Un precario equilibrio.

Mis sueños son bastante raros para confundir a cualquiera y este entraba con creces en esa lista. Nada resulto ser lo que parecía desde el mismo principio y conforme avanzaba el sueño era cada vez mas claro que bando era mas poderoso y peligroso. Muchas veces juzgamos mal sobre todo cuando sentimos un desinterés tan grande por las cosas que nos rodean.

Un precario equilibrio.

Pero aun así, aunque nosotros como humanos estemos desapegados a esas cosas, a la misma naturaleza, ella hace todo por sobrevivir.

- ¡Vamos! - escuche decir a alguien en una rama de un árbol gigantesco en medio de un bosque - debemos detenerles antes de que destruyan todo.

Sin saber como, sabía a que se refería. El bosque estaba siendo atacado por el lado norte y vario de nuestros hermanos había caído en la pelea contra un hada que protegía a los sanguinarios humanos.
<Pero yo> me vi las manos absorto en mis pensamientos, no eran humanas. Ya había sentido que mi cuerpo no lo era, pero aquella visión me lo aclaró.

-  ¡Mueve ya! - me espetó un criatura gris, parecía un escarabajo combinado con otro insecto y muy similar a una forma humana. Pero su cabeza no era humana en lo absoluto, claro que no, parecía una mascara con ojos de zafiro rojo. Se giro hacia el norte y volaba mientras saltaba al mismo tiempo entre las ramas para impulsarse, lo imite.

Pensaba que eramos pequeños hasta que los vi. Ahí estaban los humanos, reunidos con sus armas disparando contra otros guardianes del bosque. Sonreí al ver que sus esfuerzos eran inútiles, las balas rebotaban como piquetes de zancudos en nuestros cuerpos duros. Salte de la rama del árbol y al tocar el suelo me prepara para embestirlos y sentí que algo paso a mi lado como un borrón y se estrello contra el tronco del árbol. Cuando volteó a mirar, estaba un guardián atravesado por una lanza azul en el pecho y este desaparecía como un millar de hojas secas.

Sobre una pared estaba ella, un hada, como le decían los guardianes del bosque. Bella, alta y con una mirada extremadamente fría en los ojos. <Eso no es un hada, es una bruja> pensé.

Los humanos estaban descargando una ráfaga de balas sobre mi, algo que me pareció molesto. Di una pisada con tal fuerza que la tierra se agito y los humanos se tambalearon, el hada, flotando se arrojo sobre mi casi al instante y ya tenía en sus manos la lanza azul. Vestía ligera pero con elegancia y se movía como el rayo. Apenas me dio tiempo de reaccionar, pero me agache y escuche el zumbido de la lanza que buscaba decapitarme, volé en dirección contraria al de la hada, de espaldas para no quitarle la vista justo cuando esta arrojaba otro golpe lateral.

Las cosas las sabía de antemano, las hadas peleaban solas y eran extremadamente poderosas, capaces de matar a muchos de los guardianes sin dificulta y ayudaban a los humanos, criaturas que habían destruido casi todo a su paso. El plan trazado era ir al lugar a prestar apoyo para retirar a los nuestros, al menos ese era el plan de los guardianes y del dueño de aquel cuerpo, yo no dejaría escapar a aquella bruja.

Volé hacia el cielo y la bruja me siguió, sonreí. Aquello dejaría el lugar libre para que los guardianes se reagruparan e incluso eliminaran a aquellos molestos humanos. Así era como fluían los pensamientos en aquella cabeza. Me detuvo de golpe y caí en picada arrojando mi lanza a la cabeza del hada, esta pareció sorprenderse pues, tal vez pensaba que estaba escapando. Esquivo la lanza inclinándose hacía atrás un poco y antes de que se diera cuenta yo había impactado contra su abdomen con una fuerza brutal. Salió disparada hacía la tierra y el golpe la hizo crujir.

Me pared en la terraza de un edificio bajo y espere a que se despejara el polvo para verla, era una bruja, no estaba de más tomar ciertas precauciones. Y ahí estaba, con una mirada llena de furia, pero parecía ilesa, pero estaba tocando tierra. De súbito abrió mucho los ojos al darse cuenta de que unas raíces salían de la tierra para apresarle, rápidas pero precisas la inmovilizaron.

- Eso ha estado muy bien novato. Tu hermano se sentirá orgulloso de ti. - dijo el mismo guardián que me había llevado hasta ese lugar - vayámonos de aquí y llevémonos a esta hada.

El hada perdía su poder al estar en contacto con la naturaleza, la tierra y los arboles. Así que al haber tocado tierra ya había perdido la pelea. La llevamos con nosotros al bosque, a una celda hecha con madera vieja, espaciosa y ahí la encerramos. A pesar de la proeza fui llamado con mi superior, un guardián que parecía ser mayor.

- ¡Lo qué has hecho ha sido imprudente! - me dice - esa hada pudo haberte matado.
- Teníamos que detenerla - dije en mi defensa - deberíamos aprovechar que el hada de este sector ha sido derrotada y acabar con las ciudades cercanas, tardaran un rato antes de enviar a otra.
- No entiendes - dijo el guardián - tu hermano no esta y nosotros no tenemos la fuerza para parar a un hada.
- Yo si la tengo - le reproche - ya detuve a una.
- ¡Eso fue pura suerte! - dice con una voz ronca - ahora debemos prepararnos para la defensa de este lugar.

Se dio la vuelta y me hizo un gesto para que me fuera. Salí algo molesto, con el pensamiento de un crió que quiere ganarse un lugar. Así que salí del bosque hasta la ciudad. Sin la hada, los humanos no tenían defensa posible, no había nada que me detuviera. La destrucción se esparció por toda la ciudad llenando el cielo de un humo y tornándolo gris con un horizonte rojo.

Entonces llego ella, otra hada, <otra bruja>. Dio la impresión de que llevará un rato observando con sus ojos fríos, rojos. Vestía idéntica a la otra hada solo que donde la otra llevaba azul esta llevaba el rojo hasta su cabello. Apenas la vi se arrojo sobre mi y me arrojo un golpe que pare con la mano abierta. Al menos eso creía pero el impacto me lanzo disparado contra la tierra, apenas logre parar entre varios giros que amortiguaron la caída. Fui a hacerle frente pero ya la tenía prácticamente encima <es muy rápida> pensé mientras usaba todas mis fuerzas para retirarme.

Mientras escapaba el hada arrojaba lanzas de fuego que mas de una vez estuvieron a punto de atravesarme, <pudo haberme alcanzado hace mucho> si no quería matarme entonces solo podía significar una cosa, me estaba usando para llegar a nuestra fortaleza. Ignore ese hecho y seguí el camino, al llegar volé hasta donde estaban las prisiones, disimuladas como meros árboles y entre en una. El hada entro detrás de mi y cerré la puerta dejando a ella adentro.

- Te tengo - dije sonriendo mientras me alejaba de la celda.
-  ¡Pero que has hecho! - me volvió a gritar el guardián que me miraba desde una especie de balcón hecho entre las ramas de aquellos enormes árboles.
- Atrapar a otra hada. - dije sin inmutarme - y esta es mas poderosa que la anterior.
- ¡Eso ya lo sé idiota! ¡Esas celdas ya tenían problemas para mantener encerrada a una y has traído a una aún más fuerte!

Sentí como la presión en el aire se iba incrementado poco a poco, sabía que significaba, la bruja estaba presionando al árbol para hacerlo reventar, saturandolo con su poder. Entonces una presión mucho mas fuerte se sintió en el aire y las hadas dejaron de presionar como en respuesta a aquel poder. Pasaron unos segundos y algo gigantesco paso sobrevolando a gran velocidad por encima del bosque hacía la ciudad y sentí una punzada de reconocimiento. Salte a volar en aquella dirección y subí a lo alto de uno de los arboles y entonces volvió a sobrevolar sacudiéndolos y lo vi.

Se paro en la terraza de un edificio y este crujió bajo su peso.
- ¡Hermano! - dije gritando con cierta emoción -  te has tardado.
- ¡Pero ya estoy listo! - bramo con emoción y subiendo los brazos como para demostrar su fuerza, la presión del aire se incremento y la ciudad parecía cubierta por el agua. Su cara tenía un solo ojo, como si fuera un cíclope, pero era un ojo rojo como el zafiro, no se le veía una boca y sus alas también parecían las de un escarabajo. Sus manos tenían tres dedos en sus cuatro brazos.

No sabría describirlo muy bien, pero era imponente. La ciudad se desplomo ante la presión que estaba liberando aquella criatura. Entonces salta y emprende el vuelo pasando como una tormenta sobre mi mientras grita mientras ríe ¡Estoy libre!

Fin Un precario equilibrio.

Si, lo sé. Mis sueños son raros.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Abandona toda esperanza, estés donde estés

Una lugar peculiar.

El universo dentro de mi.