El fin de una rebelión
Mi sueños tienden en algunos casos a ser recurrentes y en otros a tener continuaciones. Este lo podría catalogar como una visión de película pero la interacción en el fue tal que cabría mejor describirlo un poco diferente. Si, me gustan los retos difíciles así que le agarre cierto cariño a los juegos de combate en linea al punto de hacerme un nombre en uno en particular que por limitaciones de la cuenta no pude usar mi seudónimo sino que me toco usar uno secundario. Harina de otro costal, muy cierto. Sin embargo, fue éste más otro sueño los que seguro inspiraron este. Ya lo había dicho, mis sueños tienden a tener continuaciones.
El fin de una rebelión.
No se como, pero sabía muy bien cual era mi objetivo, el enemigo había invadido gran parte de la ciudad capital, una capital desconocida para mi aunque en cierta forma los edificios se me hacían conocidos. El cielo estaba rojo, supuse que por el humo de los incendios que seguramente estaban consumiendo gran parte de la ciudad, esta luz rojiza cubría la ciudad dándole un aspecto cobrizo. Me muevo, el sonido de los disparos esta cerca así que algún pelotón debe haber entrado en combate.
Tomo el camino más corto y con impresionante agilidad salto hasta la mitad de una pared cercana y la uso para impulsarme hasta otro edificio lateral, repitiendo el proceso dos veces mas hasta llegar a la azotea en cuestión de segundos. Veo mis manos enguantadas, mi traje rojo posee rodilleras y coderas negras y algo similar en la cintura. <Movimiento a la derecha> percibo por el rabillo del ojo desde un ventana de un edificio cercano a alguien apuntándome <traje color arena, enemigo>.
Me muevo unos centímetros y el disparo del enemigo falla. Corro rápidamente hacia él, lo cual me tomo medio segundo. Sabía que era un arma muy potente pero lenta, un disparo por vez, así que antes de que pudiera preparar el siguiente disparo ya lo habría alcanzado saltando de la azotea hasta la ventana donde se hallaba. En sus ojos vi dos cosas, sorpresa y unos ojos felinos, le acerté un golpe directo al pecho atravesándole con una espada que había desenfundado justo antes y aprovechando el impulso que llevaba rodé sobre el piso aun sosteniendo la espada y clavandola al piso para no dar con la pared del fondo. La habitación tenia cerca de tres enemigos más.
Era obvio que no esperaban que entrara por la ventana por que aun tenían sus armas abajo, con una ráfaga elimine a los dos sujetos mas cercanos a la entrada, el tercero se había acercado al tirador solo volteó hacia mi después de que dispare a sus compañeros, no había notado mi presencia. Tomo mi espada, clava en el piso y en dos pasos atravieso su cabeza. Corro a la puerta y me arrojo al piso para deslizarme justo cuando dos enemigos se acercaba a la puerta apuntando sus armas. Apuntaban a la altura media, no podían esperar que saldría tan rápido de la habitación y menos deslizándome así que aunque dispararon no les dio tiempo de apuntar, el mas cercano a la puerta cae partido en dos por la espada y el segundo cae por los disparos de mi rifle de asalto.
Solo un segundo paso cuando la habitación en la que me hallaba explota en pedazos. No necesito verlo, pero en la calle de abajo hay una maquina de casi dos metros de altura, robusta y equipada con un armamento pesado(¿Cómo lo sé? Por que es como ocurre en los vídeo juegos que después de una acción te dicen este es el tipo malo al que te toca enfrentarte ahora. Si, mis subconsciente tiene pasión por el drama). Puede verme a través de las paredes, así que dispara sus ametralladoras capaces de atravesar los muros como si de papel se tratara. Hay soldados enemigos cerca de ella, rodeando el perímetro. Solo me tomo un segundo recorrer el pasillo que llevaba hasta la parte trasera del edificio, conectando con otra calle.
El robot deja de disparar, cuando salto tres pisos mas arriba, no por que estuviera fuera de alcance sino por que ese piso estaba lleno de soldados enemigos que no esperaban mi entrada por el balcón de la calle trasera y menos en tan poco tiempo. <Reptiles, la especie invasora es una raza de reptiles>. Deben estar sorprendidos de que un humano este dándoles semejante paliza, pero sus ojos son fríos y calculadores. Voltean lo mas rápidamente que pueden con intensiones de disparar, pero algo los disuade. Un giro de mi espada y dos pasos al frente, si disparan se mataran entre ellos. Entre dagas y espadas deciden llevar la pelea a un combate cuerpo a cuerpo, pero es un combate en el que llevan las de perder, ¿Cómo iban a saberlo?
Es muy difícil explicar lo que ocurrió a continuación, una serie de habilidades físicas encadenadas una tras otra como solo un experto en vídeo juegos, podría usar en una coordinación y coreografía espeluznante. Una mezcla clara del credo de los asesinos, dinastía de guerreros y castlevania: el señor de las sombras, se los dije, difícil de explicar. <¡Es magnifico!> recuerdo que pensé <¡este cuerpo es sorprendente!>. Todos los enemigos han caído y una sensación me estremece, <el robot esta por disparar>.
Veo un objeto pequeño en el suelo, en medio de los cadáveres, un explosivo. Rápidamente lo tomo y me arrojo por la ventana mientras una ráfaga de disparos que atraviesan el piso seguía mis pasos, logro alcanzar el edificio frente al que me hallaba y apoyado por la gravedad corro por la pared para alcanzar la espalada de la maquina que estaba ya girando para hacerme frente. No le toma mucho tiempo, pero la velocidad que soy capaz de alcanzar me da tiempo suficiente para llegar hasta sus patas y colocar el explosivo. Mis cálculos habían fallado inicialmente, esa cosa debía ser enorme pues yo solo le llegaba a lo que serían las rodillas. Entro en un callejón y la hago volar en pedazos.
El sueño fue extenso, al punto de que llegue a recorrer la ciudad eliminando a cada enemigo que me encontraba, hacía el final era cada vez mas complicado conseguir enemigos. Hasta que en una azotea me conseguí con un grupo de soldados extraterrestres, con trajes similares al que yo poseía a excepción del color, el suyo era verde. Solo los observo como esperando alguna reacción, me paro justo frente a ellos.
- Comandante - me dice uno de ellos - la ciudad se encuentra despejada, todos los rebeldes han caído. Eso que ha hecho, ha sido impresionante. - Su voz es firme, gruesa y llena de seguridad.
Siento que me alejo del cuerpo que hace tan solo unos segundo era mio. Puedo verlo perfectamente, un reptil que destacaba claramente del resto. Gira su rostro y me observa directamente.
- ¿Que ocurre? - le inquiere el soldado que le había hablado antes.
- Nada - le responde él -. Avisen al emperador que los que se negaban a invadir la tierra han sido aniquilados. - Dice sin quitar su fría mirada de mi.
- Si señor - le responde el soldado intentando ver en que fija la mirada el comandante.
Yo sonreía, jamás había sentido un cuerpo tal ligero como ese y, ¡ah!, todo cobro sentido cuando vi desde las alturas la ciudad. El rojo del cielo no era por el humo, esa era la atmósfera natural de aquel planeta, un lugar que ya había visitado antes cuando incursionaba en un inmenso vacío.
Fin. El fin de una rebelión.
Ciertamente desperté contento ese día. Dudo que algún día vayan a recrear una sensación o una interfaz tan lucida en alguna plataforma de vídeo juegos. Además, era la primera vez que explotaba por completo las habilidades de un personaje, normalmente no tengo la necesidad de usarlas todas. No hay manera de describir esa sensación, sobre todo cuando has ganado. Tiempo después creo se dio la continuidad del sueno, aunque no se acercaron tanto en hasta que la luna ya no sea.
El fin de una rebelión.
No se como, pero sabía muy bien cual era mi objetivo, el enemigo había invadido gran parte de la ciudad capital, una capital desconocida para mi aunque en cierta forma los edificios se me hacían conocidos. El cielo estaba rojo, supuse que por el humo de los incendios que seguramente estaban consumiendo gran parte de la ciudad, esta luz rojiza cubría la ciudad dándole un aspecto cobrizo. Me muevo, el sonido de los disparos esta cerca así que algún pelotón debe haber entrado en combate.
Tomo el camino más corto y con impresionante agilidad salto hasta la mitad de una pared cercana y la uso para impulsarme hasta otro edificio lateral, repitiendo el proceso dos veces mas hasta llegar a la azotea en cuestión de segundos. Veo mis manos enguantadas, mi traje rojo posee rodilleras y coderas negras y algo similar en la cintura. <Movimiento a la derecha> percibo por el rabillo del ojo desde un ventana de un edificio cercano a alguien apuntándome <traje color arena, enemigo>.
Me muevo unos centímetros y el disparo del enemigo falla. Corro rápidamente hacia él, lo cual me tomo medio segundo. Sabía que era un arma muy potente pero lenta, un disparo por vez, así que antes de que pudiera preparar el siguiente disparo ya lo habría alcanzado saltando de la azotea hasta la ventana donde se hallaba. En sus ojos vi dos cosas, sorpresa y unos ojos felinos, le acerté un golpe directo al pecho atravesándole con una espada que había desenfundado justo antes y aprovechando el impulso que llevaba rodé sobre el piso aun sosteniendo la espada y clavandola al piso para no dar con la pared del fondo. La habitación tenia cerca de tres enemigos más.
Era obvio que no esperaban que entrara por la ventana por que aun tenían sus armas abajo, con una ráfaga elimine a los dos sujetos mas cercanos a la entrada, el tercero se había acercado al tirador solo volteó hacia mi después de que dispare a sus compañeros, no había notado mi presencia. Tomo mi espada, clava en el piso y en dos pasos atravieso su cabeza. Corro a la puerta y me arrojo al piso para deslizarme justo cuando dos enemigos se acercaba a la puerta apuntando sus armas. Apuntaban a la altura media, no podían esperar que saldría tan rápido de la habitación y menos deslizándome así que aunque dispararon no les dio tiempo de apuntar, el mas cercano a la puerta cae partido en dos por la espada y el segundo cae por los disparos de mi rifle de asalto.
Solo un segundo paso cuando la habitación en la que me hallaba explota en pedazos. No necesito verlo, pero en la calle de abajo hay una maquina de casi dos metros de altura, robusta y equipada con un armamento pesado(¿Cómo lo sé? Por que es como ocurre en los vídeo juegos que después de una acción te dicen este es el tipo malo al que te toca enfrentarte ahora. Si, mis subconsciente tiene pasión por el drama). Puede verme a través de las paredes, así que dispara sus ametralladoras capaces de atravesar los muros como si de papel se tratara. Hay soldados enemigos cerca de ella, rodeando el perímetro. Solo me tomo un segundo recorrer el pasillo que llevaba hasta la parte trasera del edificio, conectando con otra calle.
El robot deja de disparar, cuando salto tres pisos mas arriba, no por que estuviera fuera de alcance sino por que ese piso estaba lleno de soldados enemigos que no esperaban mi entrada por el balcón de la calle trasera y menos en tan poco tiempo. <Reptiles, la especie invasora es una raza de reptiles>. Deben estar sorprendidos de que un humano este dándoles semejante paliza, pero sus ojos son fríos y calculadores. Voltean lo mas rápidamente que pueden con intensiones de disparar, pero algo los disuade. Un giro de mi espada y dos pasos al frente, si disparan se mataran entre ellos. Entre dagas y espadas deciden llevar la pelea a un combate cuerpo a cuerpo, pero es un combate en el que llevan las de perder, ¿Cómo iban a saberlo?
Es muy difícil explicar lo que ocurrió a continuación, una serie de habilidades físicas encadenadas una tras otra como solo un experto en vídeo juegos, podría usar en una coordinación y coreografía espeluznante. Una mezcla clara del credo de los asesinos, dinastía de guerreros y castlevania: el señor de las sombras, se los dije, difícil de explicar. <¡Es magnifico!> recuerdo que pensé <¡este cuerpo es sorprendente!>. Todos los enemigos han caído y una sensación me estremece, <el robot esta por disparar>.
Veo un objeto pequeño en el suelo, en medio de los cadáveres, un explosivo. Rápidamente lo tomo y me arrojo por la ventana mientras una ráfaga de disparos que atraviesan el piso seguía mis pasos, logro alcanzar el edificio frente al que me hallaba y apoyado por la gravedad corro por la pared para alcanzar la espalada de la maquina que estaba ya girando para hacerme frente. No le toma mucho tiempo, pero la velocidad que soy capaz de alcanzar me da tiempo suficiente para llegar hasta sus patas y colocar el explosivo. Mis cálculos habían fallado inicialmente, esa cosa debía ser enorme pues yo solo le llegaba a lo que serían las rodillas. Entro en un callejón y la hago volar en pedazos.
El sueño fue extenso, al punto de que llegue a recorrer la ciudad eliminando a cada enemigo que me encontraba, hacía el final era cada vez mas complicado conseguir enemigos. Hasta que en una azotea me conseguí con un grupo de soldados extraterrestres, con trajes similares al que yo poseía a excepción del color, el suyo era verde. Solo los observo como esperando alguna reacción, me paro justo frente a ellos.
- Comandante - me dice uno de ellos - la ciudad se encuentra despejada, todos los rebeldes han caído. Eso que ha hecho, ha sido impresionante. - Su voz es firme, gruesa y llena de seguridad.
Siento que me alejo del cuerpo que hace tan solo unos segundo era mio. Puedo verlo perfectamente, un reptil que destacaba claramente del resto. Gira su rostro y me observa directamente.
- ¿Que ocurre? - le inquiere el soldado que le había hablado antes.
- Nada - le responde él -. Avisen al emperador que los que se negaban a invadir la tierra han sido aniquilados. - Dice sin quitar su fría mirada de mi.
- Si señor - le responde el soldado intentando ver en que fija la mirada el comandante.
Yo sonreía, jamás había sentido un cuerpo tal ligero como ese y, ¡ah!, todo cobro sentido cuando vi desde las alturas la ciudad. El rojo del cielo no era por el humo, esa era la atmósfera natural de aquel planeta, un lugar que ya había visitado antes cuando incursionaba en un inmenso vacío.
Fin. El fin de una rebelión.
Ciertamente desperté contento ese día. Dudo que algún día vayan a recrear una sensación o una interfaz tan lucida en alguna plataforma de vídeo juegos. Además, era la primera vez que explotaba por completo las habilidades de un personaje, normalmente no tengo la necesidad de usarlas todas. No hay manera de describir esa sensación, sobre todo cuando has ganado. Tiempo después creo se dio la continuidad del sueno, aunque no se acercaron tanto en hasta que la luna ya no sea.
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