Asesinos despiadados: Un antiguo demonio.
¿Qué inspiro a aquellos que crearon las mitologías? ¿Habrán sido sueños similares a los míos, narrados a conocidos y que luego se esparcieron por las tierras y fueron considerados como hechos reales? Tengo una buena imaginación y soy muy capaz de crear historias coherentes en un mundo ficticio, pero mi subconsciente no es solo capaz de lo mismo sino que también es capaz de agregarle matices que yo a veces preferiría omitir o incluso no haberlas visto o vivido jamás.
En estos sueños he estado como observador, dos sueños que he tenido está misma semana y en los que tiene como centro a mujeres que bien podrían existir en alguna mitología. Se que algunas de ellas están y puedo decir que la leyenda quedo corta ante la pesadilla que sus victimas vivieron.
Asesinos despiadados: Un antiguo demonio.
- Dime ¿quieres poder? - decía una mujer alta, de cabellos dorados y sueltos, ojos verdes y piel blanca. Estaba vestida con un traje blanco suelto abajo, ajustado pero recatado en la parte superior.
- ¡Si! - dijo otra mujer, que estaba frente a ella. Esta era mas baja, de cabellos negros y corto hasta sus hombros, su piel era morena de caderas anchas y llevaba un vestido verde oscuro. Estaba arrodillada ante la otra mujer.
Volé hasta la parte alta del techo de aquel lugar iluminado por un fuego en una bandeja en lo que debía ser un altar. Aquello parecía ser un templo construido en madera, pero la oscuridad del entorno no me dejaba ver mucho detalle. Escuche el graznido de un cuervo y supe que era el cuerpo que habitaba. Seguí observando la escena.
- Entonces toma este poder, sigue mis ordenes y cumple tu venganza. - Dijo la mujer de cabellos dorados - y que todo lo que tu voluntad desee se transforme en piedra. - La mujer se desvaneció, no sin antes dedicarme una mirada y una sonrisa llena de una picardía.
La mujer que estaba arrodillada hasta ese momento se levanto riendo riendo. Primero parecía querer ocultarlo y luego ya lo hacía abiertamente. Una extraña luz azul iluminaba ligeramente su semblante y obviamente no provenía del fuego que estaba a su espalda. Caminaba con pasos decididos hacia la salida y con un gesto de sus manos las puertas se abrieron de par en par, y trazo dirección al pueblo.
Sobrevolé el camino siguiendo sus pasos, posando entre los arboles mientras le veía avanzar en la oscuridad que se veía interrumpida por aquella luz azulada. El amanecer llego al mismo tiempo que ella al pueblo y un grupo de personas que parecían estar esperando o haciendo guardia la vieron llegar. Una luz azul los recorrió y ante la sorpresa dieron unos pasos atrás, antes de quedarse quietos son mover un musculo mientras ella seguía su camino al centro del pueblo.
La curiosidad me invadió y volé hasta uno de aquellos hombres y me posé en su mano. Estaba petrificada, el sujeto estaba viendo sus manos cuando quedo petrificado y en su rostro solo había quedado el desconcierto. Sus ropas también estaban petrificadas y era igual con el resto de los aldeanos que habían visto llegar a la mujer ¿Que acababa de pasar? Emprendí el vuelo y no tarde en dar con aquella mujer.
Había agarrado una antorcha y la agitaba entre sus manos - ¡Salgan ahora! - gritaba - que tengo algo que mostrarles - dijo antes de arrojarla a una de las casas y fue lo ultimo que vi antes de que el destello azul me alcanzara.
- ¡Debe haber alguna forma de detenerle! - escuche decir a alguien, era pleno día y estos hombres, estaban en un campo, ocultos entre algunos arboles.
- Ya ha atacado varios pueblos, ¡han quedado hechos piedras con solo verle! ¿Como vamos a acercarnos a esa cosa?
- La única forma de matarla es que no nos vea llegar.
- ¡Eso es imposible!
- Tenemos este escudo de oro y esta espada, sabemos que no puede petrificar el oro, el escudo es lo bastante grande para tapar a uno para que pueda acercarse.
- ¿Y quien lo va a hacer?
Aquí ocurrió un salto en la historia que no puedo explicar. Tal vez por que así son los sueños o por que no logro recordar más de este. Me vi nuevamente en el cuerpo de un cuervo y vi a aquella mujer caminar entre unos arboles acercándose hasta un lago. <Puedes tener mucho poder pero eso no te quita la sed.> Pensé. La mujer voltio bruscamente hacia los arboles donde me encontraba y empezó a inspeccionarlos.
- ¿Quién anda ahí? - pregunto mientras un destellos azul en sus ojos amenazaba con volver todo piedra.
Aún así observe impresionado como aquel muchacho había logrado llegar hasta su espalda tan rápido y de forma tan silenciosa a pesar de que el piso estaba cubierto de hojas <Están húmedas, tal vez>, el escudo de oro que llevaba para cubrirse debía de ser pesado y aún así llego rápido a estar a solo un metro y medio de distancia y de alguna manera supo que era la distancia correcta. Ella había volteado cuando logró percibirlo pero ya era tarde. El muchacho lanzo un tajo con la espada tan veloz que apenas pude ver la forma de ésta salir de detrás del escudo y con tanta fuerza que el muchacho dio un giro de ciento ochenta grados sobre si quedando de espaldas a la mujer. Sabía que tenía los ojos cerrados, pero no era por que no podía verla, era por miedo de haber fallado el golpe. Pero no fue así, no fallo y la cabeza de la mujer cayó al lado derecho de este un segundo después.
Esté final hubiera quedado de maravilla, pero no termina ahí. Otro salto en el tiempo me llevó a la época actual y vi a la mujer alta de cabellos dorados llevar una cabeza en una de sus manos. Entró en un local nocturno ubicado en un sótano en el que las luces y la música aturdían los sentidos. Esquivó las pocas sillas de la entrada y paso por la pista de baile hasta la tarima. La gente, tanto hombres como mujeres no podían dejar de verla. Con un gesto de su mano libre las paredes antiguas tras el escenario se movieron dejando visible un pasadizo amplió accediendo a unas catacumbas desde las cuales salia un olor a muerte.
La mujer camino hasta el centro y mientras lo hacía el pasadizo tras de si se cerro y del ambiente jovial que había dejado atrás solo quedaba el silencio y un grupo de personas curiosas viendo con incredulidad lo que pasaba. La mujer movió con un gesto de su mano la tapa de un ataúd de piedra situado al centro de la cripta y en esté estaba el cuerpo de una mujer decapitada así que puso la cabeza en su lugar.
- Dime ¿Quieres poder? - dijo al fin aquella mujer una vez más.
- ¡Siii! - se escuchó decir a una voz sin origen, seca y oscura.
- Entonces toma poder y sigue mis ordenes - concluyó la mujer de cabellos dorados mientras ponía una mano sobre el cuello del cadáver y este reacciono a ella.
Los tejidos del cuerpo se regeneraron con una velocidad impresionante pasando de un gris muerto a su color moreno y vivo. Los ojos verdes de la mujer que yacía en su tumba se abrieron y cogió una gran bocanada de aire y se incorporo. Sus ropas también se habían regenerado y lucían de un verde profundo iluminado por aquella extraña luz azul. La mujer de cabellos dorados se había desvanecido, pero eso ya no importaba, ella sabía lo que debía hacer.
Yo estaba dentro de ella, y la vi caminar hasta la entrada de las catacumbas y con un gesto de su mano aquellas paredes se abrieron. La gente estaba ahí observándola como si hubieran estado esperando su salida, como si de una modelo que va por una pasarela se tratase. Ella los observó un momento, un empezó a reír, primero para si misma y luego a carcajadas mientras una luz azul se proyectaba desde ella hacía todos los presentes que al verla cambiaron su semblante a uno lleno de terror, sabían lo que estaban viendo, conocían su leyenda.
Los gritos no se hicieron esperar, la gente empezó a correr para intentar salir de aquel lugar. Tanto hombres como mujeres, todo aquel que había sido tocado por aquella luz irremediablemente se convertía en piedra y no era un efecto inmediato, pasaba lentamente de forma que sabías que estaba pasando, sabías que en unos segundos morirías. Medusa había resucitado y estaba libre nuevamente.
Fin. Asesinos despiadados: Un antiguo demonio.
Se que fue un sueño, pero escuchar los gritos de un grupo de personas que están por morir no es algo que se olvide fácilmente. Pero este es solo uno de los dos sueños que he tenido y si medusa y su maestra de por si ya están consumidas por la oscuridad, no son las únicas ni las peores del grupo. Solo dos noches después de este sueño contemple a otra de estás maestras de la hechicería hacer gala de su crueldad mucho más directamente aunque con el mismo porte de orgullo que la mujer de cabellos dorados.
En estos sueños he estado como observador, dos sueños que he tenido está misma semana y en los que tiene como centro a mujeres que bien podrían existir en alguna mitología. Se que algunas de ellas están y puedo decir que la leyenda quedo corta ante la pesadilla que sus victimas vivieron.
Asesinos despiadados: Un antiguo demonio.
- Dime ¿quieres poder? - decía una mujer alta, de cabellos dorados y sueltos, ojos verdes y piel blanca. Estaba vestida con un traje blanco suelto abajo, ajustado pero recatado en la parte superior.
- ¡Si! - dijo otra mujer, que estaba frente a ella. Esta era mas baja, de cabellos negros y corto hasta sus hombros, su piel era morena de caderas anchas y llevaba un vestido verde oscuro. Estaba arrodillada ante la otra mujer.
Volé hasta la parte alta del techo de aquel lugar iluminado por un fuego en una bandeja en lo que debía ser un altar. Aquello parecía ser un templo construido en madera, pero la oscuridad del entorno no me dejaba ver mucho detalle. Escuche el graznido de un cuervo y supe que era el cuerpo que habitaba. Seguí observando la escena.
- Entonces toma este poder, sigue mis ordenes y cumple tu venganza. - Dijo la mujer de cabellos dorados - y que todo lo que tu voluntad desee se transforme en piedra. - La mujer se desvaneció, no sin antes dedicarme una mirada y una sonrisa llena de una picardía.
La mujer que estaba arrodillada hasta ese momento se levanto riendo riendo. Primero parecía querer ocultarlo y luego ya lo hacía abiertamente. Una extraña luz azul iluminaba ligeramente su semblante y obviamente no provenía del fuego que estaba a su espalda. Caminaba con pasos decididos hacia la salida y con un gesto de sus manos las puertas se abrieron de par en par, y trazo dirección al pueblo.
Sobrevolé el camino siguiendo sus pasos, posando entre los arboles mientras le veía avanzar en la oscuridad que se veía interrumpida por aquella luz azulada. El amanecer llego al mismo tiempo que ella al pueblo y un grupo de personas que parecían estar esperando o haciendo guardia la vieron llegar. Una luz azul los recorrió y ante la sorpresa dieron unos pasos atrás, antes de quedarse quietos son mover un musculo mientras ella seguía su camino al centro del pueblo.
La curiosidad me invadió y volé hasta uno de aquellos hombres y me posé en su mano. Estaba petrificada, el sujeto estaba viendo sus manos cuando quedo petrificado y en su rostro solo había quedado el desconcierto. Sus ropas también estaban petrificadas y era igual con el resto de los aldeanos que habían visto llegar a la mujer ¿Que acababa de pasar? Emprendí el vuelo y no tarde en dar con aquella mujer.
Había agarrado una antorcha y la agitaba entre sus manos - ¡Salgan ahora! - gritaba - que tengo algo que mostrarles - dijo antes de arrojarla a una de las casas y fue lo ultimo que vi antes de que el destello azul me alcanzara.
- ¡Debe haber alguna forma de detenerle! - escuche decir a alguien, era pleno día y estos hombres, estaban en un campo, ocultos entre algunos arboles.
- Ya ha atacado varios pueblos, ¡han quedado hechos piedras con solo verle! ¿Como vamos a acercarnos a esa cosa?
- La única forma de matarla es que no nos vea llegar.
- ¡Eso es imposible!
- Tenemos este escudo de oro y esta espada, sabemos que no puede petrificar el oro, el escudo es lo bastante grande para tapar a uno para que pueda acercarse.
- ¿Y quien lo va a hacer?
Aquí ocurrió un salto en la historia que no puedo explicar. Tal vez por que así son los sueños o por que no logro recordar más de este. Me vi nuevamente en el cuerpo de un cuervo y vi a aquella mujer caminar entre unos arboles acercándose hasta un lago. <Puedes tener mucho poder pero eso no te quita la sed.> Pensé. La mujer voltio bruscamente hacia los arboles donde me encontraba y empezó a inspeccionarlos.
- ¿Quién anda ahí? - pregunto mientras un destellos azul en sus ojos amenazaba con volver todo piedra.
Aún así observe impresionado como aquel muchacho había logrado llegar hasta su espalda tan rápido y de forma tan silenciosa a pesar de que el piso estaba cubierto de hojas <Están húmedas, tal vez>, el escudo de oro que llevaba para cubrirse debía de ser pesado y aún así llego rápido a estar a solo un metro y medio de distancia y de alguna manera supo que era la distancia correcta. Ella había volteado cuando logró percibirlo pero ya era tarde. El muchacho lanzo un tajo con la espada tan veloz que apenas pude ver la forma de ésta salir de detrás del escudo y con tanta fuerza que el muchacho dio un giro de ciento ochenta grados sobre si quedando de espaldas a la mujer. Sabía que tenía los ojos cerrados, pero no era por que no podía verla, era por miedo de haber fallado el golpe. Pero no fue así, no fallo y la cabeza de la mujer cayó al lado derecho de este un segundo después.
Esté final hubiera quedado de maravilla, pero no termina ahí. Otro salto en el tiempo me llevó a la época actual y vi a la mujer alta de cabellos dorados llevar una cabeza en una de sus manos. Entró en un local nocturno ubicado en un sótano en el que las luces y la música aturdían los sentidos. Esquivó las pocas sillas de la entrada y paso por la pista de baile hasta la tarima. La gente, tanto hombres como mujeres no podían dejar de verla. Con un gesto de su mano libre las paredes antiguas tras el escenario se movieron dejando visible un pasadizo amplió accediendo a unas catacumbas desde las cuales salia un olor a muerte.
La mujer camino hasta el centro y mientras lo hacía el pasadizo tras de si se cerro y del ambiente jovial que había dejado atrás solo quedaba el silencio y un grupo de personas curiosas viendo con incredulidad lo que pasaba. La mujer movió con un gesto de su mano la tapa de un ataúd de piedra situado al centro de la cripta y en esté estaba el cuerpo de una mujer decapitada así que puso la cabeza en su lugar.
- Dime ¿Quieres poder? - dijo al fin aquella mujer una vez más.
- ¡Siii! - se escuchó decir a una voz sin origen, seca y oscura.
- Entonces toma poder y sigue mis ordenes - concluyó la mujer de cabellos dorados mientras ponía una mano sobre el cuello del cadáver y este reacciono a ella.
Los tejidos del cuerpo se regeneraron con una velocidad impresionante pasando de un gris muerto a su color moreno y vivo. Los ojos verdes de la mujer que yacía en su tumba se abrieron y cogió una gran bocanada de aire y se incorporo. Sus ropas también se habían regenerado y lucían de un verde profundo iluminado por aquella extraña luz azul. La mujer de cabellos dorados se había desvanecido, pero eso ya no importaba, ella sabía lo que debía hacer.
Yo estaba dentro de ella, y la vi caminar hasta la entrada de las catacumbas y con un gesto de su mano aquellas paredes se abrieron. La gente estaba ahí observándola como si hubieran estado esperando su salida, como si de una modelo que va por una pasarela se tratase. Ella los observó un momento, un empezó a reír, primero para si misma y luego a carcajadas mientras una luz azul se proyectaba desde ella hacía todos los presentes que al verla cambiaron su semblante a uno lleno de terror, sabían lo que estaban viendo, conocían su leyenda.
Los gritos no se hicieron esperar, la gente empezó a correr para intentar salir de aquel lugar. Tanto hombres como mujeres, todo aquel que había sido tocado por aquella luz irremediablemente se convertía en piedra y no era un efecto inmediato, pasaba lentamente de forma que sabías que estaba pasando, sabías que en unos segundos morirías. Medusa había resucitado y estaba libre nuevamente.
Fin. Asesinos despiadados: Un antiguo demonio.
Se que fue un sueño, pero escuchar los gritos de un grupo de personas que están por morir no es algo que se olvide fácilmente. Pero este es solo uno de los dos sueños que he tenido y si medusa y su maestra de por si ya están consumidas por la oscuridad, no son las únicas ni las peores del grupo. Solo dos noches después de este sueño contemple a otra de estás maestras de la hechicería hacer gala de su crueldad mucho más directamente aunque con el mismo porte de orgullo que la mujer de cabellos dorados.
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