablando un rato, supongo que de temas triviales, no lo recuerdo. La comida no me llamo mucho la atención así que me levanto para ir a ver que tienen en el menú ya que uno podía tomar una bandeja y servirse uno mismo. Una vez escojo que comer me dispongo a regresar a la mesa y del baño ubicado a unos seis metros tras nuestra mesa sale Nair.
- Vaya vaya, mira a quien tenemos aquí. - dice dirigiéndose a la mesa donde estaba hace solo unos minutos - pero si es Olivia, ¿Como has estado? Pero que bien te ves - dice en un tono irónico - adivina, he hecho una copia de ti pero mas apegada a tu ser interior. - Le dice en un susurro agrío acercándose a su oído.
Las puertas del baño se abren y salen un mujer extremadamente gorda y casi desnuda. Observo con asombro y veo la mirada del sujeto que me guió por el laberinto, tenso me indica con la mirada que me siente en otra mesa. <Ya lo sé> pienso.
Justo frente a nuestra mesa hay una familia comiendo, una niña que ve justo hacia nuestra mesa al lado de su padre y en la esquina esta la madre. Sentada frente a la niña esta un niño y una silla a su lado libre. Ahí me siento y ninguno dice nada. Están aterrados.
- ¿Que te parece Olivia? ¿No es idéntica a ti? - Nair se encuentra dándole una vuelta a la mesa para situarse frente a Olivia. La mujer gorda ciertamente tenía un aire a Olivia, pero su rostro estaba deforme e incluso sus manos eran demasiado grotescas. No era algo que provocara ver y menos comer teniéndole cerca. Olivia hace un gesto de asco que era exactamente lo que Nair esperaba ver, le veo de reojo y esta sonriendo.
La mujer gorda se sitúa tras Olivia y progresivamente le pone el trasero en la cabeza. Olivia se agarra de su silla y cierra los ojos y hace una mueca.
- ¿Que pasa Olivia? ¿Te da asco? ¡Créeme cuando te digo que tu das mas asco y en breve darás mucho mas asco!
Me volteo al escuchar esas palabras y termine arrepintiéndome de inmediato. La mujer gorda tenia casi completamente la cabeza de Olivia entre sus nalgas y las apretó hasta hacerle reventar la cabeza. Su contenido lleno la meza como cumpliendo la promesa de Nair. La gente ahogo un grito pero la amiga de Olivia dejo escuchar el suyo y ya desbordaba en lagrimas, podía oírla.
- Oh querida - le dice Nair - no creas que me he olvidado de ti.
- ¡No! - gime la mujer cuando ve salir a su contra-parte del baño.
Tal vez por el miedo o por alguna influencia de Nair la chica no podía moverse, nadie podría moverse. La segunda mujer gorda se coloca detrás de la otra chica haciendo exactamente lo mismo que la anterior, cubriendo la cabeza poco a poco de la mujer con su trasero.
- No, no, no. - Repetía la chica una y otra vez.
- ¿Pero que crees que haces? - le dice por fin uno de los hombres en la mesa a Nair.
Con un movimiento fluido y veloz Nair lleva sus manos a su rostro y se lo arranca cayendo este muerto a su lado.
- ¡Nair! - le dice el que fue mi guía en un gesto de suplica.
- ¿Dónde esta? - le grita Nair antes de que este diga algo. - ¿Vas a dejar morir a tus amigos?
En mi mesa el padre agarraba fuerte a la niña por el brazo mientras esta intentaba con todas sus fuerzas contener el llanto. Su padre me dirigió una mirada corta, como sabiendo a quien buscaba Nair y también diciéndome que no me levantara. El niño a mi lado me agarra la mano y me hace un gesto con la cabeza.
- ¿No se donde esta y si lo supiera por que crees que te lo diría?
- ¡Ah! Entonces es una lección de miedo lo que andas buscando.
Escucho como los gritos de la chica se hacen mas fuertes, escucho algo crujir y luego el silencio.
- ¡No! - grita el guía quien logra por fin levantarse. Pero antes de que haga algo mas Nair le agarra de la camisa y se lo lleva arrastrando al "baño".
- A ti te tengo algo especialmente reservado - dice antes de atravesar la puerta. Las mujeres gordas que se van tras él.
Platos caer, sonido de personas vomitando y un llanto ahogado se escucha en todo el lugar.
Fin. Nair, un cazador implacable.
Intente despertar una y otra vez para interrumpir este sueño, pero cada vez que volvía a dormirme este continuaba donde había quedado. Si crees que ha sido horrible, imagina estar ahí. Y si algo puede ser peor que eso es que el sueño continué a la noche siguiente.
Nair, un cazador implacable.
El sueño inicio siendo algo normal, caminando y hablando con personas como si les conociera de toda la vida. Estaba subiendo una calle empinada y arriba se encontraba una plaza y una entrada a una especie de parque que descendía en una pendiente rodeada de casas y algunos kioscos al centro, al acercarme a la entrada noto que todo el camino esta techado, no es zinc sino más bien cemento. La iluminación nuevamente es extraña, verdosa y clara. Me acerco a una de las casas que noto abierta.
Hay un pasillo largo con varias puertas laterales que supongo dan hacia la sala, cocina y otros lugares de la casa. Entro en ella y abro la primera puerta a la derecha. Lo que hay tras ella no me lo esperaba.
- Vamos - me dice una voz tras de mi.
Un sujeto pasa por mi lado y entra en la "habitación"- vamos - insiste mirándome.
Parecía la entrada abandonada de un castillo o una fortaleza. ¿Como describirlo bien? Era una estructura de piedras llenas de moho e hierba. El espacio era como de cuatro metros al cuadrado y tenia otra puerta al final a la izquierda. Grabados en la puerta de un verde fluorescente y de una madera que se veía bastante solida.
- ¡Maldición, ya esta muy cerca! - dice el sujeto.
- ¿Quién esta cerca? - le pregunto intrigado.
- Nair, debemos irnos.
- ¿Quién es Nair?
- Tu subconsciente - me responde con total normalidad y algo me dice que esta haciendo todo lo posible para aparentarla. Me da la espalda y se queda mirando una de las paredes de piedra.
- Así que aquí andabas. - Escucho decir a un sujeto que recién entra por donde ya nosotros lo habíamos hecho. - Puedo sentirlo, anda cerca. ¿Sabes donde está? - se para justo a su derecha recostándose de la pared que sobre sale un poco, bueno, bastante.
- ¿Saber donde esta quién? - le responde.
La mirada de Nair cambia de forma amenazante así como su tono de voz que resultaba cordial al principio - Sabes de quien hablo.
Casi al mismo tiempo, una ave amarilla y plumas que parecían mas los pelos de un perro que no se ha bañado en un buen tiempo, similar a un pato pero con un pico mas cercano al de los cuervos sale de un agujero en la pared caminando lentamente se le monta en la cabeza a Nair a quien no parece molestarle y le da picotazos leves en la cabeza como buscando algo.
Mi acompañante mira al ave y luego a Nair - Si supiera donde está ya estaría tras su pista.
- ¿Tras su pista? ¡Si te enteras donde esta debes decírmelo inmediatamente! - Dice Nair alterado.
El ave se baja de su cabeza y guía a dos de sus crías para que se monten sobre él. Apenas una lo hace Nair lanza un manotazo y la baja de un golpe.
- ¿Crees que no se que están confabulándose entre ustedes? ¿Es que necesitan que les aclare el poder que poseo? - Nair estaba por dar un paso hacia el otro sujeto y en sus ojos se podía entrever sus malas intenciones.
El ave nuevamente se monta sobre su cabeza, pero esta vez parecía molesta por el golpe que le dio Nair a su cría, con sus patas le tapa parte de los ojos y se afianza a su cabeza y luego comienza a picarlo en los ojos. Nair no parecía estar sufriendo pero si se encolerizo bastante.
- ¡Bájate de mi cabeza maldito animal! ¡Deja de hacer eso! - gritaba furioso.
Mi acompañante no perdió tiempo. - Sígueme rápido. - me dice en voz baja mientras corre hacia la puerta con runas. Movió una perilla y desato un pequeño seguro y esta abrió sin mas. Cruzamos y nos encontramos en unas escaleras de un piso medio. No sabría decir que piso. Podíamos subir o bajar, o tomar alguno de los pasillos de ese piso, todos iluminados con esa luz verde y cubiertos de hierva y moho pero que aun así parecían conservarse perfectamente. Las escaleras son de piedra y cada una sube seis o siente escalones y se separan por un pequeño tramo con el cual forman un cuadrado.
Mientras mi compañero sube noto que ha dejado la puerta abierta. La estupidez no forma parte de mi ser, así que me devuelvo y la cierro colocando el seguro.
- ¿Qué haces? El puede abrir esas puertas.
- Aun así esto debe retrasarlo un poco.
- ¡Apúrate!
Subo con el dos pisos y noto que pretende subir mas - Espera - le digo.
Voltea un poco alterado y bastante asustado - ¿Que pasa? - dice en un susurro y aun así intentado gritar.
- Voy a crear una distracción. - Me acerco a una de las puertas de ese pasillo y abro la puerta. La dejo entreabierta de forma que parezca que pasamos por ahí y no la cerramos bien permitiendo el paso de la luz externa. Es de noche tras esa puerta.
Alcanzo rápidamente a mi compañero y subimos solo un piso antes de abrir una puerta que estaba ubicada prácticamente en la misma posición que en aquella por la que llegamos a ese lugar y salimos del laberinto cerrando la puerta tras nosotros.
- Bien, creo que le hemos perdido. - Me dice.
Yo siento como Nair a mordido el anzuelo. - Si, lo perdimos. - le respondo. - ¿Por qué me anda buscando?
- Quiere ocupar tu lugar. Ven hay unas personas que quiero presentarte.
<¿Ocupar mi lugar? ¿Y como demonios pretende hacer eso?> La pregunta rondo mi mente pero no la planteé. Me percate de que estábamos en pleno día y en un barrio llano.
- ¿Qué son esas escaleras? - le pregunto al sujeto.
- Son atajos en este mundo, hay entes como yo que podemos recorrerlos sin perdernos. No entres sin un guía a ellos.
De alguna forma llegamos a un restaurante ya caída la noche, con solo verlo desde afuera sabía que ese lugar era de lujo. Puertas automáticas, un cielo raso elevado desde el cual colgaban lamparas hermosas. Los cuadros en las paredes y los adornos en las mesas. En una de las mesas centrales, estaban dos mujeres sentadas junto a dos caballeros, muy elegantes. Nos acercamos a ella.
Cuando lo hacemos todos se levantan de la mesa y mi acompañante me los presenta uno a uno. Las mujeres son delgadas, una de pelo bastante corto y rulo, casi como lo llevaría un hombre, de pelo gris a pesar de verse bastante joven. Por el color supuse se había pintado el cabello. La otra chica tenia el pelo liso un poco mas abajo de los hombros. El sujeto que las acompañaba vestía de gala y se hallaba bien acicalado, pelo negro, joven y con un parecido impresionante a mi compañero. Supuse eran hermanos.
Estuvimos hablando un rato, supongo que de temas triviales, no lo recuerdo. La comida no me llamo mucho la atención así que me levanto para ir a ver que tienen en el menú ya que uno podía tomar una bandeja y servirse uno mismo. Una vez escojo que comer me dispongo a regresar a la mesa y del baño ubicado a unos seis metros tras nuestra mesa sale Nair.
- Vaya vaya, mira a quien tenemos aquí. - dice dirigiéndose a la mesa donde estaba hace solo unos minutos - pero si es Olivia, ¿Como has estado? Pero que bien te ves - dice en un tono irónico - adivina, he hecho una copia de ti pero mas apegada a tu ser interior. - Le dice en un susurro agrío acercándose a su oído.
Las puertas del baño se abren y salen un mujer extremadamente gorda y casi desnuda. Observo con asombro y veo la mirada del sujeto que me guió por el laberinto, tenso me indica con la mirada que me siente en otra mesa. <Ya lo sé> pienso.
Justo frente a nuestra mesa hay una familia comiendo, una niña que ve justo hacia nuestra mesa al lado de su padre y en la esquina esta la madre. Sentada frente a la niña esta un niño y una silla a su lado libre. Ahí me siento y ninguno dice nada. Están aterrados.
- ¿Que te parece Olivia? ¿No es idéntica a ti? - Nair se encuentra dándole una vuelta a la mesa para situarse frente a Olivia. La mujer gorda ciertamente tenía un aire a Olivia, pero su rostro estaba deforme e incluso sus manos eran demasiado grotescas. No era algo que provocara ver y menos comer teniéndole cerca. Olivia hace un gesto de asco que era exactamente lo que Nair esperaba ver, le veo de reojo y esta sonriendo.
La mujer gorda se sitúa tras Olivia y progresivamente le pone el trasero en la cabeza. Olivia se agarra de su silla y cierra los ojos y hace una mueca.
- ¿Que pasa Olivia? ¿Te da asco? ¡Créeme cuando te digo que tu das mas asco y en breve darás mucho mas asco!
Me volteo al escuchar esas palabras y termine arrepintiéndome de inmediato. La mujer gorda tenia casi completamente la cabeza de Olivia entre sus nalgas y las apretó hasta hacerle reventar la cabeza. Su contenido lleno la meza como cumpliendo la promesa de Nair. La gente ahogo un grito pero la amiga de Olivia dejo escuchar el suyo y ya desbordaba en lagrimas, podía oírla.
- Oh querida - le dice Nair - no creas que me he olvidado de ti.
- ¡No! - gime la mujer cuando ve salir a su contra-parte del baño.
Tal vez por el miedo o por alguna influencia de Nair la chica no podía moverse, nadie podría moverse. La segunda mujer gorda se coloca detrás de la otra chica haciendo exactamente lo mismo que la anterior, cubriendo la cabeza poco a poco de la mujer con su trasero.
- No, no, no. - Repetía la chica una y otra vez.
- ¿Pero que crees que haces? - le dice por fin uno de los hombres en la mesa a Nair.
Con un movimiento fluido y veloz Nair lleva sus manos a su rostro y se lo arranca cayendo este muerto a su lado.
- ¡Nair! - le dice el que fue mi guía en un gesto de suplica.
- ¿Dónde esta? - le grita Nair antes de que este diga algo. - ¿Vas a dejar morir a tus amigos?
En mi mesa el padre agarraba fuerte a la niña por el brazo mientras esta intentaba con todas sus fuerzas contener el llanto. Su padre me dirigió una mirada corta, como sabiendo a quien buscaba Nair y también diciéndome que no me levantara. El niño a mi lado me agarra la mano y me hace un gesto con la cabeza.
- ¿No se donde esta y si lo supiera por que crees que te lo diría?
- ¡Ah! Entonces es una lección de miedo lo que andas buscando.
Escucho como los gritos de la chica se hacen mas fuertes, escucho algo crujir y luego el silencio.
- ¡No! - grita el guía quien logra por fin levantarse. Pero antes de que haga algo mas Nair le agarra de la camisa y se lo lleva arrastrando al "baño".
- A ti te tengo algo especialmente reservado - dice antes de atravesar la puerta. Las mujeres gordas que se van tras él.
Platos caer, sonido de personas vomitando y un llanto ahogado se escucha en todo el lugar.
Fin. Nair, un cazador implacable.
Intente despertar una y otra vez para interrumpir este sueño, pero cada vez que volvía a dormirme este continuaba donde había quedado. Si crees que ha sido horrible, imagina estar ahí. Y si algo puede ser peor que eso es que el sueño continué a la noche siguiente.
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