Visitas indeseadas: Una lealtad desmesurada.
Sueños tras sueños me pregunto si mi imaginación me juega en contra a niveles que un día terminare por lamentar. Me he dado demasiado tiempo para escribir lo que paso a continuación del encuentro con el carnero por lo que resumiré varios de los siguientes sueños en uno por que no los recuerdo del todo bien y por que me parecieron muy relacionados a ese.
Visitas indeseadas: Una lealtad desmesurada.
¿Dónde inician o dónde terminan estos sueños? No lo sé con seguridad por que incluso el día de hoy me preguntó si realmente son sueños o son parte de una realidad que intento negar sobre todo por lo que implicaría. ¿Por qué iniciar este relato así? Por qué estaba en mi cama cuando algo me "despertó" al subirse a un costado cerca de mis pies. Se siente como si un gato caminara lentamente subiendo por un costado, con lentitud pero al mismo tiempo con seguridad de que atrapará a su presa.
No abrí los ojos, nunca abro los ojos. Por alguna razón, soy sacado de este otro sueño nulo, segundos, minutos antes de que empiece la pesadilla. ¿Para darle realidad? Si es así, mi subconsciente tiene un lado muy morboso para torturar a su lado consciente. Controlo mi respiración para que los latidos de mi corazón disminuyan pues, al sentir la llegada de aquel visitante de forma tan repentina este se desboco.
Puede ser tu maldito gato, pensarán, o el perro. Ah, el detalle esta en que no tenemos mascota. Y si la tuviera, dudo mucho que hubiera soltado aquella risilla maliosa al llegar a la altura de mi estomago. Con una fuerza que tenia años sin sentir una fuerza me paralizo en la cama impidiéndome moverme, tampoco es que tuviera alguna intención de hacerlo, pero eso saber que estaban restringiendo mis movimientos con tanta efectividad me preocupo ¿Quién era aquel visitante? Extendí mi consciencia como brazos adicionales intentando aferrarlo para devorarlo, estaba demasiado cerca, era imposible de que escapara de mi.
Para mi sorpresa, cuando intente halar su esencia se me hizo imposible, aún con tres brazos de sombras rodeando a aquella criatura no podía devorarla. Entonces con una risilla diabolica me hablo.
- ¿No puedes devorarme? ¡Si! Eso pensé. ¡Esto por lo que le hiciste a nuestro señor! - dice mientras siento un dedo entrar en mi ombligo y ser presionado hacia adentro.
<¡Un maldito duende!> me dije enseguida. Sus malditas mañas parecían un común entre ellos, se monto encima de mi saltando y hundiendo a cada vez el dedo en el ombligo, causándome una molestia física difícil de explicar. No podía moverme, no podía devorarlo y aquella tortura me hacía difícil pensar en algo para combatirlo.
No se cuanto paso antes de despertar, pero incluso al escribir esto siento la molestia en mi ombligo de solo recordarlo. ¿Por qué no pude devorarlo? No lo sé, pero la noche siguiente volvió y la siguiente.
A la cuarta noche, ya cansado y muy molesto me liberé de la restricción y agarre al duende justo cuando estaba cerca de mi cabeza burlándose de mi. No podía verlo y la sabana lo cubría mostrándome su forma pequeña, como del tamaño de un bebé pero siendo algo más.
- ¡Agh! ¡suéltame! - gritó antes de que lo devorara a la antigua... llevándolo directo a mi boca y arrancando su cabeza y luego devorara su esencia por completo.
Pasaron dos noches de descanso antes de recibir la siguiente visita. Esa iba a ser una noche muy agitada. Como si se hubiera corrido la voz de que había perdido mi poder llegaron uno tras otro cinco visitantes que hicieron de esa noche una de poco descanso. Pero para su mala suerte la noticia no había sido del todo cierta. Uno tras otro fueron devorados apenas pisaron el cuarto con intención de atacarme. Su energía los delataba, sus ansias por hacer daño le daban una pesadez al ambiente que denotaba su presencia, más que suficiente para ser arrastrados hacia mi interior y ser devorados aunque eso no quita el cansancio que conllevaba.
Ese día fui a trabajar particularmente cansado y con sueño, ¿Pero si son sueños por qué despierto cansado? Las siguientes noches fueron igual de pesadas, una semana pesada llena de visitantes indeseados, arrogantes y confiados que anunciaban su presencia con una caída en la temperatura, una pesadez o alguna pisada en la habitación. Su número fue disminuyendo en la semana hasta que nuevamente pude descansar una noche completa sin interrupciones, sin embargo la noche siguiente a esa llego otro visitante distinto al resto.
El sueño era de esos comunes donde parece todo tener sentido aunque no sea así, un día cualquiera hablando con algunos amigos en una avenida veo a ese sujeto acercarse con seguridad y clara intención de hacer daño. Su mirada era la de alguien realmente oscuro y el ambiente cambio súbitamente con una pesadez poco usual, similar a la del carnero, tras aquellos ojos se ocultaba un demonio. Mis sospechas se confirmaron en los últimos diez metros ya que su velocidad paso de pasos rápidos a una veloz arremetida, en un segundo ya lo tenia a centímetros de mi.
Pude ver su sonrisa desquiciada y llena de cierta emoción cuando estiraba sus manos con unas uñas largas como garras dirigirse a mi pecho. Aquel pequeño segundo parecía transcurrir más lento, la oscuridad que rodeaba a aquella criatura ya no era suya, sino mía, un efecto instintivo al ser agredido y que se dispara sin consentimiento. Al mismo tiempo había acertado un golpe invisible en su pecho con lo que lo había alejado unos metros, lejos de su alcance, pero dentro de mi zona.
Retrocedió rápido fuera de ella y me observo un segundo sin quitar esa sonrisa enferma de su rostro. Sus ojos parecían mas llenos de maldad que antes. Empezó a reír y su cuerpo parecía deformarse y doblarse en lugares donde los huesos no lo hubieran permitido. Se escuchaban múltiples gruñidos junto con el crujir del cuerpo, no hacía falta que hablara para saber que quería hacerme pedazos. Con una mano se arranca la ropa y veo de donde salen esos extraños rugidos, una visión asquerosa y perturbadora. Bocas y ojos empezaban a formarse y ha abrirse en todas partes de su cuerpo sin un orden aparente, en sus brazos, piernas, manos, en su pecho y abdomen y espalda, todo su cuerpo crecía en tamaño mientras aquellas ojos cientos de ojos me miraban con la misma locura y maldad que había en los ojos que antes habían en su cabeza.
Había perdido todo animo por devorar a aquella criatura, pero conforme sus ojos y bocas se abrían un pensamiento cruzo mi cabeza, <demasiados pliegues o doblez para un cuerpo> Imagine que pasaría si ocurriera un pequeño corte cerca de la comisura de los labios de aquellas bocas, o a los costados de los parpados y entonces sucedió, un pequeño destello como si una espada muy filosa y rápida hubiera asestado ese corte en uno de los parpados de un ojo del brazo derecho de aquella criatura, luego otro a la comisura del labio del brazo izquierdo.
Sus ojos cambiaron de inmediato de un amenazante fiero a un terror total. No iba a devorar a aquella criatura, iba a despedazarla. Los siguientes cientos de cortes cayeron como caen las gotas de lluvia que son seguidas de un aguacero, incrementándose exponencialmente desde todas las direcciones y transformando lo que antes era un cuerpo monstruoso en una masa de sangre en el aire que espera a que la gravedad hiciera su trabajo, tan solo si aquellos miles de cortes solo lo permitieran. Lo que quedará de su esencia fue devorado.
Nunca había usado aquella habilidad pero la conozco bastante bien porque la había programado en mi mente hacía mucho tiempo atrás, la denominaba los cortes del destino, porque es prácticamente imposible de esquivar.
Fin. Visitas indeseadas: Una lealtad desmesurada.
Sueños tras sueños me pregunto si mi imaginación me juega en contra a niveles que un día terminare por lamentar. No se si un día dejaré de tener estos sueños, lo que si sé es que no voy a doblegarme ante ellos.
Visitas indeseadas: Una lealtad desmesurada.
¿Dónde inician o dónde terminan estos sueños? No lo sé con seguridad por que incluso el día de hoy me preguntó si realmente son sueños o son parte de una realidad que intento negar sobre todo por lo que implicaría. ¿Por qué iniciar este relato así? Por qué estaba en mi cama cuando algo me "despertó" al subirse a un costado cerca de mis pies. Se siente como si un gato caminara lentamente subiendo por un costado, con lentitud pero al mismo tiempo con seguridad de que atrapará a su presa.
No abrí los ojos, nunca abro los ojos. Por alguna razón, soy sacado de este otro sueño nulo, segundos, minutos antes de que empiece la pesadilla. ¿Para darle realidad? Si es así, mi subconsciente tiene un lado muy morboso para torturar a su lado consciente. Controlo mi respiración para que los latidos de mi corazón disminuyan pues, al sentir la llegada de aquel visitante de forma tan repentina este se desboco.
Puede ser tu maldito gato, pensarán, o el perro. Ah, el detalle esta en que no tenemos mascota. Y si la tuviera, dudo mucho que hubiera soltado aquella risilla maliosa al llegar a la altura de mi estomago. Con una fuerza que tenia años sin sentir una fuerza me paralizo en la cama impidiéndome moverme, tampoco es que tuviera alguna intención de hacerlo, pero eso saber que estaban restringiendo mis movimientos con tanta efectividad me preocupo ¿Quién era aquel visitante? Extendí mi consciencia como brazos adicionales intentando aferrarlo para devorarlo, estaba demasiado cerca, era imposible de que escapara de mi.
Para mi sorpresa, cuando intente halar su esencia se me hizo imposible, aún con tres brazos de sombras rodeando a aquella criatura no podía devorarla. Entonces con una risilla diabolica me hablo.
- ¿No puedes devorarme? ¡Si! Eso pensé. ¡Esto por lo que le hiciste a nuestro señor! - dice mientras siento un dedo entrar en mi ombligo y ser presionado hacia adentro.
<¡Un maldito duende!> me dije enseguida. Sus malditas mañas parecían un común entre ellos, se monto encima de mi saltando y hundiendo a cada vez el dedo en el ombligo, causándome una molestia física difícil de explicar. No podía moverme, no podía devorarlo y aquella tortura me hacía difícil pensar en algo para combatirlo.
No se cuanto paso antes de despertar, pero incluso al escribir esto siento la molestia en mi ombligo de solo recordarlo. ¿Por qué no pude devorarlo? No lo sé, pero la noche siguiente volvió y la siguiente.
A la cuarta noche, ya cansado y muy molesto me liberé de la restricción y agarre al duende justo cuando estaba cerca de mi cabeza burlándose de mi. No podía verlo y la sabana lo cubría mostrándome su forma pequeña, como del tamaño de un bebé pero siendo algo más.
- ¡Agh! ¡suéltame! - gritó antes de que lo devorara a la antigua... llevándolo directo a mi boca y arrancando su cabeza y luego devorara su esencia por completo.
Pasaron dos noches de descanso antes de recibir la siguiente visita. Esa iba a ser una noche muy agitada. Como si se hubiera corrido la voz de que había perdido mi poder llegaron uno tras otro cinco visitantes que hicieron de esa noche una de poco descanso. Pero para su mala suerte la noticia no había sido del todo cierta. Uno tras otro fueron devorados apenas pisaron el cuarto con intención de atacarme. Su energía los delataba, sus ansias por hacer daño le daban una pesadez al ambiente que denotaba su presencia, más que suficiente para ser arrastrados hacia mi interior y ser devorados aunque eso no quita el cansancio que conllevaba.
Ese día fui a trabajar particularmente cansado y con sueño, ¿Pero si son sueños por qué despierto cansado? Las siguientes noches fueron igual de pesadas, una semana pesada llena de visitantes indeseados, arrogantes y confiados que anunciaban su presencia con una caída en la temperatura, una pesadez o alguna pisada en la habitación. Su número fue disminuyendo en la semana hasta que nuevamente pude descansar una noche completa sin interrupciones, sin embargo la noche siguiente a esa llego otro visitante distinto al resto.
El sueño era de esos comunes donde parece todo tener sentido aunque no sea así, un día cualquiera hablando con algunos amigos en una avenida veo a ese sujeto acercarse con seguridad y clara intención de hacer daño. Su mirada era la de alguien realmente oscuro y el ambiente cambio súbitamente con una pesadez poco usual, similar a la del carnero, tras aquellos ojos se ocultaba un demonio. Mis sospechas se confirmaron en los últimos diez metros ya que su velocidad paso de pasos rápidos a una veloz arremetida, en un segundo ya lo tenia a centímetros de mi.
Pude ver su sonrisa desquiciada y llena de cierta emoción cuando estiraba sus manos con unas uñas largas como garras dirigirse a mi pecho. Aquel pequeño segundo parecía transcurrir más lento, la oscuridad que rodeaba a aquella criatura ya no era suya, sino mía, un efecto instintivo al ser agredido y que se dispara sin consentimiento. Al mismo tiempo había acertado un golpe invisible en su pecho con lo que lo había alejado unos metros, lejos de su alcance, pero dentro de mi zona.
Retrocedió rápido fuera de ella y me observo un segundo sin quitar esa sonrisa enferma de su rostro. Sus ojos parecían mas llenos de maldad que antes. Empezó a reír y su cuerpo parecía deformarse y doblarse en lugares donde los huesos no lo hubieran permitido. Se escuchaban múltiples gruñidos junto con el crujir del cuerpo, no hacía falta que hablara para saber que quería hacerme pedazos. Con una mano se arranca la ropa y veo de donde salen esos extraños rugidos, una visión asquerosa y perturbadora. Bocas y ojos empezaban a formarse y ha abrirse en todas partes de su cuerpo sin un orden aparente, en sus brazos, piernas, manos, en su pecho y abdomen y espalda, todo su cuerpo crecía en tamaño mientras aquellas ojos cientos de ojos me miraban con la misma locura y maldad que había en los ojos que antes habían en su cabeza.
Había perdido todo animo por devorar a aquella criatura, pero conforme sus ojos y bocas se abrían un pensamiento cruzo mi cabeza, <demasiados pliegues o doblez para un cuerpo> Imagine que pasaría si ocurriera un pequeño corte cerca de la comisura de los labios de aquellas bocas, o a los costados de los parpados y entonces sucedió, un pequeño destello como si una espada muy filosa y rápida hubiera asestado ese corte en uno de los parpados de un ojo del brazo derecho de aquella criatura, luego otro a la comisura del labio del brazo izquierdo.
Sus ojos cambiaron de inmediato de un amenazante fiero a un terror total. No iba a devorar a aquella criatura, iba a despedazarla. Los siguientes cientos de cortes cayeron como caen las gotas de lluvia que son seguidas de un aguacero, incrementándose exponencialmente desde todas las direcciones y transformando lo que antes era un cuerpo monstruoso en una masa de sangre en el aire que espera a que la gravedad hiciera su trabajo, tan solo si aquellos miles de cortes solo lo permitieran. Lo que quedará de su esencia fue devorado.
Nunca había usado aquella habilidad pero la conozco bastante bien porque la había programado en mi mente hacía mucho tiempo atrás, la denominaba los cortes del destino, porque es prácticamente imposible de esquivar.
Fin. Visitas indeseadas: Una lealtad desmesurada.
Sueños tras sueños me pregunto si mi imaginación me juega en contra a niveles que un día terminare por lamentar. No se si un día dejaré de tener estos sueños, lo que si sé es que no voy a doblegarme ante ellos.
Comentarios
Publicar un comentario