Asesinos despiadados.
Hace unos días tuve unos sueños que rayaban entre lo extraño y lo perturbador. Lo dos sueños los tuve la misma noche. Sin duda hay un por que no me asustan las películas de terror y por que me parecen tan estúpidas. Hace años temía los sueños y intenta dormir lo menos posible, ahora ya casi no me importan y sin importar la situación solo la medito sin dejarme llevar por las emociones. A veces siento que estos sueños me están haciendo perder mi parte humana.
Asesinos despiadados.
Primer sueño:
Me encontraba en casa de mi madre con mi novia de visita, nos disponíamos ver un capitulo de juego de tronos en la sala. La transmisión es interrumpida de súbito por noticiarios. Un enjambre de abejas esta atacando a la población y la reacción alérgica esta matando a las personas en cuestión de minutos. El número de abejas es ridículo, miles de millones de abejas en todas partes del mundo y se desconoce de donde salieron.
La reportera empieza a lanzar manotazos al aire intentando espantar a las abejas que empiezan a rodearla y detrás de ella una nube gris en el horizonte.
- Vayámonos de aquí - dice uno desconocido que parece estar de visita en casa.
- No, debemos asegurar uno de los cuartos. - agarro a mi novia y subo hasta la habitación más grande de la casa mientras el resto decide huir de la casa.
Nos disponíamos a cerrar las ventanas cuando escuchamos el zumbido, no daría tiempo. Agarro una sabana y nos cubrimos con ella en la primera cama de una litera en el cuarto. Creí escuchar unos gritos pero estos eran lejanos y se acallaron casi de inmediato, un grupo de abejas entra al cuarto, da una vuelta por este y salen por la puerta en dirección al resto de las habitaciones. No pasan ni cinco segundos cuando vuelven a entrar por la ventana y salen por la puerta esta vez bajaron hasta la sala y la cocina.
- No hagas ruido - le digo a mi novia.
- No podemos quedarnos aquí todo el tiempo.
- Lo sé, nos van a notar tarde o temprano y esta sabana no nos oculta mucho.
- La cobija. - Mi novia señala la cama matrimonial que se haya justo frente a nosotros.
Intente determinar donde estaban las abejas por el zumbido, el baño, me quito la sabana y rápido agarro la cobija. Siento que las abejas van en dirección al cuarto nuevamente.
- Abrígate rápido - le digo a mi novia, mientras intentamos taparnos con la cobija las abejas entran al cuarto. Ya nos hemos cubierto, pero han notado nuestra presencia y se arrojan sobre la cobija. Era como recibir miles de golpecitos, como cuando llueve y el agua golpea por todas partes el paraguas, no parecen desistir y noto que una abeja se ha colado bajo la sabana, tenemos las manos extendidas para mantener al enjambre lo mas lejos de nosotros y vemos como la abeja pasa cerca de nuestras manos y luego vuela hasta picarme en el cuello.
El enjambre se va y levanto la cobija, la abeja que me pico se va también. No queda ni una sola en el cuarto.
- ¿Estás bien?
- Solo fue una picada, no creo que sea tan grave. - Siento que el cuello se me empieza a hinchar cuando lo toco con mis manos. Mi novia grita y sale corriendo por la puerta, yo me recuesto en la cama. Ya me cuesta respirar <Así es como voy a morir, no es una buena forma de morir>. Ya no puedo respirar y despierto.
Fin. Primer sueño.
Veo a mi novia durmiendo, sentí que alguien se había sentado en la cama pero parece ser que solo fue ella al moverse. Al menos me despertó en un buen momento, pienso. Me vuelvo a dormir.
Sueño dos:
Estamos en guerra, parece ser un sector del medio oriente. Cerca de una playa, estoy con un grupo de civiles y militares. Estamos intentando evitar el avance del ejercito enemigo. que se encuentra a 400 metros, el terreno esta a la intemperie así que solo disparamos a los osados que intentan acercarse corriendo. Además, tenemos un par de tanques de nuestro lado. Una rejas separan una zona usada como estacionamiento donde hay varios camiones militares. Parte del agua del mar invade este terreno, uno de los tanques explota.
Alguien grita dando el aviso de un tanque enemigo, casi inmediatamente explota el segundo tanque. Hemos perdido la ventaja, el grupo empieza a correr bajo una orden de retirada. El tanque enemigo avanza hasta pararse justo donde me oculto y efectúa un disparo hacia los civiles. En un segundo me levanto e inserto algo que parecía de vidrio en el cañón y me alejo rápidamente y lo escucho explotar detrás de mi.
Un señor mayor de aspecto militar se me acerca - toma esto hijo, puede serte útil - veo lo que me entrega, parece un revolver pero algo es diferente, parece de cobre.
- Pruebala - me dice sonriendo.
Primero apunto a la colina y disparo. El sonido es fuerte y la bala deja una estela de humo, algo me pareció raro. Veo un vehículo pasar y le disparo, el mismo sonido pero el efecto de la estela de humo fue más grande. Repito el disparo y algo me quema. Agua caliente.
El sujeto se ha parado a mi lado en uno de los camiones militares - sube.
- ¿Me has dado una pistola de agua en medio de una guerra? - Se ríe - No le veo el chiste. - Le digo antes de que avanzara y nos sacara del lugar.
Recuerdo una pirámide a lo lejos, íbamos en su dirección.
Ya dentro de la pirámide, se encuentra un grupo de personas bajando por unas escaleras iluminadas por lamparas en las paredes. No reparo mucho en ello y sigo a los demás, al llegar a la base hay un camino en el que se adentran yo me quedo viendo una habitación que esta cerca de las escaleras. Ya he estado ahí antes, algo pasa cuando entro en la habitación pero aun así no puedo evitar entrar. Una puerta del techo cierra la habitación, esta está perfectamente iluminada. Eso ya había pasado antes, había caído en la desesperación por intentar salir de ahí, sin embargo esta vez estaba completamente calmado, observando.
Hay cuatro personas en la habitación y esta se ve mejor que hace un momento, cada vez más claro los dibujos en las paredes. Tres esclavos con ropas egipcias y una mujer morena de pelo rubio con ellos, joven y hermosa. Entra una mujer blanca de cabellos negros, en su vestimenta noto que debe ser de una familia noble. He pasado a ser solo un observador.
- Me dan asco, no se por qué te rodeas de esta basura. - Dice la mujer de cabello negro mientras acierta una patada a uno de los esclavos. Les arroja una mirada furiosa a los otros y con una buena patada en las piernas los arroja al piso - En mi presencia deben estar viendo piso, no me miren. - Dice casi gritando. Ahora dirige su atención hacía la otra mujer.
- No hagas eso, también son personas.
- ¿Personas? ¡Qué asco! - Recorta su distancia hasta la chica y le asesta una cachetada luego la agarra por el cabello y la arroja al piso le asesta varias patadas y luego un golpe en la cabeza. La pisa con el pie antes de dirigir su atención otra vez a los esclavos que en ese momento estaban viendo a su dueña, supongo yo, siendo maltratada.
- Les dije que vieran el piso. - La mujer se acerco a ellos y empezó a patearlos reiteradas veces.
La mujer de cabellos rubios se levanto lentamente, con una mirada asesina en sus ojos, sus heridas estaban cerrándose. No era humana, vi como algunas de sus costillas volvían a su posición. Agarro una especie de barra de metal del piso, se veía pesada, usada para reventar el piso de concreto, se acerco por detrás y le asesto un golpe con mucha fuerza en la cabeza.
- Ahora vamos a ver como llevas tu inmortalidad. - Dice en una voz llena de ira la rubia. Sus esclavos ya se ponían de pie y también se estaban regenerando - Quiebren sus brazos y piernas antes de que se regenere.
La mujer ya había recobrado la conciencia, se iba a poner de pie pero los esclavos se lo impidieron, le agarraron los brazos y se los quebraron llevándolos hasta su espalda. La mujer da un grito recobrando por completo la conciencia, veo como los esclavos la arrojan al piso y agarran sus pies para doblarlos hasta su nuca. Aunque no salio sangre de sus miembros desgarrados, la visión de sus brazos y piernas dislocados es perturbadora.
- Aquí vas a yacer toda tu eternidad en la oscuridad - decía la mujer de cabellos rubios mientras con la misma vara de metal empezaba a cavar un agujero en el suelo, cada golpe que daba para escavar estaba lleno de furia. No se veía la delicadeza con las que dirigió las primera palabras en ninguna parte.
La mujer de cabellos negro empezó a gritar por piedad. - Yo les trate mal pero nunca les encerré en ninguna parte, esto va más allá de cualquier justicia. No lo hagan por favor. - Miraba con los ojos llenos de lágrimas mientras intentaba moverse, pero al tener los brazos dislocados no era mucho lo que podía hacer. - Por favor, no lo hagas.
La oscuridad volvió a cubrir el lugar.
Fin. Sueño dos.
Fin. Asesinos despiadados.
Después de ese sueño me he puesto a meditar sobre la inmortalidad, no parece algo muy llamativo si tiene una desventaja tan grande. He experimentado la muerte y es más fácil aceptarla que la posibilidad de quedar atrapado por la eternidad en algún lugar oscuro.
Asesinos despiadados.
Primer sueño:
Me encontraba en casa de mi madre con mi novia de visita, nos disponíamos ver un capitulo de juego de tronos en la sala. La transmisión es interrumpida de súbito por noticiarios. Un enjambre de abejas esta atacando a la población y la reacción alérgica esta matando a las personas en cuestión de minutos. El número de abejas es ridículo, miles de millones de abejas en todas partes del mundo y se desconoce de donde salieron.
La reportera empieza a lanzar manotazos al aire intentando espantar a las abejas que empiezan a rodearla y detrás de ella una nube gris en el horizonte.
- Vayámonos de aquí - dice uno desconocido que parece estar de visita en casa.
- No, debemos asegurar uno de los cuartos. - agarro a mi novia y subo hasta la habitación más grande de la casa mientras el resto decide huir de la casa.
Nos disponíamos a cerrar las ventanas cuando escuchamos el zumbido, no daría tiempo. Agarro una sabana y nos cubrimos con ella en la primera cama de una litera en el cuarto. Creí escuchar unos gritos pero estos eran lejanos y se acallaron casi de inmediato, un grupo de abejas entra al cuarto, da una vuelta por este y salen por la puerta en dirección al resto de las habitaciones. No pasan ni cinco segundos cuando vuelven a entrar por la ventana y salen por la puerta esta vez bajaron hasta la sala y la cocina.
- No hagas ruido - le digo a mi novia.
- No podemos quedarnos aquí todo el tiempo.
- Lo sé, nos van a notar tarde o temprano y esta sabana no nos oculta mucho.
- La cobija. - Mi novia señala la cama matrimonial que se haya justo frente a nosotros.
Intente determinar donde estaban las abejas por el zumbido, el baño, me quito la sabana y rápido agarro la cobija. Siento que las abejas van en dirección al cuarto nuevamente.
- Abrígate rápido - le digo a mi novia, mientras intentamos taparnos con la cobija las abejas entran al cuarto. Ya nos hemos cubierto, pero han notado nuestra presencia y se arrojan sobre la cobija. Era como recibir miles de golpecitos, como cuando llueve y el agua golpea por todas partes el paraguas, no parecen desistir y noto que una abeja se ha colado bajo la sabana, tenemos las manos extendidas para mantener al enjambre lo mas lejos de nosotros y vemos como la abeja pasa cerca de nuestras manos y luego vuela hasta picarme en el cuello.
El enjambre se va y levanto la cobija, la abeja que me pico se va también. No queda ni una sola en el cuarto.
- ¿Estás bien?
- Solo fue una picada, no creo que sea tan grave. - Siento que el cuello se me empieza a hinchar cuando lo toco con mis manos. Mi novia grita y sale corriendo por la puerta, yo me recuesto en la cama. Ya me cuesta respirar <Así es como voy a morir, no es una buena forma de morir>. Ya no puedo respirar y despierto.
Fin. Primer sueño.
Veo a mi novia durmiendo, sentí que alguien se había sentado en la cama pero parece ser que solo fue ella al moverse. Al menos me despertó en un buen momento, pienso. Me vuelvo a dormir.
Sueño dos:
Estamos en guerra, parece ser un sector del medio oriente. Cerca de una playa, estoy con un grupo de civiles y militares. Estamos intentando evitar el avance del ejercito enemigo. que se encuentra a 400 metros, el terreno esta a la intemperie así que solo disparamos a los osados que intentan acercarse corriendo. Además, tenemos un par de tanques de nuestro lado. Una rejas separan una zona usada como estacionamiento donde hay varios camiones militares. Parte del agua del mar invade este terreno, uno de los tanques explota.
Alguien grita dando el aviso de un tanque enemigo, casi inmediatamente explota el segundo tanque. Hemos perdido la ventaja, el grupo empieza a correr bajo una orden de retirada. El tanque enemigo avanza hasta pararse justo donde me oculto y efectúa un disparo hacia los civiles. En un segundo me levanto e inserto algo que parecía de vidrio en el cañón y me alejo rápidamente y lo escucho explotar detrás de mi.
Un señor mayor de aspecto militar se me acerca - toma esto hijo, puede serte útil - veo lo que me entrega, parece un revolver pero algo es diferente, parece de cobre.
- Pruebala - me dice sonriendo.
Primero apunto a la colina y disparo. El sonido es fuerte y la bala deja una estela de humo, algo me pareció raro. Veo un vehículo pasar y le disparo, el mismo sonido pero el efecto de la estela de humo fue más grande. Repito el disparo y algo me quema. Agua caliente.
El sujeto se ha parado a mi lado en uno de los camiones militares - sube.
- ¿Me has dado una pistola de agua en medio de una guerra? - Se ríe - No le veo el chiste. - Le digo antes de que avanzara y nos sacara del lugar.
Recuerdo una pirámide a lo lejos, íbamos en su dirección.
Ya dentro de la pirámide, se encuentra un grupo de personas bajando por unas escaleras iluminadas por lamparas en las paredes. No reparo mucho en ello y sigo a los demás, al llegar a la base hay un camino en el que se adentran yo me quedo viendo una habitación que esta cerca de las escaleras. Ya he estado ahí antes, algo pasa cuando entro en la habitación pero aun así no puedo evitar entrar. Una puerta del techo cierra la habitación, esta está perfectamente iluminada. Eso ya había pasado antes, había caído en la desesperación por intentar salir de ahí, sin embargo esta vez estaba completamente calmado, observando.
Hay cuatro personas en la habitación y esta se ve mejor que hace un momento, cada vez más claro los dibujos en las paredes. Tres esclavos con ropas egipcias y una mujer morena de pelo rubio con ellos, joven y hermosa. Entra una mujer blanca de cabellos negros, en su vestimenta noto que debe ser de una familia noble. He pasado a ser solo un observador.
- Me dan asco, no se por qué te rodeas de esta basura. - Dice la mujer de cabello negro mientras acierta una patada a uno de los esclavos. Les arroja una mirada furiosa a los otros y con una buena patada en las piernas los arroja al piso - En mi presencia deben estar viendo piso, no me miren. - Dice casi gritando. Ahora dirige su atención hacía la otra mujer.
- No hagas eso, también son personas.
- ¿Personas? ¡Qué asco! - Recorta su distancia hasta la chica y le asesta una cachetada luego la agarra por el cabello y la arroja al piso le asesta varias patadas y luego un golpe en la cabeza. La pisa con el pie antes de dirigir su atención otra vez a los esclavos que en ese momento estaban viendo a su dueña, supongo yo, siendo maltratada.
- Les dije que vieran el piso. - La mujer se acerco a ellos y empezó a patearlos reiteradas veces.
La mujer de cabellos rubios se levanto lentamente, con una mirada asesina en sus ojos, sus heridas estaban cerrándose. No era humana, vi como algunas de sus costillas volvían a su posición. Agarro una especie de barra de metal del piso, se veía pesada, usada para reventar el piso de concreto, se acerco por detrás y le asesto un golpe con mucha fuerza en la cabeza.
- Ahora vamos a ver como llevas tu inmortalidad. - Dice en una voz llena de ira la rubia. Sus esclavos ya se ponían de pie y también se estaban regenerando - Quiebren sus brazos y piernas antes de que se regenere.
La mujer ya había recobrado la conciencia, se iba a poner de pie pero los esclavos se lo impidieron, le agarraron los brazos y se los quebraron llevándolos hasta su espalda. La mujer da un grito recobrando por completo la conciencia, veo como los esclavos la arrojan al piso y agarran sus pies para doblarlos hasta su nuca. Aunque no salio sangre de sus miembros desgarrados, la visión de sus brazos y piernas dislocados es perturbadora.
- Aquí vas a yacer toda tu eternidad en la oscuridad - decía la mujer de cabellos rubios mientras con la misma vara de metal empezaba a cavar un agujero en el suelo, cada golpe que daba para escavar estaba lleno de furia. No se veía la delicadeza con las que dirigió las primera palabras en ninguna parte.
La mujer de cabellos negro empezó a gritar por piedad. - Yo les trate mal pero nunca les encerré en ninguna parte, esto va más allá de cualquier justicia. No lo hagan por favor. - Miraba con los ojos llenos de lágrimas mientras intentaba moverse, pero al tener los brazos dislocados no era mucho lo que podía hacer. - Por favor, no lo hagas.
La oscuridad volvió a cubrir el lugar.
Fin. Sueño dos.
Fin. Asesinos despiadados.
Después de ese sueño me he puesto a meditar sobre la inmortalidad, no parece algo muy llamativo si tiene una desventaja tan grande. He experimentado la muerte y es más fácil aceptarla que la posibilidad de quedar atrapado por la eternidad en algún lugar oscuro.
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