La visión de un futuro incierto.
Hay momentos en los que uno viven instantes que sientes que ya han pasado antes, en algún momento. Muchas veces intentamos hacer memoria sin lograr dar con ese instante y tal vez la razón sea que se trato de un sueño premonitorio. Me sorprende la capacidad del cerebro calcular algunas veces con mucha precisión eventos futuros aunque he tenido también sueños que aunque no han sido muy precisos se han vuelto realidad de una forma u otra.
Tomaré esta entrada para hablar de dos sueños que he tenido, uno no tan reciente y otro de hace unas semanas pero que por alguna razón sé que ambos hablan de eventos futuros muy cercanos entre sí. Uno me afecta a mí y el otro es posible que el mundo lo vea ocurrir.
Entre el quince y el diecisiete del mes de marzo del año dos mil treinta cinco, no recuerdo bien el día, ocurre una tragedia en mi familia. Recibo una llamada de mi sobrina, que para entonces tendrá si mal no recuerdo diecinueve años, llena en lágrimas me dice que han asesinado a sus dos hermanos, mis dos sobrinos. Las edades en el sueño correspondían y al verlos sabía que se trataba de ellos a pesar de ser ya unos adolescentes. Niños que solo vi cuando solo tenía un par de años de nacidos y al verlos en las fotos que me mostraron podía ver claramente que eran ellos ya mayores.
No pude indagar que ocurrió, pero tener la fecha del evento y conocer ciertos elementos de sus padres, como lo irresponsable de mi hermano, me hacen concluir en que su muerte probablemente se deba a que tomen el mal camino. Espero que no sea así, así como también espero que solo se trate de un sueño y no llegue a más.
La visión de un futuro incierto.
El segundo sueño es incluso más complejo y es posible tenga mayores consecuencias que el primero, aunque también espero que solo sea un sueño y no pase a más.
Yo, no soy yo y aún así me veo ocupado coordinando con varias personas un evento en un gran salón. La edificación tiene dos pisos y un patio central, es una estructura moderna y bastante amplia. Parece ser una escuela, pero no cualquier escuela sino una a donde solo irían los hijos de personas importantes.
- ¡Parece que estas muy atareado! - escucho decir a un hombre a mis espaldas.
Al girarme veo caminar hacia mi a un hombre delgado en uniforme que me parece ser de policía, el comandante, si es así que se le llama, con un traje oficial de gala.
- Pensé que no podrías venir - le contestes mientras le estiraba la mano para saludarle.
Él corresponde el saludo estrechándome la mano y dándome un pequeño abrazo. <No es solo amigo, nos conocemos desde la infancia> siento decirme a mi mismo aunque no entendía le porque de la aclaratoria.
- Parece que ganaste muchos más emblemas desde que deje la academia - le digo señalando su atuendo.
- Un traje de gala para una ocasión especial. - Me responde.
- Tampoco es para exagerar. Le respondo - ¿Quieres verlo?
- ¡Claro! ¿Dónde está el pequeño genio?
- Abajo, sígueme.
Caminan a través del patio hasta llegar a unas escaleras mientras hablábamos de algunos temas de política y seguridad <Intrigante, ¿por qué habría de interesarme eso?> pasa por mis pensamientos durante aquella conversación. Algo no estaba bien, lo sentía pero no estaba seguro de que era <Yo no soy yo pero soy yo>.
- ¡Ahí estas! - dice mi acompañante al llegar a un amplio pasillo semi iluminado una ventanas opacas.
Al final de este había un escritorio con algunos libros de una novela escrita por el niño que estaba detrás de aquel escritorio. No debía tener mas de doce años.
- ¿Qué haces aquí abajo? - le pregunto al niño.
- Hermano, intento pensar en la secuela del libro.
- Pensé que ya lo habías terminado - le respondo mientras observo al comandante tomar un libro y revisar la contra portada.
- Ha gustado mucho y estoy seguro que puedo darle continuidad.
- Hay algunos libros que no necesitan segundas partes - dice el joven comandante - pero si este libro es tan bueno como su contraportada estoy seguro que será algo digno de leer ¿Puedo llevarme uno? Tal vez pueda inspirarme con el.
- ¡Claro! - Responde mi hermano (el niño).
- Bueno te dejo con tus pensamientos hermanito. Hablamos al rato. - Le hago señas al comandante para que me siga.
- Nos vemos pues señor, estoy seguro que será un excelente escritor - se despide el comandante mientras caminaba conmigo hacia unas escaleras. Ya estando algos retirados del lugar añade. - Es un libro bastante sanguinario para un niño de su edad, sobre todo por como muere el protagonista.
- ¿Ya lo habías leído? - dije sorprendido.
- Así es y ciertamente me ha inspirado.
- ¿Inspirado? Acabas de decir que es un libro sanguinario. - <Ese libro es solo otra de mis pesadillas, este sueño, hay algo mal en él>.
Mi mente me alertaba de algo, pero yo no sabía que era y la sensación se hacia cada vez más grande, más desagradable. Fui arrebatado de aquellos pensamientos de manera repentina.
- ¡Príncipe! ¡Príncipe, ya es hora! - Escucho decir a un hombre que se dirigía con prontitud hacía mi cruzando el patio central - Ya va a empezar el evento, debe presidirlo.
<¿Príncipe? ¿En el cuerpo de quien estoy?>
- Por supuesto, voy enseguida. - respondí/respondió - Amigo mío, continuaremos con la conversación más tarde, ha sido todo un agrado verte.
- Para mi igual - me dice el comandante - Ve y apresúrate, no vayas a llegar tarde a tu destino. - Me dice sonriendo.
- ¡Nunca! - Respondo mientras con un gesto le pido al hombre que me había buscado que me mostrara el camino.
Mientras caminamos, veo que hay unas gradas o palcos en el primer piso, por encima de la planta baja y alrededor del patio central. Y el pasillo que recorríamos estaba cubierto por cortinas que ocultaban nuestro paso y que también ocultarían el paso de los artistas que se presentarían pronto. Subimos unas escaleras hasta el piso superior donde había un palco bastante amplió que servia de tarima y por donde "mi padre" el rey estaba haciendo una presentación o dando un discurso en el que se notaba estaba bastante animado.
- Así que dejo que mi hijo haga la introducción correspondiente al evento que ha preparado para ustedes - atino a escuchar cuando llego a estar a unos seis metros tras de él.
Sonrió y doy unos pasos entusiastas y acelerados hacia la tarima y saludo al publico que se están detrás de las cámaras y con un discurso corto doy inicio al evento.
- Me alegro que estén aquí compartiendo con nosotros este momento ¡disfruten del evento que hemos preparado para ustedes! - Me retiro del palco no sin antes saludar a "mi padre" a la distancia quien me hace un gesto de aprobación. <¿Él es el rey?, no conozco a ese hombre.> vuelve a surgir mi pensamiento y es que él rey era un hombre de un metro setenta aproximadamente, con algo de sobrepeso, de cabellos negros y parecía un hombre corriente, no un rey.
Mi hermana, una joven de tal vez quince años, me hace un gesto con los brazos para saludarme mientras sonríe, esta sentada tras la tarima junto a mi pequeño hermano, así que camino para acercarme a ellos cuando ya casi al llegar un guardia de seguridad me detiene.
- Señor, creo que lo están llamando allá - me dice mientras me señala a unos hombres vestidos como policías se acercan a mi.
Volteo a mirarlos y un brillo repentino llama mi atención, mi brazo se ha movido por puro instinto y logro atrapar el brazo del guardia a centímetros de clavarme un puñal en el estomago. Mientras con todas mis fuerzas intento mantener el cuchillo lejos de mi grito a los guardias - ¡Apúrense! - Estos corren hacía mi y uno de ellos agarra el brazo del atacante justo cuando ya las fuerzas se me acababan.
Aunque todo paso muy rápido, es increíble lo lento que se mueve el tiempo cuando se te escapa la vida. Apenas pude ver el segundo destello cuando uno de los guardias saco otro puñal y me lo asesto en el estomago, el guardia que parecía estar impidiendo que el primer atacante completará su asalto solo tomo el brazo para imprimirle más fuerza a la estocada, los otros cuatro guardias que se acercaron tenían sus propias dagas plateadas que insertaron en mi cuerpo con frialdad. Me sentí caer al piso acompañado de un dolor punzante y lacerante en mi abdomen, una puñalada tras otra.
El dolor era demasiado fuerte para soportarlo, así que en un intento desesperado por escapar muevo mi espíritu al cuerpo de la hermana del príncipe justo en el momento del que salía de su garganta un grito desesperado al ver lo que pasaba frente a sus ojos. Sus ojos estaban inundados en lágrimas y llevaba sus manos a la boca mientras caía de rodillas. El dolor era atenazante y el dolor físico no desaparecía, aun podía sentir las puñaladas entrar al cuerpo del príncipe así que intente moverme al cuerpo del hermano pero no hubo diferencia, el dolor se sentía igual así que salte rápido al cuerpo del padre que también estaba viendo lo que ocurría y estaba apenas sosteniéndose en pie.
Debía retroceder aún más, aquel dolor era demasiado fuerte, tanto físicamente como emocionalmente. De alguna manera al pasar por ellos sentía el dolor de sus corazones y aun sentía como me apuñalaban. No había un lugar al que escapar, debía despertar, así que lo hice. Retrocedí hasta despertar.
Fin. La visión de un futuro incierto.
Desperté con la sensación de algo atravesarme el abdomen, pero el dolor desapareció al segundo de despertar al igual que las emociones de aquellos por los que había pasado. Eso no evito que palpara mi abdomen para confirmar que realmente estaba bien mientras lanzaba una maldición en voz baja y me preguntaba si era ese el destino del que hablaba el gran amigo del príncipe.
Tomaré esta entrada para hablar de dos sueños que he tenido, uno no tan reciente y otro de hace unas semanas pero que por alguna razón sé que ambos hablan de eventos futuros muy cercanos entre sí. Uno me afecta a mí y el otro es posible que el mundo lo vea ocurrir.
Entre el quince y el diecisiete del mes de marzo del año dos mil treinta cinco, no recuerdo bien el día, ocurre una tragedia en mi familia. Recibo una llamada de mi sobrina, que para entonces tendrá si mal no recuerdo diecinueve años, llena en lágrimas me dice que han asesinado a sus dos hermanos, mis dos sobrinos. Las edades en el sueño correspondían y al verlos sabía que se trataba de ellos a pesar de ser ya unos adolescentes. Niños que solo vi cuando solo tenía un par de años de nacidos y al verlos en las fotos que me mostraron podía ver claramente que eran ellos ya mayores.
No pude indagar que ocurrió, pero tener la fecha del evento y conocer ciertos elementos de sus padres, como lo irresponsable de mi hermano, me hacen concluir en que su muerte probablemente se deba a que tomen el mal camino. Espero que no sea así, así como también espero que solo se trate de un sueño y no llegue a más.
La visión de un futuro incierto.
El segundo sueño es incluso más complejo y es posible tenga mayores consecuencias que el primero, aunque también espero que solo sea un sueño y no pase a más.
Yo, no soy yo y aún así me veo ocupado coordinando con varias personas un evento en un gran salón. La edificación tiene dos pisos y un patio central, es una estructura moderna y bastante amplia. Parece ser una escuela, pero no cualquier escuela sino una a donde solo irían los hijos de personas importantes.
- ¡Parece que estas muy atareado! - escucho decir a un hombre a mis espaldas.
Al girarme veo caminar hacia mi a un hombre delgado en uniforme que me parece ser de policía, el comandante, si es así que se le llama, con un traje oficial de gala.
- Pensé que no podrías venir - le contestes mientras le estiraba la mano para saludarle.
Él corresponde el saludo estrechándome la mano y dándome un pequeño abrazo. <No es solo amigo, nos conocemos desde la infancia> siento decirme a mi mismo aunque no entendía le porque de la aclaratoria.
- Parece que ganaste muchos más emblemas desde que deje la academia - le digo señalando su atuendo.
- Un traje de gala para una ocasión especial. - Me responde.
- Tampoco es para exagerar. Le respondo - ¿Quieres verlo?
- ¡Claro! ¿Dónde está el pequeño genio?
- Abajo, sígueme.
Caminan a través del patio hasta llegar a unas escaleras mientras hablábamos de algunos temas de política y seguridad <Intrigante, ¿por qué habría de interesarme eso?> pasa por mis pensamientos durante aquella conversación. Algo no estaba bien, lo sentía pero no estaba seguro de que era <Yo no soy yo pero soy yo>.
- ¡Ahí estas! - dice mi acompañante al llegar a un amplio pasillo semi iluminado una ventanas opacas.
Al final de este había un escritorio con algunos libros de una novela escrita por el niño que estaba detrás de aquel escritorio. No debía tener mas de doce años.
- ¿Qué haces aquí abajo? - le pregunto al niño.
- Hermano, intento pensar en la secuela del libro.
- Pensé que ya lo habías terminado - le respondo mientras observo al comandante tomar un libro y revisar la contra portada.
- Ha gustado mucho y estoy seguro que puedo darle continuidad.
- Hay algunos libros que no necesitan segundas partes - dice el joven comandante - pero si este libro es tan bueno como su contraportada estoy seguro que será algo digno de leer ¿Puedo llevarme uno? Tal vez pueda inspirarme con el.
- ¡Claro! - Responde mi hermano (el niño).
- Bueno te dejo con tus pensamientos hermanito. Hablamos al rato. - Le hago señas al comandante para que me siga.
- Nos vemos pues señor, estoy seguro que será un excelente escritor - se despide el comandante mientras caminaba conmigo hacia unas escaleras. Ya estando algos retirados del lugar añade. - Es un libro bastante sanguinario para un niño de su edad, sobre todo por como muere el protagonista.
- ¿Ya lo habías leído? - dije sorprendido.
- Así es y ciertamente me ha inspirado.
- ¿Inspirado? Acabas de decir que es un libro sanguinario. - <Ese libro es solo otra de mis pesadillas, este sueño, hay algo mal en él>.
Mi mente me alertaba de algo, pero yo no sabía que era y la sensación se hacia cada vez más grande, más desagradable. Fui arrebatado de aquellos pensamientos de manera repentina.
- ¡Príncipe! ¡Príncipe, ya es hora! - Escucho decir a un hombre que se dirigía con prontitud hacía mi cruzando el patio central - Ya va a empezar el evento, debe presidirlo.
<¿Príncipe? ¿En el cuerpo de quien estoy?>
- Por supuesto, voy enseguida. - respondí/respondió - Amigo mío, continuaremos con la conversación más tarde, ha sido todo un agrado verte.
- Para mi igual - me dice el comandante - Ve y apresúrate, no vayas a llegar tarde a tu destino. - Me dice sonriendo.
- ¡Nunca! - Respondo mientras con un gesto le pido al hombre que me había buscado que me mostrara el camino.
Mientras caminamos, veo que hay unas gradas o palcos en el primer piso, por encima de la planta baja y alrededor del patio central. Y el pasillo que recorríamos estaba cubierto por cortinas que ocultaban nuestro paso y que también ocultarían el paso de los artistas que se presentarían pronto. Subimos unas escaleras hasta el piso superior donde había un palco bastante amplió que servia de tarima y por donde "mi padre" el rey estaba haciendo una presentación o dando un discurso en el que se notaba estaba bastante animado.
- Así que dejo que mi hijo haga la introducción correspondiente al evento que ha preparado para ustedes - atino a escuchar cuando llego a estar a unos seis metros tras de él.
Sonrió y doy unos pasos entusiastas y acelerados hacia la tarima y saludo al publico que se están detrás de las cámaras y con un discurso corto doy inicio al evento.
- Me alegro que estén aquí compartiendo con nosotros este momento ¡disfruten del evento que hemos preparado para ustedes! - Me retiro del palco no sin antes saludar a "mi padre" a la distancia quien me hace un gesto de aprobación. <¿Él es el rey?, no conozco a ese hombre.> vuelve a surgir mi pensamiento y es que él rey era un hombre de un metro setenta aproximadamente, con algo de sobrepeso, de cabellos negros y parecía un hombre corriente, no un rey.
Mi hermana, una joven de tal vez quince años, me hace un gesto con los brazos para saludarme mientras sonríe, esta sentada tras la tarima junto a mi pequeño hermano, así que camino para acercarme a ellos cuando ya casi al llegar un guardia de seguridad me detiene.
- Señor, creo que lo están llamando allá - me dice mientras me señala a unos hombres vestidos como policías se acercan a mi.
Volteo a mirarlos y un brillo repentino llama mi atención, mi brazo se ha movido por puro instinto y logro atrapar el brazo del guardia a centímetros de clavarme un puñal en el estomago. Mientras con todas mis fuerzas intento mantener el cuchillo lejos de mi grito a los guardias - ¡Apúrense! - Estos corren hacía mi y uno de ellos agarra el brazo del atacante justo cuando ya las fuerzas se me acababan.
Aunque todo paso muy rápido, es increíble lo lento que se mueve el tiempo cuando se te escapa la vida. Apenas pude ver el segundo destello cuando uno de los guardias saco otro puñal y me lo asesto en el estomago, el guardia que parecía estar impidiendo que el primer atacante completará su asalto solo tomo el brazo para imprimirle más fuerza a la estocada, los otros cuatro guardias que se acercaron tenían sus propias dagas plateadas que insertaron en mi cuerpo con frialdad. Me sentí caer al piso acompañado de un dolor punzante y lacerante en mi abdomen, una puñalada tras otra.
El dolor era demasiado fuerte para soportarlo, así que en un intento desesperado por escapar muevo mi espíritu al cuerpo de la hermana del príncipe justo en el momento del que salía de su garganta un grito desesperado al ver lo que pasaba frente a sus ojos. Sus ojos estaban inundados en lágrimas y llevaba sus manos a la boca mientras caía de rodillas. El dolor era atenazante y el dolor físico no desaparecía, aun podía sentir las puñaladas entrar al cuerpo del príncipe así que intente moverme al cuerpo del hermano pero no hubo diferencia, el dolor se sentía igual así que salte rápido al cuerpo del padre que también estaba viendo lo que ocurría y estaba apenas sosteniéndose en pie.
Debía retroceder aún más, aquel dolor era demasiado fuerte, tanto físicamente como emocionalmente. De alguna manera al pasar por ellos sentía el dolor de sus corazones y aun sentía como me apuñalaban. No había un lugar al que escapar, debía despertar, así que lo hice. Retrocedí hasta despertar.
Fin. La visión de un futuro incierto.
Desperté con la sensación de algo atravesarme el abdomen, pero el dolor desapareció al segundo de despertar al igual que las emociones de aquellos por los que había pasado. Eso no evito que palpara mi abdomen para confirmar que realmente estaba bien mientras lanzaba una maldición en voz baja y me preguntaba si era ese el destino del que hablaba el gran amigo del príncipe.
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