Almas sin redención.

Parece ser que cuando tengo una semana de sueño tranquilo el domingo pasa la factura completa. Un sueño que sobrepasa la escala de lo que puede imaginar un ser humano común por lo que requiere mucho de mi para poder exponerlo y para ustedes de imaginarlo y entenderlo.

Almas sin redención.

El tiempo no es nada mas que una invención humana. El momento en el que esto se da escapa a la realidad en muchos sentidos, ya que este sueño fue considerablemente largo. Días, semanas, meses, años, transcurridos en una sola noche a tal punto que llegue a realizar amigos entre aquellos con los que compartí, llegue a casarme y tener un hijo.

Fui llamado para ayudar en la resolución de un problema grave, un experimento que se escapó de las manos al punto que una raza extraterrestre estaba colaborando para ayudar. De hecho el capitán de la nave no era humano, un ser gris de un metro y medio aproximadamente el cual no poseía un rostro, boca, nariz, labios, no había nada ahí. Sin embargo, lo oíamos y seguíamos sus instrucciones.

Estábamos en algún lugar del espacio, lejos de nuestra galaxia, pero con rumbo a la tierra. La anomalía estaba afectando los once universos amenazando con destruirlos a todos. Una fisura que cambiaba el comportamiento del universo de forma instantánea haciendo que no existiera lugar seguro. Por alguna razón desconocida habíamos desarrollado la corrección lejos de la tierra y ahora volvíamos a ella para aplicarla.

El equipo era multidisciplinario, multiétnico. Entre los mas cercanos había un hombre de tez morena, un par de personas asiáticas, un hombre y una mujer y otras nacionalidades. Supongo que de las potencias mas fuertes del mundo. Se podría decir que mi único papel ahí era el ser el dueño del sueño, pero no era así. 

Había desarrollado algo, algo que formaba parte de esa nave por no decir que era la nave en si. Su forma era alargada, casi como un cubo con los extremos romos, de un negro absoluto. No se podía discernir cual era su fuente de empuje para que pudiera trasladarse a aquellas velocidades y atravesar la galaxia con tanta facilidad. Mis ideas, mis pensamientos habían permitido la creación de aquella maquina.

- Estamos por llegar a la tierra. - Me dice el hombre moreno (es extraño que no logre recordar sus nombres, pero en el sueño me dirigía a ellos por sus nombres y puedo decir que los conocía bien, o al menos eso creía).
¡Genial! <por fin les veré> - pensé en mi familia, les recordé y hacia ya bastante tiempo que no les veía.
- Te requieren en el cuarto de operaciones - me dice - ya agregamos el ultimo tramo del código que pasaste.
- Perfecto, voy enseguida.

De camino veo pasar por mi lado a los asiáticos y noto una sonrisa nerviosa. - Yo también ando nervioso - les digo cordialmente - esperemos que de resultado.

Entro en el cuarto de operaciones y me sorprende no ver al resto del equipo. Reviso los equipos y parecen estar trabajando bien así que le hecho un ultimo vistazo al código. No puedo decir que haya visto nada igual, ni el lenguaje ni la estructura y sin embargo la entendía y entonces vi algo inesperado, un fragmento del código alterado.

- Esto no es lo que pase. - digo sin querer en voz alta. 

Una puerta corrediza bajo desde el techo encerrándome en el cuarto. Me dirijo hasta ella para intentar abrirla pero no logro hacerlo. - ¿Qué esta pasando? ¡Capitán! - Intento comunicarme mentalmente con él pero no obtengo respuesta.

Las luces rojas y azules encienden con intermitencia en el cuarto y se que es igual en toda la nave, la maquina esta a punto de entrar en actividad. - ¡No! - Grito - ¡Esperen!

El intercomunicador se activa - Lo sentimos mucho - me dice alguien con una voz de mujer que logro reconocer. Era de una señora mayor, baja y de pelos ya grises. - No podemos dejarte salir. 

¡El código ha sido modificado! - grito una vez mas.
- Si, lo sabemos, nosotros lo hicimos. Es necesario, no lo habríamos logrado sin ti.
¿Sin mi? - mi mente voló rápido en un calculo, corrí al computador y encendí el simulador y apenas logre ver el resultado cuando una sacudida me arrojo a aire.

No duro mucho tiempo, las luces parpadeaban así que me acerque al aun encendido computador. Nuestra nave de alguna manera había caído con un golpe seco en un planeta o asteroide, no había atmósfera y de la nave no quedaba prácticamente nada, la habitación en la que estaba había sufrido poco daño, no así el resto. Había pedazos de toda la nave desperdigados en todas direcciones y un mensaje en la pantalla que decía, activación exitosa.

Que la nave estuviera en pedazos no significaba nada, había cumplido su propósito y esa ligera modificación bastaba para ello. Solo tuve suerte de terminar en un lugar que no estaba vació. ¿Suerte? se preguntaran ustedes. Y si, suerte. Caí al piso horrorizado, por lo que había creado, por la manera en la que había sido engañado. Ira y dolor me inundaron por completo llenándome de lagrimas, por la perdida de tantos, el universo que conocemos había desaparecido. Ni estrellas, ni galaxias, todo había sido aniquilado por completo, solo quedaba ese pedazo tal vez protegido por estar muy cerca del lugar de inicio, no lo sé.

Además de eso, podía estar sin preocuparme del frío o de la falta de oxigeno porque era inmortal, no iba a morir y eso no era realmente un alivio. Dicen que la soledad puede volverte loco y yo sabía que estaba solo, en el pleno sentido de la palabra. Así pasaron tres días en los que me levantaba y daba vueltas en ese pequeño cuarto sin saber si salir, aunque una parte bajo la puerta se había destrozado. Entonces escucho afuera unos pasos <¿Que puede estar vivo aquí?>

Me paro junto a la puerta y tomo una de las barras metálicas que se han desprendido y han caído al suelo. Apunto a la entrada a la espera de saber que entrara. El espacio es de escasos treinta centímetros y por el veo la cabeza de una anciana asomarse de manera imposible, doblando su cuello para observarme.

¿Qué haces tu aquí? - le recrimino dedicándole una dura mirada llena del mas profundo odio.
- Si puedes verme significa que ya te quedaste dormido - me dice - ven conmigo, los demás están esperando.

Suelto el tubo de metal sabiendo que me sera inútil, aquellos seres son solo espectros, fantasmas atrapados en aquella piedra conmigo. Arrojo una patada a la puerta y esta termina por salir volando y caer junto a otros escombros. Al salir del cuarto veo el panorama desalentador. Aunque parece haber sobrevivido mas partes de la nave de lo que habría imaginado, mucho mas.

Veo entre los escombros a varias personas sentadas y otros de pie no muy lejos de ellos, eran los supuestos amigos que había hecho durante la misión. Al final también se veía a otras personas caminando entre los escombros. Sabía que todos estaban muertos aunque podían verse como puedes ver a cualquier persona.

Me acerco a ellos con clara ira en mi rostro y apretando los puños.
¿Como se atreven a presentarse ante mi? - Les grito - ¡Yo confié en ustedes!
- Era necesario. - me dice el sujeto moreno - sabíamos que no lo entenderías.
¡Entiendo que me usaron para acabar con la vida de todo el universo! Han hecho que mate a cada ser vivo, a mi familia, a mis amigos, ¡a todos!
- Era necesario - esta vez interviene la señora mayor.
- Los once universos iban a desaparecer. - dice el hombre asiático - por nuestra culpa, fuimos los humanos lo que causamos la anomalía,  nosotros abrimos la puerta.
¡Yo pude haberlo corregido! - les increpe - para eso creamos esa nave.
¡Era demasiado riesgo! Si algo salia mal nada sobreviviría. - vuelve a decir la señora mayor.
¿Entonces su respuesta fue destruir todo nuestro universo? ¿acelerar la anomalía a tal punto que no alcanzara a tocar a los demás? Si me hubieran dicho que se había generado en la tierra yo la habría parado, incluso habría retrocedido en el tiempo para detenerla aunque eso significara sacrificar a algunos, a mi propia familia. Pero ustedes me han hecho aniquilar la vida en el universo.

Los presentes me miraban con cabizbajo, apenas entendiendo que el silencio que habían guardado les había hecho cometer un error mas grave de lo que ellos creían.

¿Puedes viajar en el tiempo? - dice la chica asiática. Se veía pesadumbre en ella, mas no lagrimas.
<los muertos no pueden llorar> pensé
¿Puedes revertir lo que hicimos? - me pregunta en suplica.
¡Han destruido el universo! - Les grite. Mi ira creció aun mas, ellos deberían saber la respuesta mejor que nadie (Permítanme explicarme, el tiempo y el espacio forman parte del universo, si no hay un universo no existe el espacio y sin espacio no hay tiempo).

Tal vez, la soledad termino por acabar con mi mente, tal vez fue el dolor de la perdida. El sueño fue especialmente largo.

- Voy a acabar con todo aquello por lo que dieron sus vidas, por lo que tanto trabajaron y que con engaño termine por proteger. Me uniré a él y desde aquí lo verán desaparecer todo. Él soy yo y yo soy él.

Una nave había surgido de la nada y yo estaba en ella, lleno de irá, a mi izquierda una silla, con estampado color purpura y un circulo en el espaldar con forma de reloj de arena y una serpiente enroscada en ella. Una silla vacía y ocupada al mismo tiempo, yo estaba ahí pero no estaba. Sabía era mi subconsciente el que ahí se sentaba y yo ahora estaba a su derecha dispuesto a recibir ordenes y seguirlas, listo ya nos disponíamos a saltar a otra dimensión con un solo objetivo en mente, borrarla.

Fin. Almas sin redención.

Desperté adolorido y medio furioso dándome cuenta que solo se había tratado de un sueño particularmente largo. Vivir una vida y que esta resulte ser una mentira termina siendo bastante frustrante.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Abandona toda esperanza, estés donde estés

Una lugar peculiar.

El universo dentro de mi.