Incursión a las profundidades.
Cada sueño que tengo raya en lo extraño y a veces en lo extravagante, difíciles de explicar y menos de entender su origen. Ya lo he dicho muchas veces pero ahora me toca repetirlo ya que el siguiente sueño no es más que un fragmento de una serie de sueños que están todos entrelazados. Y aunque al principio no lo parezca esta ligado al segundo sueño de asesinos despiadados. De haber sabido de estos próximos sueños le habría dejado un apartado solo para ellos. Pero no es posible ya que me percato tarde de las relaciones entre ellos.
Incursión a las profundidades.
Un ejercito se esta preparando, el calor es insoportable, eso debe explicar por que no llevo camisa y mi atuendo es tan ligero.
- Hemos enviado la primera y segunda incursión señor. - Escucho detrás de mi.
Tengo los brazos estirados mientras dos sirvientes preparan en ellos dos brazaletes de oro. Sin voltear me acerco a un estante y tomo dos espadas curvas de filo negro. Su acabado es espectacular, idéntica a las khopesh, las coloco en mi espalda y doy una mirada al lugar, un palacio. Por las formas de las jarras, las cortinas y algunos jeroglíficos visibles me ubico rápidamente en el antiguo Egipto.
- Partiremos enseguida - le digo al mensajero que me había hablado antes. - Prepara el carro.
Hace una reverencia y retrocede. Yo salgo del palacio para encontrarme con el grupo que me acompañara en la expedición. Noto que el palacio esta en un lugar elevado, puedo ver la ciudad completa. Una vista impresionante y magnifica. Bajo la mirada y veo a los soldados mirándome, parecían impresionados. Les detallo, no veo los tocados en los hombres que me acompañan, pero parecen todos muy bajos, apenas me llegan a la altura del pecho o mas abajo. Noto que llevan en el cabello un corte similar, largo hasta los hombros, con algo parecido a una pollina. Es el corte con el que se identifican normalmente las mujeres egipcias de esa época pero cabe destacar que son los hombres los que llevan este corte, también me doy cuenta que son jóvenes, veo diferentes tonos de piel, cabello y ojos.
El grupo de soldados es grande, se reúnen en una amplia calle frente al palacio. Todos me observan pasar. Veo a una distancia no tan lejana la forma de una pirámide a medias, una pirámide que abarca a la vista la mitad de mi campo de visión y una inmensa rampla a la izquierda que llega a la cima. Veo subir cientos de hombres por esa rampla y avanzar al interior de la pirámide. Ese es nuestro destino.
Me encuentro ya subiendo hacia la pirámide por la rampla y veo soldados en la cima esperando, viendo con recelo el interior y mi ascenso. Al llegar arriba veo una forma escalonada hacia el centro de lo que sera la pirámide y un portal o puerta en medio bloqueada por unas rejas. Me encamino con un grupo de soldados a la puerta y entramos a la estructura. Todos los hombres han desenvainado sus armas y yo hago lo mismo, saco una de las khopesh.
La oscuridad reina en ese lugar, camino con sigilo en el pasillo mientras los hombres me siguen intentando hace el menor ruido. Los pasillos yacen desolados, no hay sonido y ya hemos bajados varios niveles. Hay que recorrer los pasillos antes de dar con las escaleras que bajan, es como un laberinto de varios niveles. Bajando una de las escaleras y ayudados con la luz de las antorchas notamos la presencia de una criatura que esta caminando justo al final de las escaleras pero que no nos ha notado. Debe ser gigantesca, mide casi mi estatura, se nota su piel gris, sus garras parecen felinas, su cuerpo de hipopótamo y empieza a girar lentamente, de perfil se nota en su mandíbula los dientes de un cocodrilo (No sabía que estaba viendo, pero ese mismo día me toparía con una publicación de una criatura mitológica llamada Amemiat).
No dude, me moví a gran velocidad y clave mi espada en el cráneo de aquella bestia, atravesándola como si de gelatina se tratará. Retiro la espada y la criatura cae muerta. No hemos encontrado restos humanos de los que antes han ingresado y ahora tengo una idea de por que. Seguimos avanzando y llegamos a lo que creo sería el ultimo nivel, los pasillos son más profundos, hay agua acumulada en ellos y caminar sin hacer ruido es más complicado. Se escucha el chapoteo de nuestros pasos y entonces escucho un gemido ahogado.
Les lanzo una mirada de muerte a los soldados, uno esta tapándole la boca a otro que me señala con un dedo algo mas adelante. Volteo y veo una silueta blanca, una mujer de pie y luego la silueta se desvanece. No, observo mejor acercándome, no se ha desvanecido, se ha caído. No era un espectro, es una mujer que se acaba de desmayar, me acerco hasta ella y la levanto un poco para que no se ahogue con el agua. Le ordeno con señales a los soldados que la tomen y que emprendan la retirada, veo a pocos pasos que el pasillo gira en una esquina, me acerco y me asomo por el borde. El pasillo es profundo, pero no se ve nada a lo lejos, por alguna razón no necesito luz para ver bien en la oscuridad.
Volteo a vigilar a los soldados que están levantando a la mujer y preparándose para regresar. Vuelvo a asomarme y un escalofrió recorre mi cuerpo, a solo unos pasos esta otra de esas criaturas, parada sin mover un solo musculo. No tardo nada en moverme hacia ella y atravesar su cabeza con la espada. Por alguna razón sabía que no podía dejar actuar o pensar a esas cosas, solo la estructura de su cuerpo llamaba la atención.
Emprendemos la retirada del lugar y ya casi llegando a la salida sentimos pasos pesados provenientes de diferentes pasillos, saben donde estamos. Debemos apresurarnos. Llegamos a la salida y cerramos las rejas cuando aparecen dos criaturas desde ambos lados, pero no atacan la puerta. Los soldados retroceden y veo aparecer a una criatura ligeramente diferente, de piel blanca que se para frente a las otras bestias y luego le da un cabezazo a las rejas. Noto que pretende retroceder, me le abalanzo encima, no note cuando saque la segunda espada y atravieso a la criatura en la cabeza con ambas espadas. Me daba la impresión de que iba a derrumbar la puerta. Al caer esta muerta las otras criaturas vuelven a los pasillos.
Le dedico una mirada de reproche a los soldados. - No duden tanto - les digo antes de terminar de salir de ese lugar.
A la mañana siguiente descubro que la chica era asiática hermosa, no se como llego a ese lugar y su idioma me hace difícil interrogarla. Pero conozco de un lugar donde hay gente de su tierra, un local en medio de la ciudad, así que la llevo hasta allá. Camina cierta delicadeza, sin embargo esta con cabizbajo, tristeza y timidez a unos pasos detrás de mi. Al llegar al lugar, saludo a la encargada, una asiática y le explico que necesito que hable con la chica. Al observarla noto que la luz a regresado a su rostro, da vueltas riendo por la tienda como si hubiera vuelto a casa.
Fin. Incursión a las profundidades.
No sabía que había laberintos bajo las pirámides, tampoco sabía de la existencia de Amemiat hasta este sueño. Sin duda eso lo grabo con mas fuerza en mi mente. No es la primera vez que bajo a esos túneles, parece un sueño recurrente y en otros sueños me veo indagando sobre algo bajo esas pirámides. No tengo obsesión alguna con ellas, pero últimamente he estado soñando muchas veces con ese lugar, así que aun tengo un sueño adicional que contarles, el sueño que une el segundo sueño de asesinos despiadados con este.
Comentarios
Publicar un comentario