Asesinos despiadados: Una sonrisa engañosa.
Ha pasado algún tiempo desde la ultima entrada. A veces siento que el tiempo no me alcanza para nada, pero aunque a veces me tarde seguiré escribiendo por que me gusta hacerlo. Pero la verdadera razón por la que he tardado es por que me ha costado mucho recordar los sueños al despertar. Han sido unas semanas de sueño bastante agradables, debo decir, y no me quejo. Claro que hubieron sueños un tanto fuera de lo normal, no les recuerdo en detalle pero de lo que recuerdo se que ambos fueron bastantes desagradables.
En el primero me conseguí con un espejo dentro de una pasaje, una especie de laberinto tal vez, estaba algo oscuro cuando vi mi reflejo, solo que este reflejo en un momento en el que yo hacia gestos, dejo de imitarme. El escalofrió, la presión que sentí en el aire y la sonrisa que mi reflejo me dedico son cosas que me hubiera gustado que se perdieran con el resto del sueño.
El segundo era un sueño normal, de esos saltos inesperados hasta por fin encontrarme en la habitación de mi apartamento con mi novia y de pronto, siento algo extraño y volteo a ver el techo para encontrarme con una especie de abertura espacio temporal donde se veía una pradera con dos jinetes cabalgando, clavando su mirada en mi. Uno se arroja a la carga y cuando siento que esta por atravesar el portal desintegro su esencia en algo que parecía una nube gris y le absorbo. Una punzada de dolor me atraviesa en el costado mientras lo hago, cada vez mas fuerte, como aquella vez que unos duendes me travesaron con un pedazo de cristal. No deje que eso me amedrentara y termine el trabajo. El otro observaba atentamente todo lo que pasaba y luego se retiro cuando intente estirar mi esencia hacia él.
Sueños con bastante nivel paranormal, pero el que hoy nos mantiene aquí no tiene nada de eso. De hecho creo que por eso puede ser todavía mas escalofriante. Ya que de anormal no tenia nada, pero en el la crueldad no faltaba.
Asesinos despiadados: Una sonrisa engañosa.
Yo no era yo, mi era el de una persona con una edad similar a la mía pero él (yo) tenía un hijo en edad adolescente, felizmente casado con una mujer de estatura de un metro setenta, delgada, pelo negro, corto hasta el hombro, liso y de ojos algo achinados pero no era asiática. Es un fin de semana y nuestro hijo se prepara para ir a un recorrido escolar, el bus que los recoge pasara por la casa.
Ahora yo soy el muchacho, ya han recorrido parte del trayecto y se detienen en una pequeña comunidad a comprar bebidas y otras cosas en una tienda de dos pisos. Las calles están solas tal vez por ser fin de semana. Los niños entran en el local y suben al piso de arriba a sentarse en las mesas mientras otros van al fondo a comprar. Pocos notan que las mesas justo al entrar al piso están un poco desorganizadas.
- ¡Un segundo! - les dice el encargado de la tienda al salir de la parte de atrás de lo que debe ser la cocina. Pasa por el lado de los estudiantes y baja hasta la entrada donde hay un pequeño espacio y al lado de las escaleras lo que es el deposito. Se asoma a la calle y ve al conductor del bus.
- ¿Va a entrar? Debo mantener esta puerta cerrada. - Le dice amablemente.
Sorprendido el conductor entra al establecimiento y sube las escaleras mientras el encargado cierra la puerta con una sonrisa mucho mas amplia.
Al subir el conductor nota que dos de las estudiantes que están cerca de la cocina están pálidas y ven hacia él con cara de terror.
- ¿Qué pas..? - oye un golpe seco tras él.
El encargado le ha golpeado con lo que parece ser un martillo con una fuerza brutal en la cabeza y el conductor cae en seco. Un segundo después el encargado a agarrado a uno de los chicos por el cuello y le ha puesto un cuchillo frente al ojo.
- Si alguien grita o no hace lo que les digo van a terminar en trocitos. - Irónicamente hablaba con una sonrisa amigable y una calma que helaba los huesos. Tal vez eso era lo que tenía a todos paralizados y sin aliento. Pues no hubo un solo sonido excepto el del conductor al caer. Mientras que atrás, donde estaba la cocina, había varios cuerpos tirados y un charco de sangre salía de la oscuridad.
El sujeto hizo que los estudiantes movieran con el resto el cuerpo y luego los ato a ellos.
- Nos van a buscar - dice uno de los estudiantes.
- ¡Oh! y los van a encontrar, pero va a pasar un tiempo antes que eso pase y en ese tiempo muchos de ustedes no estarán tan completos. - dice el asesino señalando los cadáveres mientras sonríe.
- Hagamos un juego, yo les haré una pregunta y si responden mal entonces los desolló vivos. ¿Qué les parece? - Los estudiantes empezaron a llorar ante aquel panorama y al verse encerrados con aquel desquiciado.
- ¿Qué pasa si respondemos bien? - Pregunta uno de ellos.
- Entonces sobreviven para otra ronda, por supuesto. Eso aumenta sus posibilidades de que los consigan vivos ¿no creen? - nuevamente aquella sonrisa que no iba en acuerdo con aquellas acciones y el temor se adueñaba cada vez mas de los estudiantes.
No recuerdo haber visto un baño junto al almacén de la planta baja, pero parece que había uno, uno donde se encontraba la profesora de aquellos jóvenes la cual no había llegado a escuchar lo que arriba ocurría. Se escucha cuando cierra la puerta y sacude la entrada principal del local.
- Hay por dios, esta cerrado. - se le oye decir.
El asesino había girado la cabeza para ver hacia las escaleras al escuchar a la profesora luego dirigiéndose a los estudiantes les dice - ¿Empezamos? - su sonrisa se torna mas siniestra cada vez mientras con el cuchillo les dice a los estudiantes que se queden callados.
- Oh señora, ¿Y por qué cree que esta cerrada la puerta? - grita mientras sale a su encuentro.
- ¡Hay! No puede ser, estaba cerrando el local. Perdóneme. - Dice mientras sube las escaleras
- Incorrecto. - Susurra el asesino.
Lo próximo que alcance a ver fue una piel en carne viva, unos gritos ahogados y unos estudiantes llorosos y aterrados.
Estaba en casa, con mi esposa (nuevamente era el padre de uno de los estudiantes), tomaba un café mientras leía el periódico y salto de la mesa derramando la tasa en el piso y rompiéndola. Me llevo las manos en la cabeza sin entender que es lo que esta pasando. ¿Me quede dormido? ¿Es aquello real?
- ¿Qué pasa? - dice la esposa al entrar en la sala.
- Es "Jack" (por darle un nombre, pocas veces los recuerdo), está en peligro.
- ¿Te escribió? - Dice ella sobresaltándose y agarrando el teléfono de su esposo.
- No, no es eso.
- ¿Qué es? - dice ella en tono de suplica.
- No se explicarlo, estaba ahí hace un segundo y ahora.
- ¡Me estas asustando!
- Hay que llamar a la policía.
- ¿Para decirles que? - dice ella exasperada.
Me doy cuenta que tiene esa pregunta aplica de muchas formas, como iba a explicarles lo que acababa de ver. No había forma. Salgo corriendo de la casa después de tomar algunos objetos de una habitación que tenia algunas reliquias al parecer, cosas antiguas. Subo al vehículo y para mi sorpresa la esposa se monta también en el auto. No me reprocha nada y yo no lo haré con ella.
Me dirijo en el auto por la vía que tomo el bus hasta que llego a verlo. No hay nadie adentro.
- ¿Por qué esta el bus aquí? - pregunta la mujer.
- Están dentro de aquel local - le digo.
- Parece cerrado.
- Si, pero están adentro atrapados.
- Vamos a ver. - me dice saliendo del auto.
- ¡Espera! No podemos solo acercarnos y preguntar. Necesitamos una razón o quedaremos atrapados con ellos.
La mujer me observa y luego mira a su alrededor.
- Tengo una idea - me dice.
No se como lo hizo, pero el conducto de un camión de refrescos se presto para ayudarnos ya que casualmente iba a ese establecimiento a entregar unas cajas de refresco y la dueña no le atendía y eso era extraño. El sujeto estaba acompañado por dos hombres mas que le ayudaban a descargar, así que en numero superábamos al asesino. Pero igual no podía solo entrar y decir que había tenido una visión y acusar a un sujeto de asesino.
Tocaron el timbre en la puerta y sale el sujeto sonriente y bastante limpio. No logro verle bien tras la malla de metal.
- Venimos a entregar el pedido que solicitaron. 20 cajas de refresco.
- Oh, las estaba esperando. - Dice el encargado mientras abre la puerta.
- ¿Problemas con la apertura del día de hoy? - pregunta el conductor del camión.
- Si, la encargada se enfermo y me pidió que los recibiera.
- ¡Oh! ya veo.
Comienza la descarga del camión y yo intento no parecer sospechoso mientras tengo un nudo en la garganta. Un sonido se escucha arriba a lo que el encargado reacciona alarmado.
- Perdónenme un momento. - Dice mientras sube.
Cuando siento que no esta lo suficientemente cerca le digo a "mi esposa" en voz baja. - ¡Es él!
- ¿Quién?
- Es quien los tiene encerrados aquí.
- ¿Y por qué no lo detenemos? - dice acelerada.
- ¡Por que es un asesino! no sabemos de lo que es capaz.
Se escucha que el asesino esta por bajar a lo que el chófer del camión le dice.
- No caben todas las cajas aquí ¿quiere que dejemos el resto arriba?
- No, déjelas ahí, ya me encargo yo de subirlas.
- Pero no cabrán en este espacio.
- Bueno, ya le digo a algunos de mis ayudantes que las suban. vaya poniéndolas ahí.
Al poco tiempo, dos estudiantes vestidos con mantas de trabajo bajan las escaleras con caras serías y llenas e intentando ocultar el terror. El que iba adelante era "Jack" quien abre mucho los ojos pero que aún así mantiene la calma, agarra una de las cajas y sube. Cuando pasa al lado del asesino este se nos queda viendo unos segundos hasta que el chófer y sus dos hombres entran con las ultimas cajas.
- Esto es todo. - Dice el chófer.
- Perfecto, ¿Quieren subir y tomarse algo? - Les ofrece el asesino.
La rápida respuesta del chófer no dio tiempo a reacción.
- Claro, ¿por qué no? - dice subiendo ya las escaleras mientras la sonrisa del asesino se vuelve amplia y agradable y se acerca a cerrar la puerta.
- Nosotros subimos en un momento al terminar de revisar la factura. - Le digo al asesino.
- Claro, no hay problema.
El asesino sube primero con el chófer y los dos ayudantes.
- ¿Qué hacemos? - Me dice la mujer.
- Subir, parecer normal y al salir llamar a la policía. - respiramos hondo y subimos las escaleras.
Al llegar arriba nos ofrece algo de tomar lo cual rechazamos de inmediato con unas disculpas.
- Bueno, ¿quizás puedan ayudarnos a subir esas ultimas cajas que quedan?
- ¡Oh! Yo soy administrativo - le respondo con una sonrisa.
- Nosotros lo hacemos - dice el chófer que baja con los dos hombres y el asesino justo detrás de ellos.
Hay una estudiante cerca de lo que es un balcón, que esta del lado izquierdo de las escaleras. Parece estar limpiando las plantas que ahí se encuentran. Nos acercamos a ella.
- Deben salir de aquí - nos dice en voz baja y casi llorando.
- Lo sé, le respondo. - Veo a "mi esposa" - volveré con ayuda.
- ¿Qué vas a hacer?
Salto por el balcón y me agarro por el lado de afuera. Buscando agarres que casualmente encuentro de un tubo que atraviesa la estructura dejando espacios que me permiten agarrarme. Tengo suerte pues el asesino no esta visible cuando llego abajo, justo al lado del restauran hay un callejón. Corro a través de el callejón y salgo a una calle que cruzo rápidamente, así dos cuadras me doy cuenta que no había un alma en aquellas calles, ni vehículos, ni personas. ¿A quién iba a pedir ayuda? Para cuando la consiguiera ya podía ser tarde. Entonces recordé uno de las reliquias que saque de la casa y corrí al auto.
Después de tomar la reliquia corrí a la casa que estaba justo al lado del local donde retenían a los estudiantes y donde estaba "mi esposa". Sale una señora a la que le pido que me permita usar su azotea la cual esta al mismo nivel que el restaurante.
Noto que "mi esposa" esta temblando, haciendo que limpia las tasas de las matas junto a la estudiante. Al parecer el asesino aun no sube, escondido tras las plantas de la dueña de la casa hecho un vistazo y logro ver que el asesino estaba justo subiendo las escaleras, observando las mesas, buscándonos. Estaba cubierto de sangre. Camina por detrás hacia la estudiante y "mi esposa" y sin dudar uso la ballesta que me había traído de casa. La flecha pasa a escasos centímetros de las mujeres y atraviesa la cabeza del asesino.
Fin: Asesinos despiadados: Una sonrisa engañosa.
Lo vi caer, pero fue lo último que vi antes de despertar.
En el primero me conseguí con un espejo dentro de una pasaje, una especie de laberinto tal vez, estaba algo oscuro cuando vi mi reflejo, solo que este reflejo en un momento en el que yo hacia gestos, dejo de imitarme. El escalofrió, la presión que sentí en el aire y la sonrisa que mi reflejo me dedico son cosas que me hubiera gustado que se perdieran con el resto del sueño.
El segundo era un sueño normal, de esos saltos inesperados hasta por fin encontrarme en la habitación de mi apartamento con mi novia y de pronto, siento algo extraño y volteo a ver el techo para encontrarme con una especie de abertura espacio temporal donde se veía una pradera con dos jinetes cabalgando, clavando su mirada en mi. Uno se arroja a la carga y cuando siento que esta por atravesar el portal desintegro su esencia en algo que parecía una nube gris y le absorbo. Una punzada de dolor me atraviesa en el costado mientras lo hago, cada vez mas fuerte, como aquella vez que unos duendes me travesaron con un pedazo de cristal. No deje que eso me amedrentara y termine el trabajo. El otro observaba atentamente todo lo que pasaba y luego se retiro cuando intente estirar mi esencia hacia él.
Sueños con bastante nivel paranormal, pero el que hoy nos mantiene aquí no tiene nada de eso. De hecho creo que por eso puede ser todavía mas escalofriante. Ya que de anormal no tenia nada, pero en el la crueldad no faltaba.
Asesinos despiadados: Una sonrisa engañosa.
Yo no era yo, mi era el de una persona con una edad similar a la mía pero él (yo) tenía un hijo en edad adolescente, felizmente casado con una mujer de estatura de un metro setenta, delgada, pelo negro, corto hasta el hombro, liso y de ojos algo achinados pero no era asiática. Es un fin de semana y nuestro hijo se prepara para ir a un recorrido escolar, el bus que los recoge pasara por la casa.
Ahora yo soy el muchacho, ya han recorrido parte del trayecto y se detienen en una pequeña comunidad a comprar bebidas y otras cosas en una tienda de dos pisos. Las calles están solas tal vez por ser fin de semana. Los niños entran en el local y suben al piso de arriba a sentarse en las mesas mientras otros van al fondo a comprar. Pocos notan que las mesas justo al entrar al piso están un poco desorganizadas.
- ¡Un segundo! - les dice el encargado de la tienda al salir de la parte de atrás de lo que debe ser la cocina. Pasa por el lado de los estudiantes y baja hasta la entrada donde hay un pequeño espacio y al lado de las escaleras lo que es el deposito. Se asoma a la calle y ve al conductor del bus.
- ¿Va a entrar? Debo mantener esta puerta cerrada. - Le dice amablemente.
Sorprendido el conductor entra al establecimiento y sube las escaleras mientras el encargado cierra la puerta con una sonrisa mucho mas amplia.
Al subir el conductor nota que dos de las estudiantes que están cerca de la cocina están pálidas y ven hacia él con cara de terror.
- ¿Qué pas..? - oye un golpe seco tras él.
El encargado le ha golpeado con lo que parece ser un martillo con una fuerza brutal en la cabeza y el conductor cae en seco. Un segundo después el encargado a agarrado a uno de los chicos por el cuello y le ha puesto un cuchillo frente al ojo.
- Si alguien grita o no hace lo que les digo van a terminar en trocitos. - Irónicamente hablaba con una sonrisa amigable y una calma que helaba los huesos. Tal vez eso era lo que tenía a todos paralizados y sin aliento. Pues no hubo un solo sonido excepto el del conductor al caer. Mientras que atrás, donde estaba la cocina, había varios cuerpos tirados y un charco de sangre salía de la oscuridad.
El sujeto hizo que los estudiantes movieran con el resto el cuerpo y luego los ato a ellos.
- Nos van a buscar - dice uno de los estudiantes.
- ¡Oh! y los van a encontrar, pero va a pasar un tiempo antes que eso pase y en ese tiempo muchos de ustedes no estarán tan completos. - dice el asesino señalando los cadáveres mientras sonríe.
- Hagamos un juego, yo les haré una pregunta y si responden mal entonces los desolló vivos. ¿Qué les parece? - Los estudiantes empezaron a llorar ante aquel panorama y al verse encerrados con aquel desquiciado.
- ¿Qué pasa si respondemos bien? - Pregunta uno de ellos.
- Entonces sobreviven para otra ronda, por supuesto. Eso aumenta sus posibilidades de que los consigan vivos ¿no creen? - nuevamente aquella sonrisa que no iba en acuerdo con aquellas acciones y el temor se adueñaba cada vez mas de los estudiantes.
No recuerdo haber visto un baño junto al almacén de la planta baja, pero parece que había uno, uno donde se encontraba la profesora de aquellos jóvenes la cual no había llegado a escuchar lo que arriba ocurría. Se escucha cuando cierra la puerta y sacude la entrada principal del local.
- Hay por dios, esta cerrado. - se le oye decir.
El asesino había girado la cabeza para ver hacia las escaleras al escuchar a la profesora luego dirigiéndose a los estudiantes les dice - ¿Empezamos? - su sonrisa se torna mas siniestra cada vez mientras con el cuchillo les dice a los estudiantes que se queden callados.
- Oh señora, ¿Y por qué cree que esta cerrada la puerta? - grita mientras sale a su encuentro.
- ¡Hay! No puede ser, estaba cerrando el local. Perdóneme. - Dice mientras sube las escaleras
- Incorrecto. - Susurra el asesino.
Lo próximo que alcance a ver fue una piel en carne viva, unos gritos ahogados y unos estudiantes llorosos y aterrados.
Estaba en casa, con mi esposa (nuevamente era el padre de uno de los estudiantes), tomaba un café mientras leía el periódico y salto de la mesa derramando la tasa en el piso y rompiéndola. Me llevo las manos en la cabeza sin entender que es lo que esta pasando. ¿Me quede dormido? ¿Es aquello real?
- ¿Qué pasa? - dice la esposa al entrar en la sala.
- Es "Jack" (por darle un nombre, pocas veces los recuerdo), está en peligro.
- ¿Te escribió? - Dice ella sobresaltándose y agarrando el teléfono de su esposo.
- No, no es eso.
- ¿Qué es? - dice ella en tono de suplica.
- No se explicarlo, estaba ahí hace un segundo y ahora.
- ¡Me estas asustando!
- Hay que llamar a la policía.
- ¿Para decirles que? - dice ella exasperada.
Me doy cuenta que tiene esa pregunta aplica de muchas formas, como iba a explicarles lo que acababa de ver. No había forma. Salgo corriendo de la casa después de tomar algunos objetos de una habitación que tenia algunas reliquias al parecer, cosas antiguas. Subo al vehículo y para mi sorpresa la esposa se monta también en el auto. No me reprocha nada y yo no lo haré con ella.
Me dirijo en el auto por la vía que tomo el bus hasta que llego a verlo. No hay nadie adentro.
- ¿Por qué esta el bus aquí? - pregunta la mujer.
- Están dentro de aquel local - le digo.
- Parece cerrado.
- Si, pero están adentro atrapados.
- Vamos a ver. - me dice saliendo del auto.
- ¡Espera! No podemos solo acercarnos y preguntar. Necesitamos una razón o quedaremos atrapados con ellos.
La mujer me observa y luego mira a su alrededor.
- Tengo una idea - me dice.
No se como lo hizo, pero el conducto de un camión de refrescos se presto para ayudarnos ya que casualmente iba a ese establecimiento a entregar unas cajas de refresco y la dueña no le atendía y eso era extraño. El sujeto estaba acompañado por dos hombres mas que le ayudaban a descargar, así que en numero superábamos al asesino. Pero igual no podía solo entrar y decir que había tenido una visión y acusar a un sujeto de asesino.
Tocaron el timbre en la puerta y sale el sujeto sonriente y bastante limpio. No logro verle bien tras la malla de metal.
- Venimos a entregar el pedido que solicitaron. 20 cajas de refresco.
- Oh, las estaba esperando. - Dice el encargado mientras abre la puerta.
- ¿Problemas con la apertura del día de hoy? - pregunta el conductor del camión.
- Si, la encargada se enfermo y me pidió que los recibiera.
- ¡Oh! ya veo.
Comienza la descarga del camión y yo intento no parecer sospechoso mientras tengo un nudo en la garganta. Un sonido se escucha arriba a lo que el encargado reacciona alarmado.
- Perdónenme un momento. - Dice mientras sube.
Cuando siento que no esta lo suficientemente cerca le digo a "mi esposa" en voz baja. - ¡Es él!
- ¿Quién?
- Es quien los tiene encerrados aquí.
- ¿Y por qué no lo detenemos? - dice acelerada.
- ¡Por que es un asesino! no sabemos de lo que es capaz.
Se escucha que el asesino esta por bajar a lo que el chófer del camión le dice.
- No caben todas las cajas aquí ¿quiere que dejemos el resto arriba?
- No, déjelas ahí, ya me encargo yo de subirlas.
- Pero no cabrán en este espacio.
- Bueno, ya le digo a algunos de mis ayudantes que las suban. vaya poniéndolas ahí.
Al poco tiempo, dos estudiantes vestidos con mantas de trabajo bajan las escaleras con caras serías y llenas e intentando ocultar el terror. El que iba adelante era "Jack" quien abre mucho los ojos pero que aún así mantiene la calma, agarra una de las cajas y sube. Cuando pasa al lado del asesino este se nos queda viendo unos segundos hasta que el chófer y sus dos hombres entran con las ultimas cajas.
- Esto es todo. - Dice el chófer.
- Perfecto, ¿Quieren subir y tomarse algo? - Les ofrece el asesino.
La rápida respuesta del chófer no dio tiempo a reacción.
- Claro, ¿por qué no? - dice subiendo ya las escaleras mientras la sonrisa del asesino se vuelve amplia y agradable y se acerca a cerrar la puerta.
- Nosotros subimos en un momento al terminar de revisar la factura. - Le digo al asesino.
- Claro, no hay problema.
El asesino sube primero con el chófer y los dos ayudantes.
- ¿Qué hacemos? - Me dice la mujer.
- Subir, parecer normal y al salir llamar a la policía. - respiramos hondo y subimos las escaleras.
Al llegar arriba nos ofrece algo de tomar lo cual rechazamos de inmediato con unas disculpas.
- Bueno, ¿quizás puedan ayudarnos a subir esas ultimas cajas que quedan?
- ¡Oh! Yo soy administrativo - le respondo con una sonrisa.
- Nosotros lo hacemos - dice el chófer que baja con los dos hombres y el asesino justo detrás de ellos.
Hay una estudiante cerca de lo que es un balcón, que esta del lado izquierdo de las escaleras. Parece estar limpiando las plantas que ahí se encuentran. Nos acercamos a ella.
- Deben salir de aquí - nos dice en voz baja y casi llorando.
- Lo sé, le respondo. - Veo a "mi esposa" - volveré con ayuda.
- ¿Qué vas a hacer?
Salto por el balcón y me agarro por el lado de afuera. Buscando agarres que casualmente encuentro de un tubo que atraviesa la estructura dejando espacios que me permiten agarrarme. Tengo suerte pues el asesino no esta visible cuando llego abajo, justo al lado del restauran hay un callejón. Corro a través de el callejón y salgo a una calle que cruzo rápidamente, así dos cuadras me doy cuenta que no había un alma en aquellas calles, ni vehículos, ni personas. ¿A quién iba a pedir ayuda? Para cuando la consiguiera ya podía ser tarde. Entonces recordé uno de las reliquias que saque de la casa y corrí al auto.
Después de tomar la reliquia corrí a la casa que estaba justo al lado del local donde retenían a los estudiantes y donde estaba "mi esposa". Sale una señora a la que le pido que me permita usar su azotea la cual esta al mismo nivel que el restaurante.
Noto que "mi esposa" esta temblando, haciendo que limpia las tasas de las matas junto a la estudiante. Al parecer el asesino aun no sube, escondido tras las plantas de la dueña de la casa hecho un vistazo y logro ver que el asesino estaba justo subiendo las escaleras, observando las mesas, buscándonos. Estaba cubierto de sangre. Camina por detrás hacia la estudiante y "mi esposa" y sin dudar uso la ballesta que me había traído de casa. La flecha pasa a escasos centímetros de las mujeres y atraviesa la cabeza del asesino.
Fin: Asesinos despiadados: Una sonrisa engañosa.
Lo vi caer, pero fue lo último que vi antes de despertar.
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