El lugar donde los muertos moran.

No he vivido tanto como algunos, aunque se puede decir que ya llevo "la mitad del cupón" recorrido. A mis treinta y uno, muchas personas conocidas han muerto y cada tanto tiempo se agrega una mas, es inevitable, así es la vida. Todos se preguntan a donde van las personas al morir, mi concepto me dice que a ninguna parte, como una computadora que se apaga, solo dejamos de funcionar. Pero es obvio que algo dentro de mi, como dentro de muchas personas se niega a creer esto, ese estúpido orgullo que nos hace creer que somos superiores a las demás especies.

El lugar donde los muertos moran.

Por lo visto, mi subconsciente no queda atrás. Podría decir que este ha sido un solo sueño, pero llegaría a mentir. No, más bien es una recopilación de sueños, cada uno se daba después de cierto tiempo de haber muerto algún conocido.

El primero fue un niño, no puedo decir que me agradara mucho. Si yo era un niño tranquilo el era todo lo contrario y es posible que esa forma de ser, esa imprudencia lo llevará a la muerte cuando un vehículo le atropello. Solo paso una semana y entonces en medio de un sueño le vi. Despreocupado, igual de descuidado, brincando, empujando a los demás, sonriendo.

- ¿Qué haces aquí? - Le increpó.
- ¿Cómo? Juego, ¿que no ves? - Dice sonriendo.
- Si, pero tu estas muerto. No deberías estar aquí.

Su rostro se entristece inmediatamente, como apenas recordando lo que le había pasado.

- Esta bien - dice - me voy - Da la vuelta y se marcha lentamente, claramente contrariado.

Paso un tiempo antes de que ocurriera otra tragedia, esta vez fue una señora mayor la cual un cruce entre la tensión alta y la baja acabo con su vida. Casi al mes soñé que había una reunión entre los conocidos de la iglesia en casa y en eso le veo y me acerco a saludarle.

- ¡Hola! ¿Cómo está?  - Le pregunto cordialmente. Mi pregunta no sólo era por su estado de salud, obviamente.
- Muy bien - me responde con sinceridad y entusiasmo y también notando el sentido de mi pregunta - nunca me había sentido mejor ¿Cómo esta tu familia?
- Aquí los ves. Todos muy bien. - Le respondo
- No aquí, allá. - Me dice con una sonrisa.
Sonrió al ver a que se refiere. - Bueno, están igual que aquí - le respondo antes de soltar una carcajada.
- Bueno, me los saludas. - Me dice y se marcha.
Vuelvo a sonreír - Como si eso fuera posible.

Así vi a muchas personas que ya habían muerto, a la semana o al mes. Algún vecino o conocidos y incluso mi hermano.

Las lágrimas se me salieron al verlo y me pregunto - ¿Qué pasa? ¿Por qué lloras?
No me atreví a decirle la razón. - No es nada. Solo me alegro de verte.
- A veces actúas extraño - me dice.
- ¡Oh! No te imaginas cuanto. - Le digo con una sonrisa mientras me limpio una de las lágrimas.

Entonces entendí que no importa si desaparecen sus cuerpos, mientras pensamos en ellos podremos verles en nuestros recuerdos. Aunque hay una cosa más y es que a cada uno de ellos solo les vi una vez, una sola vez hasta que un par de veces recorriendo el extraño laberinto di con una puerta que me llevo a un lugar inesperado.

La primera vez reconocí de inmediato quienes estaban ahí, aquellas personas que habían muerto, todas reunidas en una misma habitación. Una pared separaba la entrada de la sala y se podían ver dos pasillos más allá, parecía más la entrada a un hospital. Pero apenas les vi retrocedí y salí de ahí.

La segunda vez me arme de valor y entre por completo a la habitación. Note que en los pasillos habían puertas que seguro daban a las habitaciones y que la sala era mucho más grande de lo creía. Había muchas personas en ese lugar, no sólo conocidos, pero todos los que conocía ya habían muerto. Supe de inmediato que el resto de las personas también habían muerto y me doy cuenta que ninguno parecía saber que yo estaba ahí.

Me acerque a la ventana y se me heló la sangre, tras ella solo se veía oscuridad. No importaba donde pusiera la vista, la oscuridad lo abarcaba todo. No había nada más, arriba, abajo y en el horizonte no había nada. Aquello no era solo una habitación, también era una prisión, un lugar del que no podían salir. Decido retirarme y noto que la puerta que use daba a la oscuridad y a la nada. No sentí miedo, sabía que yo si podía salir pero entendí que ellos estaba atrapados ahí. Volteo una vez más para mirarles y ver si saludaba a alguien.

- Este no es tu lugar, ¡vete ya! - me dice un anciano.
- Lo se - le respondo sin sorprenderme de ver que estaba prácticamente a mi lado - ¿no se cansan de estar aquí? - le pregunto.
- No es que podamos hacer algo al respecto - me responde el anciano - en la oscuridad moran cosas, cosas que no pueden entrar aquí, es seguro, pero ahí afuera no duraríamos mucho.

Escucho un sonido que reconozco de inmediato. No necesito atravesar la puerta estoy por despertar. Asciendo poco a poco y logro tener  una vista global de esa extraña casa en medio de la oscuridad, se veía claramente a pesar de no haber ninguna luz en el exterior. Ese extraño lugar,

El lugar donde los muertos moran. Fin.

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