Dos pesadillas, una noche.

Dicen que la calma precede a la tormenta. De eso tengo una claridad que en muchas oportunidades no quisiera tener, por algo dicen que los ignorantes son felices. Casi logro un récord de dos semanas seguidas sin una pesadilla, a veces me preguntaba si agregar algunos de los sueños anteriores pero sentía que era como remover las aguas ya calmadas. Tuve sueños que pudiera considerar normales, puertas que dan a lugares que no deberían, pasillos donde un segundo antes no había nada y conversar largo y tendido con personas que en mi vida había visto. Casi dos semanas que llegaron a su fin bruscamente y sin contemplación. No puedo decir que haya tenido una mala noche, pero sin duda no fue una de las mejores.

Dos pesadillas, una noche.

El sexto miembro del escuadrón.

Últimamente he estado hablando mucho con mi cuñado, quien es militar. Tal vez por esta razón soñé con el y un grupo de cuatro soldados más, entre ellos una chica, que estaban haciendo una ronda durante la noche en medio de la ciudad. Vamos en un jeep militar cuando somos contactados para detener un vehículo cerca de nuestra posición. Tomamos el llamado y emprendemos la búsqueda por la zona hasta que dimos con una camioneta blanca que iba a gran velocidad hacia la entrada de la autopista.

Empezamos la persecución y casi inmediatamente vemos que tripulantes del vehículo nos empiezan a disparar. El conductor hace lo posible por evitar que seamos un blanco fácil aunque eso también nos complica responder los disparos. Por alguna razón extraña la camioneta blanda se detiene ya en la entrada de la autopista girando a la derecha y los tripulantes continúan su ataque por lo que bajamos del jeep y nos cubrimos tras él.

¿De dónde sacan tanta munición? - comenta uno de los miembro del escuadrón.
- Si siguen así van a hacer polvo el jeep - dice otro.
- No parecen tener muy buena puntería, dispara al azar. Si usamos eso a nuestro favor podemos eliminarlos. - comento.

Un golpe metálico llama nuestra atención hacia nuestros pies. Una granada esta posándose a mis pies justo en medio de todo el escuadrón.

¡Mierda! - escucho decir a alguien.

Tomo la granada y la lanzo lo mas lejos de nosotros que puedo saliendo incluso de la carretera y estallando sin hacernos daño. Uno de los miembros busca responder el gesto con una granada propia pero al arrojarla esta se devuelve prácticamente en el aire cayendo del otro lado de nuestro jeep. Nos miramos las caras unos segundos y corrimos inmediatamente arrojándonos al suelo. Tras la explosión nos levantamos para descubrir que la camioneta blanca ya no estaba.

- Esto nos traerá problemas - menciona mi cuñado.
- Estamos vivos, lo demás no me importa - dice la chica, todos sonreímos.
- Bueno eso es cierto. Larguémonos de aquí.

Salimos animados de ese lugar y terminamos en la casa de mi madre. Solo nosotros, tomábamos algún licor para pasar el rato. Reíamos y hacíamos bromas mutuamente. La chica se quito los pantalones y empezó a hacer un baile que se supone debía ser erótico pero solo lograba que nos riéramos de ella. Uno de los muchachos salió a buscar hielo en la cocina.

Al cabo de unos minutos siento que me pellizcan el pezón izquierdo con el fin de molestarme. Lanzo un manotazo suponiendo que el muchacho ya había regresado con los hielos y estaba jodiéndome, mi mano pasa de largo al no alcanzar nada. Volteó extrañado para descubrir que no había nadie detrás de mi. Al ver al resto de los compañeros veo en sus rostros una mezcla de asombro y miedo.

- Tu hombro derecho - dice la chica como con un gran esfuerzo.

Bajo la mirada y veo que mi camisa blanca levantada y se marcaba la forma de un dedo debajo, solo un dedo alzando la camisa desde adentro, ¡mí camisa! Mi reacción inmediata fue agarrar el dedo, pero cuando lo intente este pareció desaparecer inmediatamente y me conseguí agarrándome el pecho revisando si lo conseguía.

¡Quítate la camisa! - me gritan los demás - ¡la camisa!

No dudo en seguir sus consejos. Apenas me subo la camisa y quedo cubierta con ella, en ese preciso segundo, un rostro aparece dentro de la camisa. Se que incluso los demás son capaces de verlo pues escucho el grito ahogado que lanzaron, aunque yo no solo escucho el grito de ellos sino el de aquella cosa que gritaba en una voz ronca y agresiva mientras se arrojaba sobre mi. Siento caer al piso y golpearme la cabeza con algo mientras peleo por quitarme la camisa.

Fin. El sexto miembro del escuadrón.

Desperté no tan agitado, pero si aliviado de encontrarme en mi apartamento. Aun es de madrugada y queda mucha noche por delante, así que me acomodo y sigo durmiendo.

Dúman, el asesino.

No creí que quedara tanta noche por delante. Épico, es lo que describe perfectamente este sueño y si tienes una buena imaginación, aterrador. Este mundo no es como el que conocemos, las reglas aquí son claramente diferentes y eso queda patente cuando un asesino envía una carta a mi hermano, un actor renombrado (en este sueño claro esta) y político. Dúman se caracterizaba por atrapar las almas de sus victimas en una especie de sello que llevaba como trofeo.

Cinco años antes había capturado a una amiga de la familia, Abigail, en una batalla que perdimos por una clara diferencia de poder. Ahora con la amenaza presente estábamos planificando recobrar su alma y detenerlo para siempre. Un teatro en el pueblo sería el lugar que dispondríamos para prepararnos ya que Dúman siempre se hacía presente el día que indicaba. El lugar fue rodeado por un gran operativo de policías que custodiaban fuertemente la entrada.

Pero como si esto no fuera ya sorprendente, mi hermano estaba preparando una técnica especial para que Dúman no pudiera herirlo en combate. Dentro del teatro, en el escenario habían dispuestas cuatro enormes equipos de sonido dispuestos para formar un cubo, detrás de estos habían dos equipos más grandes que normalmente eran usados para el sonido en el teatro.

Mi hermano usaría una técnica hipersonica que haría que este saliera de su cuerpo y se materializara fuera de este. Su pura alma no podría ser dañada con ataques físicos. Cuando activo la técnica el campo cubico que se formo alrededor de él fue visible. El espacio pareció cuartearse y crear múltiples cubos muy pequeños a su alrededor y entonces salió su alma.

- Estoy listo - dice con seguridad al ver que el campo aun rodea su cuerpo original.
- Dúman esta en la entrada, ¡lo atrapamos! - se escucha decir por una radio a los efectivos.
- Quédate aquí-  le digo a mi hermano y me dispongo a ir a la entrada.

Mientras tanto, en la entrada, unos policías hacían guardia vigilando a un sujeto bajo, calvo y un poco obeso cuando sale un capitán a lo que estos le dan la espalda a ambos.

¡Hey! ¿cómo estas? que haces ahí parado ven entra.

Ambos hombres se saludan e ingresan al recinto conversando. No pasa ni un minuto cuando salgo acompañado de otros policías.

¿Dónde esta Dúman? - pregunto a uno de los policías apostados afuera.
Este voltea a señalar a un lugar cuando se da cuenta que no esta ahí el sujeto.
¡Estaba aquí hace un segundo!
- Como no van a vigilar a un asesino buscado ¡sobre todo cuando es tan peligroso! - Estaba indignado y me sabía que se trataba de un burdo caso de corrupción. Aquellos policías habían sido comprados. Ingreso rápidamente al recinto donde mi hermano ya hacía frente al asesino.

Estaban en el palco del segundo piso del teatro.

- Te estaba esperando Dúman. Tu soberbia te te ha traído tu fin.
¡Oh! ¿lo dices por qué estas usando la técnica de hipersonido? estaba contando con eso.

Los que hemos estado frente a la muerte sabemos cuando esta cerca, eso es lo que vi en el rostro de mi hermano. Su cambio rápidamente al darse cuenta que el enemigo estaba muy al tanto de su técnica y si estaba al tanto de ella tendría una buena contra medida. Si algo me queda claro es que la apariencias engañan y este sujeto era un claro ejemplo de ello.

Dúman destapo su energía completamente mientras mi hermano en un intento desesperado por escapar del ataque se salta a su izquierda para quitarse del angulo de tiro. Desde la barriga de Dúman sale disparada una ráfaga de agujas que parecían salir de un lugar fangoso, como estacas de maderas disparadas a gran velocidad volaron contra mi hermano que a duras penas logro evitar un golpe mortal pero recibiendo múltiples impactos en su pierna derecha.

- Este es tu fin muchacho. - Le dice Dúman al verlo en el suelo y vuelve a cargar su energía para dispararla contra mi hermano quien en otro intento por escapar salta desde el palco para caer en el primer piso del teatro. Pero en el aire recibe prácticamente toda la ráfaga de Dúman.

Al entrar en la sala escucho su grito desgarrados mientras veo como aquella ráfaga de astillas lo atraviesa haciendo que caiga mucho mas lejos del palco de lo que el había planeado, entre las sillas del primer piso.

Dúman, desde arriba nos mira como gusanos que han llegado solo para ver a la victima caer mientras los policías se acercan para ayudar a mi hermano que sorprendentemente sigue vivo.

¿Cómo es posible? - Pregunta Dúman.
Yo me acerco a mi hermano para ver su estado.
¿Cómo estas? - Le pregunto aun viendo en su cara el gesto de puro dolor.
- Tengo a Abigail - me dice mostrándome un símbolo circular azul en su mano.
¿En qué momento se lo quitaste? - Le pregunto.
- Te dije que esta técnica tendría sus beneficios - me dice con mucho esfuerzo - ahora acaba con él.

Para ese momento Dúman se lanzaba desde el palco para caer con fuerza en el primer piso. El temblor de su caída demostraba su peso, un peso que era exagerado para una persona de su tamaño. Se había sentido como una bomba al caer. Me levanto para hacerle frente mientras los policías presente se llevan a mi hermano atrás, a donde esta su cuerpo original.

- Hoy concluiremos lo de hace cinco años niño. - Me dice Dúman.
- Si, solo que esta vez seré yo quien gane.
¡Veamos que es lo que tienes! - dice Dúman mientras acumula energía y la arroja hacia mí en un ráfaga de astillas.

Me mueve rápidamente hacia la derecha para esquivar su ataque mientras escucho como los asientos son desgarrados y destruidos. Corro sobre los asientos restantes reduciendo la distancia considerablemente logrando posicionarme casi en su espalda. Su ataque era rápido pero él no, golpeo con fuerza en sus riñones y retrocedo a tiempo para esquivar un golpe de su codo izquierdo, una patada derecha seguida de un golpe con su mano derecha. Apenas logro esquivar la secuencia, es más rápido de lo que creía. El golpe que le dí parecía haber sido solo una cosquilla para aquella masa de músculos, lo que creía que era un hombre obeso no era lo que parecía y ahora estaba acorralado.

Veo en su cintura un circulo azul, un alma.
- Yo devoro almas. - digo inconscientemente.
¿Qué? - Dice Dúman que retrocede un paso sin darse cuenta y luego recupera la compostura y ataca nuevamente pero tarde para él.
- Puedo usar tus almas. - En un segundo extraje todas las almas excepto una que lo envolvió en una especie de campo de fuerza y luego exploto con un rugido ensordecedor. <Almas muertas>

Me aleje de la esquina a sabiendas que seguía vivo. Retrocedí en el tiempo, en la batalla con Abigail Dúman uso algo rocoso que lo cubrió por completo, algo que parecía envolverlo sin dejar ningún rastro de su humanidad, lo sentí, había hecho lo mismo otra vez. Entonces lo vi, ahí estaba sin un rasguño, sonriente.

- Si, la misma técnica - me dijo - pero mejorada - su sonrisa creció aun más y lo entendí.

La ultima vez parecía barro endurecido como piedra, esta vez era el mismo viento el que lo protegía. Mi hermano se me acerca y logro ver que incluso en su cuerpo se ve lastimado.

- Puedes usar esas almas que recuperaste para acabarlo, solo debes lograr que toquen su cuerpo.
- Lo sé - le respondo.
¿Alguna idea de como romper su barrera?

Mi respuesta estuvo en el acto, hago aparecer ante mi una katana y la blando con mi mano derecha mientras que con mi izquierda la lleno de círculos azules, de almas.

- Esto es algo contra lo que el viento no podrá.

La sonrisa de Dúman se ensancha mientras responde - ¿Lo comprobamos?

Siento la brisa agitarse cuando ambos liberamos nuestra energía y corremos hacia el otro.

Fin. Dúman, el asesino.

La alarma suena, no se si como agua fiestas o como salvadora, la verdad tengo mis dudas de haber podido ganar aquella batalla y al despertar sentía la adrenalina recorrer mi cuerpo al máximo.

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